<!-- headerderechoexterno -->
<script type='text/javascript'>
GA_googleFillSlot("headerderechoexterno");
</script>

   |    Pico y placa Quito:  5-6    |  

Burros: una afición en Cuenca

Publicado el 03/Enero/2013 | 00:04

Burros: una afición en Cuenca

Gerardo Salgado tiene en su casa una colección de 250 réplicas de burros

En Ecuador, desde el 14 de noviembre de 2012, fecha en que cerraron las inscripciones para candidatos a Asambleístas, todos hablan del burro. Bajo el nombre de Don Burro, este candidato frustrado al Parlamento, ha conseguido una inusitada popularidad en las redes sociales; así, en Twitter cuenta con más de 38 mil seguidores y en Facebook tiene más de una página. Una oficial.

El burro también resucitó desde que el Papa Benedicto XVI escribió que ese animal no estaba en el pesebre donde nació Jesús.

Pero en Cuenca, desde hace más de tres décadas, un grupo de hermanos lleva este sobrenombre. Se trata de las familias Salgado Astudillo y Salgado Espinoza, cuyos miembros son conocidos, no únicamente por su trabajo en el ámbito social y periodístico, sino también por su marcada obsesión con los burros.

La historia de los "burros Salgado" nació hace más de 30 años, según recuerda Gerardo Salgado, quien en la actualidad asume su sobrenombre de "burro" sin ningún problema.

En aquella época su hermano Vicente Salgado, era profesor de matemáticas en el colegio Benigno Malo de Cuenca, pero su método de enseñanza no agradó a sus alumnos y provocó que protesten ante el rector, quien al escuchar la noticia solo dijo: "este burro Salgado", ese día nació su leyenda.

Pero lo que inició como una ofensa, terminó por ser aceptado por los hermanos Salgado de una forma agradable, inclusive las nuevas generaciones llevan ese sobrenombre con gusto.

Uno de los que más tiene presente a este animal es Gerardo, quien a sus 63 años, aún se deleita cada vez que escucha, ve, o se imagina un burro.

"No es una palabra que me ofenda, dependiendo de la intención con la que me digan", confiesa, mientras deleita una galleta con mantequilla traída desde Italia, país en el que a este producto se le denomina "burro", por ello la importa con frecuencia.

Todo lo que existe en su casa, ubicada en la vía a Misicata, al Sur de Cuenca, tiene relación con ese animal. La vivienda es una verdadera Arca de Noé, con la diferencia que el único animal que lleva para salvar es el burro.

Para recibir a los invitados está, con una amplia sonrisa, un burro junto al número 1-56, que corresponde a la dirección de la casa.

En el interior de la casa decenas de burros están confundidos entre la sala, dormitorios, estudio, pero en especial en los diferentes lugares en los que Gerardo alberga más de 2 000 libros. Es aficionado a la lectura.

Estos cuadrúpedos son para Gerardo una sombra de la que no ha querido despegarse, y todo lo que lleve este nombre lo tiene.

Uno de los favoritos de Gerardo es un burro color azul que lo adquirió en Italia en $110. Le llama la atención por su singular diseño. Las diferentes partes del cuerpo están unidas por alambres.

"Cuidado con el burro", es un letrero que reemplaza a la popular frase "Cuidado con el perro", escrita sobre cerámica también forma un adorno en la sala.

Todos los artículos de la casa tienen relación con el animal. Existen libros, discos de música, cuadros, fosforeras, sellos y afiches. Solo en figuras cuenta con una colección de más de 250 ejemplares, algunos traídos desde diferentes partes de Ecuador y del extranjero. Su hija María Paz le regaló un burro de lana traído desde Egipto.

Su papel de burro lo tomó tan en serio que cada año en las épocas navideñas, cuando se organiza el tradicional nacimiento viviente, todos saben que ese papel tiene dueño. Su imitador rebuzna igual que ese animal.

Gerardo, a pesar que lleva en sus hombros el sobrenombre de burro, en la realidad su desempeño en el ámbito profesional ha sido destacado. Es reconocido por ser periodista y poeta.

En el ámbito de la poesía ha recibido 30 distinciones. Alcanzó el primer permio nacional en los Juegos Florales de la Fiesta de la Fruta y las Flores en Ambato.

Y aunque vive en medio de burros y son su compañía frecuente este poeta siente que le hace falta algo, escribir algún soneto para sus entrañables amigos. Pero mientras eso sucede tiene otras cosas en su mente que le inquietan, por ejemplo el por qué el Consejo Electoral no permitió la inscripción de su colega y la decisión de Benedicto XVI de sacarlo del tradicional nacimiento. (XPA)

El cementerio

En Un espacio de la sala está destinado para el "cementerio" de burros, ahí están objetos que han sufrido algún daño, por ejemplo aquellos que les falta alguna pata o se han roto.

Cerca de la cocina está un adorno de un tradicional "palo encebado" en el que los participantes son burros que intentan alcanzar la comida ubicada en lo alto del palo.

También hay muñecos de peluche de burros, uno de ellos baila y canta al son de la música: "Me gusta mover al cuerpo".

Caretas y gorros de burro también colecciona, existen de tela y de papel.

tiene un sello con la cara de un burro que lo utiliza para firmar sus escritos.

Entre los artículos llaman la atención varios esferos con dibujos o en forma de burros.

Oswaldo Salgado, otro de los hermanos vive en Quito y tiene tallado en piedra un burro de tamaño real.

Algunos burros de la colección llevan carga como palos o comida.

Archivado en | Nacional  | Cuenca 

Tags : Cuenca 


Votos: 0.0/5 (0 votos)


Actualizado por

1

jesalazar - en Diario HOY - Noticias de Ecuador.

Publicidad