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Buz贸n de lectores

Publicado el 13/Enero/2013 | 00:45

Hermano Miguel

ALEJANDRO PONCE MART脥NEZ

聽Por carta del hermano Eduardo Mu帽oz Borrero, publicada en HOY el pasado 2 de enero, me he enterado de la decisi贸n del alcalde de Quito de quitar el monumento al santo Hermano Miguel de la plaza de San Blas, donde antes estuvo la Biblioteca Nacional. Ello es parte de la indigna pol铆tica conducida por esta administraci贸n municipal de atentar contra las ra铆ces y tradiciones de nuestra Patria.

El Hermano Miguel, uno de los grandes maestros de la Rep煤blica, con Juan Montalvo, Luis Felipe Borja, Federico Gonz谩lez Su谩rez y P铆o Jaramillo Alvarado, mereci贸 el respeto no solo de sus conciudadanos y disc铆pulos, sino del propio general Alfaro quien ces贸 en la persecuci贸n contra su padre, por pedido del Santo.

De otra parte, su Gram谩tica de la Lengua Castellana concit贸 la atenci贸n y el debate en la Real Academia de la Lengua y sus textos escolares trascendieron las fronteras.

Es evidente la pol铆tica del actual Concejo Municipal, presidido por Augusto Barrera, de atentar contra la tradici贸n de Quito y destruir la honesta convivencia de los habitantes de la ciudad.

El centro se halla en un estado deplorable y en el norte se intenta fomentar grandes edificios para promover que aumente la poblaci贸n, en desmedro del falso "buen vivir" que, demag贸gicamente, se promueve. Entre los atentados a la cultura se hallan tambi茅n, aparte del ataque al maestro lasallano, el cambio de ubicaci贸n del colegio Benalc谩zar, la destrucci贸n de la casa Coloma, la autorizaci贸n para construir torres en el castillo de Manuel Larrea, el no uso del aeropuerto actual para vuelos dom茅sticos y la destrucci贸n de otras casas declaradas patrimonio cultural, como la ubicada en la Garc铆a y Almagro, que perteneci贸 a la familia Ponce Mart铆nez.

Conciencia de la corrupci贸n

MAURO TER脕N CEVALLOS

聽En un presupuesto de $150 mil millones, consumido libre de control y fiscalizaci贸n durante seis a帽os y pensando, con gran optimismo, que la corrupci贸n pudo haber llevado solo un 5%, tenemos unos $7 500 millones con los que se pudieron construir siete metros para Quito, o adquirir la flota a茅rea mercante m谩s grande de Am茅rica Latina con unas 75 aeronaves, o construir unas 750 mil viviendas. Tenemos conciencia de lo que la delincuencia afecta a nuestra sociedad cotidianamente, pero no de la hecatombe social que nos causa la corrupci贸n que, hoy por hoy, constituye el m谩s determinante factor de inequidad, pobreza, degradaci贸n y extorsi贸n social.

Por ello, una revoluci贸n, cuando es verdadera, se propone como objetivo primario la eliminaci贸n implacable de la corrupci贸n por sobre la obra material, pero cuando se trata de una revoluci贸n farisea o electorera, la corrupci贸n es el pan de cada d铆a de sus caudillos. En una revoluci贸n verdadera se tienen dos alternativas: vencer o morir.

En las fariseas solo una perspectiva: ganar y llevar. Por ello se dice que el saludo "revolucionario" ya no es 驴hola c贸mo est谩s..?, sino hola 驴cu谩nto hay?; y que la despedida ya no es 隆hasta la victoria siempre!; sino 隆hasta la fortuna siempre!

聽De mayor铆as y minor铆as

JOS脡 M. JALIL HAAS

Los pol铆ticos irresponsables circunscriben el concepto de mayor铆as y minor铆as al criterio de que las mayor铆as son los pobres, y que las minor铆as son los ricos que han hecho su riqueza a costa del trabajo de los pobres. Hay casos en que es as铆, pero no son todos ya que muchos han hecho fortunas a partir de la nada, gracias a su esfuerzo, dedicaci贸n y sacrificio. La riqueza f谩cil la hacen los corruptos.

Ortega y Gasset clasifica a las personas en mayor铆as o masa y en minor铆as. 驴C贸mo define esa divisi贸n? Las mayor铆as son aquellas que no se superan por sus propios medios y minor铆as son las que s铆 lo hacen. Un gobierno con verdadero inter茅s social se enfocar铆a en ese tema.

La sociedad es producto de sus componentes. El problema, para muchos ide贸logos, es que una sociedad preparada no es sumisa, no es gregaria, por eso disfrazan sus acciones y dejan al pueblo donde est谩. No es cierto que los miembros de una sociedad no sean solidarios por tratar de superarse en forma individual. La solidaridad no se mide de esa manera. La verdadera solidaridad est谩 en que el fruto del trabajo permita el progreso de otros y genere los recursos para que todos tengamos educaci贸n, salud, trabajo.

La solidaridad radica en apoyar al que quiere superarse y brindarle los medios para que lo logre. El resto es discurso populista o producto de mentes limitadas.



Ciudad Quito

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