Raúl Rodríguez Coronel
Con lágrimas, y frustrada de impotencia, quiero protestar porque la violencia está ganando la batalla contra los buenos. La delincuencia y sus aliados golpean con violencia a nuestra sociedad, y se llevan valiosas vidas, que aportan socialmente con su ejemplo y su trabajo. La violencia en el lenguaje de quien debe ser ejemplo de mesura y ecuanimidad, desde sus cadenas radiales y en todo acto público, que nos divide, crea odio y resentimientos entre ecuatorianos; Arremete con esa violencia verbal contra cualquier persona que lo contradiga, sin importar su género; incentiva la violencia y a los delincuentes, destruyendo un esfuerzo mancomunado de las autoridades seccionales del Guayas para combatirla, argumentando mentiras tales como "no es posible que la seguridad sea manejada por organismos privados" o "que el rédito de la lucha antidelincuencial se la lleven otros".
El resultado de esa irresponsable acción es según la Politécnica del Litoral el aumento de la delincuencia en nuestra ciudad; ganan los violentos la batalla a los buenos cuando la Presidencia de la República contrata abogados pagados por todos los ecuatorianos, para tramitar la puesta en libertad de peligrosos hampones, aplicando indiscriminadamente el beneficio del año sin sentencia, ante la vista y paciencia de una Fiscalía de la Nación, que deja escapar a tres mujeres que invadieron el sagrado suelo patrio, en compañía de la banda delincuencial más peligrosa del mundo, las FARC, presentando la Fiscalía la petición de arraigo de las guerrilleras el 2 de Mayo, 62 días después de ser encontradas en el campamento terrorista.
Los violentos ganan cuando la mayoría de la Asamblea ni siquiera tipifica al terrorismo, por el complejo de que esa palabra es usada por Bush; ganan los violentos cuando el régimen organiza enfrentamientos en Guayaquil entre ciertos informales y la autoridades municipales; ganan los violentos cuando asesinan a Raúl Rodríguez, que era parte de nuestra cotidianidad, en el dial de la emisora radial donde informaba. Asunto delincuencial, intimidación, o cualquiera que sea el motivo de su cobarde asesinato, nos deja la sensación de que los violentos y sus protectores ganan la batalla a los buenos.
Patricia Mejía Ortiz de Noboa
Prohibido renunciar
Ni Alberto Acosta ni el presidente Correa pueden renunciar; es más, ninguno de los que armaron este "saperoco" puede salir del país. Seguro empezara la ola de renuncias. No, señores, tienen que dar la cara hasta las últimas consecuencias, tienen que ponerle orden de arraigo a todos, antes que salgan del país a las famosas islas del encanto sumándose a banqueros corruptos, a presidentes destituidos, a desterrados por locos, etc. Se les tiene que exigir cuentas de lo que han hecho. Basta de burlas. La sociedad tiene que actuar lo más pronto posible para evitar otro atraco.
Christel Bruckner
Denuncias sin respuesta
A pesar de que el art. 97, numeral 14 de la Constitución vigente establece el deber y la responsabilidad de los ciudadanos para presentar denuncias y combatir la corrupción, muchas quejas debidamente sustentadas no tienen la respuesta requerida ni el trámite legal respectivo, siendo su destino final la prescripción y el archivo, como es el caso del Ministerio Público, en el que muchas denuncias de corrupción ni siquiera han pasado de la indagación previa. Y ¿qué decir de la Comisión Cívico de Control de la Corrupción y la Secretaría Nacional Anticorrupción? ¿Dónde duermen las denuncias? ¿O no se las investiga porque no son competentes sino solo para informar o recomendar? Organismos de esta naturaleza, que no cumplen el objetivo para el que fueron creados y solo absorben los recursos del Estado, deben desaparecer de la estructura orgánica del sector público. Tampoco se justifica la presencia de más de 13 organismos de control y solo uno (Función Judicial) con potestad sancionadora en materia penal. La Asamblea debe hace
Hora GMT: 27/Junio/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad QUITO
