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Buzón de lectores

Publicado el 18/Noviembre/2008 | 00:01

La ceguera

Pocas, muy pocas películas logran una tan buena adaptación de una obra maestra de la literatura como ha sucedido con la novela de José Saramago Ensayo sobre la Ceguera, a punto tal de que el mismo autor mostró su complacencia por tal éxito, más allá de lo que puedan opinar los críticos que a veces creen saber más que los mismos autores. Tanto la novela como la película recogen la idea de Saramago sobre el poder y sus abusos, la intolerancia, la debilidad, la tortura psíquica y física, la preconcebida idea de que ese poder debe ser absoluto y servir solo para los fines de quienes lo detentan y su enriquecimiento, mientras una masa enceguecida solo atina a rebelarse ante la presencia de una persona con suficiente visión de la tragedia humana para guiar a esos oprimidos a luchar por su libertad. Poco más o menos lo que sucede en muchos de nuestros países donde quienes detentan el poder creen ser amos y señores de vidas y haciendas, enceguecidos por su vanidad y la creencia de encarnar ellos solos el cambio que tanto se pregona y gracias, por otra parte, a la ceguera de un pueblo que no atina a ver más allá de la palabrería y de la demagogia, siempre con la esperanza de que alguien con mejor visión encarne el magnifico papel de Julian Moore en la película, como guía y conductor de aquellos que no ven, tapados como están por una nube blanca de miseria y engaños, el camino de la verdadera libertad y la verdadera democracia, para todo el colectivo social y no solo para los que son parte del nuevo poder que nada cambia.
Si se me permite, recomiendo tanto la película como la novela.
Héctor San Martín Jordán

Shakesperare y Tolstoi

Shakespeare (1546-1616) y Tolstoi (1828-1910) son dos personajes de la literatura universal que, a través de los tiempos, siguen transmitiendo al mundo las profundas enseñanzas de sus obras.
Sin embargo, en Genios (H. Bloom) se da un contraste respecto de estos dos titanes. Tolstoi odiaba a Shakespeare y lo condenó por inmoral. No es raro que Tolstoi quisiera mal a Shakespeare: una y otra vez afirmó que H. Beecher Stowe (La cabaña del tío Tom) era mucho mejor, ¡imaginémonos tamaña comparación! La narrativa de Tolstoi es sorprendentemente rica; los dramas de Shakespeare lo son más aún. El Rey Lear enfurecía a Tolstoi, quien la consideraba inmoral. Falstaff era la única creación shakespeariana que le interesaba a Tolstoi. Estas son las reacciones de un genio enfrentado a otro y que no estamos en capacidad de juzgar. El genio de Tolstoi era peligrosamente similar al de Shakespeare.

Tolstoi no podía perdonarle a Shakespeare que hubiera llegado primero.

En el fondo entendía que Shakespeare era su verdadero rival como novelista. Por supuesto, todas estas reacciones de Tolstoi se dieron en ausencia de Shakespeare, a quien me hubiera encantado escucharle su punto de vista, sobre tema tan polémico.
Fernando Salgado Salgado

Maldad

"Nadie es buen juez de sí mismo", frase de Quino, que bien podría usarse para describir a personajes que altisonantemente acusan a otros de determinados despropósitos, cuando en el accionar de su vida se caracterizan por hacer lo mismo que critican; pared blanqueada, que pintan la fachada de dignidad, pero detrás de esos muros se encuentran llenos de truhanerías. ¡Culpables de la crisis bancaria! ¡Banqueros corruptos!, gritan y acusan, cuando desde su posición en la Superintendencia de Bancos, en la era que fueron autoridades reguladoras del sistema financiero permitieron y viabilizaron actos inmorales que destruyeron el delicado sistema financiero a su cuidado; cual ratones a cargo del queso, ensancharon su glotonería. Dicen los malos jueces de sí mismo que permitieron el latrocinio porque "solo cumplieron resoluciones de la Junta Bancaria, que les ordenaba fusionar Filanbanco con La Previsora" a sabiendas que la ley les otorgaba poder de vetar resoluciones de dicha junta, o sea la norma legal le daba atribuciones para detener una resolución que todo el mundo sabía culminaría con la quiebra de los fusionados bancos, y el consiguiente efecto negativo de todo el sistema financiero. ¡Inmorales! ¡Inmorales!, gritan y parecen olvidar que se hicieron pagar certificados de depósitos a valor preferencial de la banca cerrada, cuando todos los pobres ecuatorianos tenedores de CDRS sufrían un castigo en los mismos de hasta 50%, ¡Que privilegio! Y lejos de responder con valentía ante la ley con sus actos, pretender acogerse a la amnesia, no a la sentencia judicial que exonere su responsabilidad, ¡cuanta valentía! Lo narrado podría ser un nuevo concepto de maldad distinto al expresado por el Dr. Falconi.
Luis Noboa Salvatierra

Omar Ospina

Quiero respaldar públicamente a Omar Ospina, mi columnista favorito, contra ese cargamontón de lectores conservadores, apoyados por el también conservador defensor del Lector.
Sergio Ponce

Hora GMT: 18/Noviembre/2008 - 05:01

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Comentarios

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  1. 1 Ilin Gilberto de la Torre desde - Guayaquil

    Espero que me lo publique y no lo edite, en aras de la libertad de expresiòn.
    A este señor, de nombre Sergio y de apellido Ponce, deberìa bloqueàrselo y no permitir los comentarios llenos de ironìas y calificativos peyorativos que intentan "fundamentar" sus apreciaciones en su afàn de querer ganar mèritos para yo no se què.

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