Perlitas
Fabián Chacón Cobo
El asambleísta Paco Velasco emplazó a la prensa a que le demuestre que el monto de los contratos de su radio con el Gobierno superaban el $1 millón, pero no negó que existían. Por otro lado, el "gran hermano" (el menorcito) amenazó con enjuiciar a los miembros de la veeduría por haber asegurado que sí había conocido de los contratos, mientras el "gran hermano" (el mayorcito) decía también que sí los conocía pero, en este caso, el involucrado tampoco negó que existieran y por $700 millones (hasta donde se ha comprobado). En otros tiempos, estos dos funcionarios ya debían estar fuera de sus cargos por acción u omisión. Palabras y conceptos como decencia, dignidad, ética, honradez y otras por el estilo deberán ser borradas de diccionarios y textos ecuatorianos por su escasa o nula aplicación y uso. Mentes lucidas (¿para tramar qué?), manos limpias (¿de quién?), será que no las vemos porque nos tapan $700 millones. Nos vamos olvidando de otras perlitas: el "comecheques", el sobreprecio por insumos para el censo, ciento y pico de furgonetas tuneadas criollamente como ambulancias, 3 500 denuncias de corrupción sin trámite, caso Chauvin y su entrañable amistad con los chicuelos de las FARC (qué ternura), etc. ¿Verdad, compañerito?
Los cerebros no volverán
Juan Sebastián Utreras
No puedo creerlo. Realmente hace falta cerebro para no darse cuenta de la razón por la que los "cerebros" nacionales se largan a otros países, sobre todo a los de primer mundo. Acuciosos como siempre, estos socialistas de la progresía abraza árboles piensan en todo, y no sorprende, por ello, que nuestro iluminado presidente proclame la creación del Ministerio Coordinador del Talento Humano.
Sinceramente hay que ser un imbécil idiopático o un estúpido diplomado para creer que aquellos prófugos cerebros pudiesen volver a un sitio en donde no encontraron el ambiente propicio para desarrollar sus capacidades. No sé si Correa se ha dado cuenta, pero la gente con "cerebro" que ha salido, lo ha hecho precisamente por eso, porque lo han sabido utilizar y han descubierto que otros países ofrecen lo que nuestro medio les niega. Esos cerebros han visto que en otros sitios sí se les otorga el reconocimiento que se merecen. En Ecuador el currículo de una persona, por más maestrías y doctorados que haya obtenido en el extranjero, si no viene acompañado de una carta de presentación por parte de algún palo grueso, (y si es de algún político bien conectado mejor) por lo general no vale nada. Para más INRI de esta "loable iniciativa", y posiblemente como cruel burla e ironía, un nuevo ente burocrático va a ser quien coordine el talento humano, basado posiblemente en las verticales y monolíticas directrices del proyecto revolucionario originadas en las profundas vísceras de algunas mentes "lúcidas" de corazones en ascuas.
Para lograr que aquellos "cerebros" prófugos regresen es necesario crear condiciones propicias que los atraigan: imperio de la ley, institucionalidad, garantías constitucionales, seguridad pública, atracción de la inversión extranjera, incentivos fiscales y sobre todo libertad, mucha libertad; libertad de expresión y de pensamiento; libertad de empresa y de prensa.
¡Qué feo espectáculo el de nuestro Ministerio!
Alfredo Pérez Bermúdez
Y ese es el asunto: "el Ministerio de Cultura es una casa abierta para que los artistas consagrados y para los que no lo son participen de los concursos" (Erika Silva, Diario HOY,, 16 de febrero de 2011) (¡qué terrible discriminación además!). Y eso es todo, tal cual lo es la Casa de la Cultura; es decir, que hay dos casas de la cultura: una dirigida por Marco Antonio Rodríguez y otra por Erika Silva. Pero la cultura no es lo que hacen estas casas, que para el un caso está bien porque eso era lo que concebía Benjamín Carrión, hace 50 años; sino lo que es el pueblo, este "ente" maravillosamente incomprensible, incalculable y no imaginado todavía por la torpeza del reduccionismo, el disyuntivismo, que hace piruetas para justificar una revolución cultural inexistente, vacía de toda suerte, ante lo que cabría las simples pero significativas palabras de Pedro Saad Herrería, dichas en uno de los programa de Javier Lasso (Palabra Suelta): "el Gobierno sigue estando en deuda, en lo que a cultura se refiere", y personalmente creo que lo estará hasta la eternidad, mientras se crea que la cultura es solo armar espectáculos. ¡Qué feo espectáculo el de nuestro querido Ministerio, y ya vamos cuatro años!





