La mujer y el hogar
Hace pocos días, el 3 de enero de 2005, dejó de existir la distinguida matrona señora doña Evangelina Falconí de Chauvín. Este doloroso acontecimiento nos trae a la memoria la inconmesurable labor educativa de esta sabia mujer, dedicada esposa y madre de familia.
Doña Evangelina, a más de dictar su cátedra en muchas instituciones educativas, fue la primera mujer que, adelantándose a los tiempos, como solamente los sabios y visionarios lo suelen hacer, se percató del inmenso poder que posee la televisión como medio idóneo para educar, informar e impartir cultura. Es así que, en las décadas de los setenta y ochenta, doña Evangelina mantuvo durante casi tres lustros su prestigioso programa televisivo denominado La mujer y el hogar, el mismo que, se constituyó en una verdadera universidad del ama de casa, porque con sobra de calidad y buen gusto cumplió con el objetivo primordial de educar y guiar a las madres de familia del Ecuador para un mejor desempeño de sus importantísimas, a la vez que indelegables funciones.
Doña Evangelina también fue la pionera de la divulgación de conocimientos médicos y de la provisión de bases sólidas para una verdadera cultura de la salud a través del Segmento Médico de la Mujer y el Hogar, en el cual participamos activamente varios médicos de diferentes especialidades.
Esta es solamente una minúscula reseña de la enorme actividad educativa realizada durante todos los días de la productiva vida de doña Evangelina Falconí de Chauvín, y es necesario que su nombre sea recordado con respeto y admiración permanentes por los ecuatorianos que nos nutrimos con las sabias enseñanzas de tan ilustre educadora.
Dr. Stalin Oviedo Garzón
Taller literario de la CCE
En razón de que en las páginas culturales de HOY se ha abierto espacios para que el señor Edwin Madrid protestara por haber sido removido de la coordinación del Taller Literario de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, me permito formular algunas reflexiones sobre el tema.
1. El señor Madrid, según se conoce, tenía nombramiento en la Biblioteca de la CCE. Mas, al margen de la estructura laboral de la institución, conformó el Taller Literario, con el aval de los anteriores presidentes de la Casa.
2.- Mientras cobraba los emolumentos como empleado de la CCE, aparentemente dedicaba su tiempo al taller, el mismo que mantuvo con criterio sectario, pues a este no ingresaban quienes podríamos opacar su metodología de trabajo y su capacidad de creación.
3.- Entre otros casos de marginamiento se halla el mío. En alguna ocasión, de manera comedida y cumpliendo todos los requisitos exigidos, solicité ingresar a dicho Taller, pero el señor Madrid, sin explicación alguna, rechazó mi participación, ni siquiera aceptó mi presencia en calidad de oyente.
4.- Una vez que el actual presidente de la CCE ha resuelto remover del cargo al señor Madrid, como persona que cultiva el arte de las letras, solicito de Marco Antonio Rodríguez democratizar el ingreso al Taller Literario de dicha institución para que todo interesado tenga libre acceso al mismo.
Patricio Jhayya Villacrés
El trabajo de las Corporaciones
El haber conseguido que la ex directora del SRI ingresara a prestar sus valiosos servicios dentro del Municipio de Quito es un logro muy meritorio del alcalde Moncayo. La señora Elsa de Mena inmediatamente de haber conocido la realidad de la institución ha decidido realizar un proceso de cambio sustancial.
Todos los ciudadanos estamos pendientes de lo que haga esta prestigiosa funcionaria, especialmente en lo que se refiere a las famosas Corporaciones que parecen ser la obsesión de Moncayo porque siempre está pensando en crear alguna nueva, para variar recientemente creó otra: Corporación Conquito.
Ahora que se conoce que del presupuesto aprobado por el Concejo Municipal, la mayor parte será destinado para las Corporaciones, es imprescindible que alguien logre penetrar en estos inexpugnables entes de los que León Roldós llamó la burocaracia platinada para auditar el manejo de sus recursos y sus planes de trabajo que, aunque lo pregonen efusivamente, no logran convencernos.
Muestras al canto, la Corporación Corpaire indica que se han revisado 160 mil vehículos, en su gran mayoría livianos, pero no explican que el parque automotor que circula diariamente por el Distrito Metropolitano es de 240 mil y los 80 mil que restan son justamente los más contaminantes (buses urbanos, interparroquiales, intercantonales y camiones) a los que el alcalde y su Corporación no han podido controlar.
La Corporación Vida para Quito continúa gastando ingentes cantidades de dinero de los contribuyentes en maquillarle al muerto: a lo largo del río Machángara se construye un suntuoso parque lineal mientras que el afectado continúa sin recibir ningún tipo de tratamiento, ni siquiera en los sitios más contaminados como la quebrada aledaña al camal metropolitano. Se dice, además, que se han sembrado 3 millones de árboles, ¿serían tan amables de decirnos en donde los sembraron?
En fin, de lo que sí estamos seguros es de que el alcalde Moncayo, al contrario de su anterior jefe, el coronel Gutiérrez, sí dejará trabajar tranquilamente a la señora Elsa de Mena y aceptará sus bien intencionadas sugerencias aunque esto le signifique rectificar.
Antonio Mera
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Ciudad Quito





