La prensa tuvo razón
A raíz de los lamentables acontecimientos ocurridos hace poco más de un mes en la frontera norte, comenzaron a tejerse muchas hipótesis y también actitudes desde varios frentes. Unos estaban equivocados, como la historia lo ha comprobado, y otros, acertados, igualmente por la misma fuente histórica. Cuando, en concreto, los medios de comunicación dijeron y se pronunciaron sobre muchos tópicos respecto a lo actuado y dejado de hacer por parte del Gobierno nacional, enseguida los ministros Larrea y Vera indicaron en tono amenazante que la prensa sería investigada quizá talvez con el objetivo infructuoso que la prensa no investigue o continúe investigando. Ojalá me equivoque. Hoy estamos viendo y leyendo que los medios de comunicación social estuvieron en la razón desde un principio y que el desinformado, tristemente, fue el presidente y el Gobierno en general. Es decir que la prensa investiga mucho mejor que los aparatos de inteligencia tan costosos en personal y equipos que tenemos que pagar los ecuatorianos.
Fabián Guarderas Jijón
Dios en el preámbulo
En los últimos días hemos entrado a discutir la disyuntiva de invocar la protección de Dios o no hacerlo en el preámbulo de la nueva Constitución. Frente a esta discusión muchos nos resguardamos en el concepto de Estado laico y otros, por el contrario, afirman que el 90% de los ecuatorianos es de creencias cristianas. Por supuesto que la laicidad del Estado no depende únicamente del preámbulo, sino de cada uno de los articulados que conformen la Carta Magna.
Si bien es cierto que la gran mayoría de los ecuatorianos es devoto a Dios, también existe una minoría atea.
Por otro lado existen minorías que, siendo religiosas, no creen en el Dios cristiano, porque profesan otras religiones, a las que debemos sumar las de grupos aborígenes que veneran varios dioses paganos. Entonces hablemos de neutralidad, un Estado que no se inclina a favor de ninguna creencia religiosa y que respeta la libertad de culto de todos los ciudadanos. Además es el pueblo ecuatoriano el que, como soberano, proclamará el pacto social en la futura Ley suprema, no Dios, como se creía en los tiempos de Moisés. Me asusta pensar que nuestro nivel de debate haya caído tan bajo para que personas y sectores conservadores amenacen con NO aprobar la nueva Constitución si no se incluye la mención a la divinidad.
Miguel Molina Díaz
Agarrar al toro ¿por la cola?
Los asambleístas de Alianza País y el presidente de la República vieron que si se aprueba el aborto y el matrimonio homosexual, y no consta el nombre de Dios, su proyecto constitucional sería rechazado en el plebiscito y optaron, de manera taimada, por decir que estos no son temas trascendentales y que no deben constar en la Constitución. ¿La defensa de la vida de las ecuatorianas y de los ecuatorianos desde la concepción no es un tema importante? ¿La defensa o destrucción de la familia no es un tema fundamental? Quisieron que estos temas estén en cualquier reglamento secundario, como el código de la salud, para que como siempre la Ley sea burlada por la presión de las feministas abortistas, como es el caso de los abortivos que se venden en las farmacias.
El nuevo concepto de la soberanía del cuerpo es el colmo de lo ridículo. ¿Acaso la soberanía de la persona no incluye a su cuerpo? Lo que quieren es tener la soberanía de matar al no nacido y de difundir el estilo de vida homosexual como algo normal que se presenta como una opción más para los jóvenes.
Hoy parece que Alianza País ha recapacitado y se ha sacudido de las presiones de las feministas abortistas y de las agencias GLBT. Si no constaran estos temas fundamentales votaría No por el proyecto de Constitución, contenga lo que contenga. Mi respeto y admiración a las asambleístas de Alianza País Rossana Queirolo y Diana Acosta por su valor y fidelidad a sus convicciones.
Juan Pablo Pólit
Contribución voluntaria
Hora GMT: 03/Abril/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito
