Las guerrilleras
Las guerrilleras entrevistadas por televisión, dos jóvenes mujeres, una de ellas mexicana, se muestran como las más humildes e inocentes víctimas de un atroz e inesperado ataque, que ocurre, además, mientras estaban durmiendo, confiadas, es de suponer, en la seguridad de la selva ecuatoriana. ¡Qué inocencia, qué ternura, qué bondad, qué dulzura! las de estas prójimas. ¡Impresionante! Sin la más mínima dificultad uno concluye que, cuando no duermen, las angelicales guerrilleras deben dedicarse a tejer escarpines, a rezar o distribuir escapularios. Cualquier cosa menos secuestrar, encadenar a las víctimas, extorsionar, colocar bombas o disparar metralla y matar. Si hasta da ganas de llorar al ver las beatíficas caras de estas guerrilleras.
Marco Velasco
Desastres y publicidad
Causa estupor e indignación ver cómo la Prefectura del Guayas promociona desde hace unas tres semanas una campaña sobre la ayuda a los damnificados por la inclemencia del clima en el Litoral. Me pregunto: ¿no sería mejor utilizar esos recursos en ayuda efectiva? Me da vergüenza ajena ver cómo el prefecto se hace fotografiar entregando víveres y recoge testimonios de personas que de seguro fueron beneficiadas al momento en que las cámaras de Lappenti estuvieron ahí. Pura imagen política. Es momento para que la Asamblea Constituyente cree una ley para que toda la publicidad de cualquier entidad pública o del Gobierno central se tramite a través de una dependencia donde se elabore la pauta publicitaria y que esta publicidad estatal tenga el descuento del 15%, porcentaje aproximado que se lleva algún agraciado beneficiado por comisión de medios, comisión que es una cifra millonaria si sumamos todos los ministerios, alcaldías, prefecturas, institutos, etc. que realizan publicidad necesaria o innecesaria en la mayoría de los casos y que por supuesto la terminamos pagando todos los ciudadanos.
Ernesto Martínez
Monumento al abandono
Quito merece desarrollarse según demandan las exigencias de una urbe moderna. El centro histórico de Quito enorgullece a los ecuatorianos y es cabal muestra de lo que se logra cuando las autoridades pertinentes ejercen con responsabilidad el oficio para el que fueron electos. Siento un inmenso pesar al escribir esta carta, pues me veo obligada a denunciar el abandono del que padece El Teleférico, trascendental componente de la infraestructura turística quiteña que tanta emoción infunde a capitalinos y visitantes. El 6 de febrero pasado, mientras paseaba por el complejo turístico El Teleférico acompañada por un turista italiano, las escaleras eléctricas pararon de golpe debido a un desperfecto mecánico, ocasionándome un accidente. Más tarde me enteré que dicho desperfecto es producto de la absoluta falta de mantenimiento de las instalaciones del lugar, pues no es la primera vez que sucede y no soy yo la primera víctima de semejante irresponsabilidad. Después de un extenso lapso sin que un solo miembro del personal El Teleférico se acercara para auxiliarme, por fin llegaron los paramédicos acudiendo al llamado de dos turistas norteamericanas, testigos del accidente. Esta desagradable anécdota me deja con varias interrogantes: ¿esperan que haya un accidente mortal para tomar cartas en el asunto? ¿Por qué se ha abandonado el mantenimiento El Teleférico? ¿Qué medidas tomará el Municipio de Quito para recuperarlo y volver a ponerlo en marcha? Por otra parte, ¿por qué está cerrado el 99% de los negocios? ¿Acaso no existió un adecuado estudio de mercado, previo a su construcción? ¿Existe un seguro de salud y vida para los visitantes? Las cabinas El Teleférico funcionan bien y el ing. Gerardo Martínez, supervisor de las mismas, respondió amablemente a mis inquietudes, cosa que no puedo decir respecto al dr. Esteban Celi, presidente del Proyecto Turístico Cruz Loma, con quien no he podido hablar pese a las llamadas que he hecho a su oficina. Los ciudadanos merecemos respet
Hora GMT: 13/Marzo/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad QUITO













