Audacia y cinismo
MARIO CONTRERAS MORALES
Me refiero al expresidente del Banco Central del Ecuador (BCE), Pedro Delgado, autor de uno de los casos más bullados y trágicos, quien gozó de la credibilidad del presidente de la República que lo protegió de la avalancha de críticas en su contra cuando intentaba ocultar que había falsificado su título académico de economista, a pesar de existir graves indicios de su falsedad como consta en la denuncia presentada por el asambleísta Enrique Herrería. Pero el economista Rafael Correa no quiso creer y puso en juego gran parte de su capital político para protegerlo. Sin duda alguna, la revolución ciudadana y su líder han sufrido un grave revés político, lo que en las próximas elecciones puede costarles un caudal considerable de electores. A Pedro Delgado no le preocupó que el presidente destinara varios pasajes de su enlace sabatino del pasado 24 de noviembre para defenderlo; eso se llama cinismo por abusar del parentesco que tienen. Y esperó 22 años para sacar a la luz su falsedad y su audacia, por ello pienso que debería ser juzgado con todo el peso de la ley.
La mentira
EDGAR GUERRERO LARA
Ahora, ¿dónde y cuándo le homenajearán, respaldarán y aclamarán al expresidente del Banco Central, "economista" Pedro Delgado? Menudo problema se les presenta al amo y sus cortesanos. En todo caso, lo que a la final quedó demostrado por parte del gran primo son sus dos maestrías: la una para falsificar títulos universitarios; y la otra para fugarse. Como se ve, la revolución ciudadana avanza... a la corrupción total, pero con paso de vencedores.
Reflexiones
JOSÉ SEGOVIA ARAUJO
El señor Pedro Delgado confesó haber cometido "un acto de inmadurez"; eufemismo descarado. En el enlace sabatino nº 298 del 24 de noviembre pasado, el ciudadano presidente Rafael Correa indicó (cito textualmente): "…callar ante una injusticia prefiero irme a la casa…". Esto, en alusión a que existía una campaña mediática en contra de su primo y, como no encontraban nada, últimamente querían vincularlo con el asunto de que no había hecho una carrera de tercer nivel. Pero algo crea suspicacias cuando dijo (cita textual): "…no se necesita título de economista para ser presidente del Banco Central…". ¿Acaso ya suponía el "error" de su primo y lo traicionó el subconsciente?
Así se desarrolló la sabatina, con calificativos y descalificativos a favor de Delgado y en contra de la prensa "corrupta", incluso dijo a los jóvenes que aprendan sobre las calumnias a las que están expuestos los políticos honestos, para cuando ellos tomen la posta y rompió un ejemplar de El Universo.
Ahora que se conoce la verdad por boca del propio primo del presidente, caben las siguientes reflexiones: 1) Pedro Delgado no tiene título de economista ni tendrá la maestría porque le será retirada por el Incae. 2) La prensa no sería corrupta y hay que creerle. 3) ¿Se irá a la casa el señor Correa? porque con sus comentarios habría cometido una injusticia en contra de la prensa. 4) El ciudadano presidente está perdiendo legitimidad con sus sabatinas, pues se demuestran inconsistencias en lo que dice.
La imprudencia acaba con la paz
EDUARDO PÓLIT
En Quito, el 12 de noviembre de 2001, en el libro Humanidad Despierta (pág. 277), Jesús nos dice: "Hoy te hablo del inmenso valor que tiene la virtud de la prudencia. A esta hermosa virtud la comparo con un inmenso muro que represa las aguas para ser utilizadas con mucha cautela, porque poseen una fuerza y un poder destructor.
Así es el ser humano, tiene en su mente una capacidad muy grande y la puede utilizar para el bien o para el mal y la prudencia es el muro que detiene a ese peligroso contenido y éste debe tener una cohesión perfecta para que guarde cuidadosamente lo que lleva consigo, pues una pequeña fisura dejaría escapar secretos que dañarían el honor de muchos y una sola palabra tendría un poder incendiario, capaz de destruir bienes y personas. La prudencia es quien pone en orden las palabras que se pueden pronunciar sin causar daño al prójimo y otras que se deben callar para siempre.
La imprudencia, además de ser dañina, muestra claramente falta de criterio y muy poca sensatez, es arma incendiaria en manos irresponsables, que muchas veces con malicia destruyen la paz. Esta virtud debe ser un faro de comportamiento diario, y si se la posee, guárdesela con profundo agradecimiento". "Feliz aquel que tiene paz, pues ella es el fruto de una conciencia tranquila, que gobierna todas sus acciones en correcta dirección hacia el Bien Supremo".
Villancico
CARLOS MOSQUERA BENALCÁZAR
Mientras escucho en la radio: "Los honestos somos más" (villancico del Consejo de la Judicatura, cuya difusión atosigante intenta convencernos que al gastar $360 millones en la construcción de oficinas ya somos más honrados y podemos volver a creer), miro el análisis "Cuentas claras en la justicia" (HOY, 19.12.2012) que cita al Juez Baltasar Garzón refiriéndose al millonario gasto realizado así como a la información incompleta sobre avance de las obras, costos, plazos y valores unitarios por metro cuadrado de construcción, todo eso permitido por el método de contratación directa. Continúo revisando el periódico y encuentro que la Veeduría Internacional cuestiona el nombramiento de cuatro jueces en perjuicio de otros, merced a una extraña distorsión de las matemáticas según la cual el "Comité de expertos" (en ausencia del interesado) dictamina que 2x1 es igual a 10. En HOY del 20.12.2012 se reseña la fuga –sin muletas- de un poderoso "economista" con un cargamento de títulos falsos, y termino enterándome sobre la libertad de siete de los "10 de Luluncoto" luego de un año porque ellos ¡no han sido! Ante tamaños testimonios de "honestidad" consulté el diccionario. Honesto: "Decente, recatado, pudoroso, razonable, justo, probo, recto y honrado". Justificadamente confundido repaso a José Ingenieros, que en el capítulo "El Hombre Honesto" de su célebre libro "El Hombre Mediocre" dice: "La honestidad está al alcance de todos, la virtud es de pocos elegidos… Predicar la honestidad sería excelente si ello no fuera un renunciamiento a la virtud cuyo norte es la perfección incesante…". Definitivamente hay que inventar otro villancico.
Ciudad Quito







