Libros Por: Jorge Dávila Vázquez Eso era Èl. Un señor, que venÃa de un viejo tronco noble, en el sentido de la altura y profundidad del espÃritu, y la rectitud en lo social, lo polÃtico y lo vital, que otras noblezas de oropel ni exhiben, ni cuentan, ni interesan. Agradable en el trato, erudito en la conversación, amigo cordial, siempre interesado en lo que su interlocutor se hallaba en plan de soñar o escribir, dejó una profunda huella de afecto y respeto, asà como de franca admiración, por una vida consagrada a la palabra, en todos quienes lo conocimos, particularmente en aquellos que hemos dedicado la existencia entera –sin vanidad de ninguna especie- a las letras. Su empeño mayor fue recopilar esas expresiones tan tÃpicas del español ecuatoriano, que como Él decÃa eran nuestra forma de ser distintos en el contexto de la lengua que compartimos con España y con otros paÃses; eran nuestras marcas de identidad, que pasaron del lenguaje coloquial al periodÃstico, al literario. Carlos JoaquÃn Córdova Malo (Cuenca 1914-Quito 2011), tenÃa tanto amor por la expresión linguÃstica familiar, que rompÃa con los moldes de lo correcto, de lo establecido, que dedicó sus mejores años a recopilar casi diez mil expresiones de ese tipo, y luchó denodadamente porque la Academia aceptara unos cuantos centenares de ellas. Su obra magna es "El habla del Ecuador. Diccionario de Ecuatorianismos" (Casa de la Cultura Ecuatoriana, Quito, 2008, segunda edición). Trabajo vastÃsimo, ilustrativo, de entretenida lectura, y que como el autor afirmaba en la introducción, al referirse al gran incremento de entradas entre las dos ediciones: "debo agregar que no solamente es debido al ingreso de nuevas voces, sino que muchas de ellas se acompañan del testimonio literario, que tanta relevancia tiene en una obra lexicogr·áfica". Pienso que el verdadero monumento de un escritor es su producción; hermoso el que nos recordar· permanentemente el paso de Córdova por esta patria tan amada.







