Las cosas buenas
Leo el artículo "Las cosas buenas", de Ernesto Albán. Y resulta que, como señala su primer párrafo, quienes escribimos cartas al periódico o a los columnistas, lo hacemos por órdenes del Gobierno. Quien suscribe la presente suele dirigirse a menudo a los medios para criticar la parafernalia montada desde la prensa escrita, los canales de TV y muchas radiodifusoras en contra de los evidentes cambios que el Gobierno nacional está implementando, en un proceso que, si bien no es propiamente revolucionario, es de importantes transformaciones y tiene el aplauso de la mayoría ciudadana. ¿Es que los periodistas profesionales no tienen a la vista dichas cosas buenas como para informar? ¿O es que, como puede colegirse de su reflexión, la prensa debe callar y solo resaltar los ataques del presidente a los medios, y contraatacar, muchas veces, sin argumentos y con verdades a medias? Resalto una vez más lo que ya lo he hecho en cartas no publicadas: ¿qué periódico o qué canal de TV reveló la agresividad y provocación con que el periodista Palacio, de El Universo, se dirigió al presidente en la rueda de prensa? ¿O la forma en que la periodista cuencana se dirigió, en evidente grotesca ironía, para decirle que qué quiere que le pregunte? Y por último, en cuanto a que "es posible que este clima perdure este año y quizás los próximos", el de las confrontaciones, me atrevo a afirmar que sí, que tal situación va a prevalecer. Y va a ser así porque los dueños del poder económico no se convienen con cambios como la reforma tributaria, o con el tema del almacenamiento del gas licuado de petróleo, cuyo jugosísimo negocio se les va de las manos a conocidos socialcristianos, pero que permitirá ahorro de millones de dólares anuales.
Y los medios, claro está, callan respecto de estas medidas. Callan sospechosamente.
Jaime Muñoz Mantilla
Impuesto a los pobres
El brote inflacionario que vive el país debe llamar a la reflexión al Gobierno del economista Correa sobre la peligrosa perversión que su política económica está generando al crear las condiciones para generalizar la pobreza y la carestía de la vida. Una inflación anual del 4,19% en dolarización muestra que el objetivo de lograr la equidad y la igualdad social jamás se va a lograr aumentando desaprensivamente el gasto público, elevando los impuestos y debilitando al sector privado.
El Gobierno está aplicando una política económica muy parecida a la que ha conducido a Venezuela a una inflación crónica de alrededor del 30%, en medio de un insólito desabastecimiento de comida y bienes esenciales, un disparo alcista del dólar paralelo y un acelerado empobrecimiento de las masas chavistas. Cuando el gasto aumenta mucho más que el producto (23% contra 2,6%), la consecuencia es la inflación, aquí, en Venezuela, en los EEUU o en China. Las cifras inflacionarias de enero nos muestran que la equivocada política económica constituye un peligro para el mismo Gobierno, porque no hay mayor fuerza opositora que la de un pueblo enardecido por la flagrante contradicción entre un discurso igualitario y unos resultados desastrosos.
Manuel Maldonado
Carta para Correa y Nebot
Quiero expresar un grito que brota de lo más hondo de mi ser y que es el eco de mil voces, que claman y reclaman a todos los poderes del Estado, a todos los políticos, respeto, cordura, equidad y dominio propio. En esta lucha fratricida, ¿quién sale ganando? ¿Por qué caminos se han desviado el amor, la unidad, el derecho, la libertad y la caballerosidad? ¿Por qué escogemos la oscuridad en lugar de la diafanidad de la luz y la verdad? Pienso que el orgullo ha obnubilado sus mentes, que no ven ni oyen que nuestros sueños de justicia y equidad por un país mejor los han elevado al sitio en el que, por gracia, están. No desperdicien esta gran oportunidad, única e irrepetible.
Judith de Salgado
¿Coincidir o discrepar?
En carta publicada en HOY, la señora M
Hora GMT: 26/Febrero/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad QUITO
