Standard & Poors, una de las agencias internacionales de calificación de riesgo, mejoró la evaluación de la deuda brasileña, dándole el grado de inversión. Para muchos inversionistas internacionales, que no son especialistas de los distintos países y confían en las opiniones de dichas agencias, este es un paso importante. Muchos inversionistas son precavidos y no quieren comprar títulos demasiado riesgosos. Cuando un país recibe el grado de inversión, es como dar luz verde a todos estos inversionistas para que se sientan tranquilos y puedan comprar esos papeles. Es como cuando un consumidor, para comprar una botella de agua, mira primero si tiene registro sanitario para asegurarse que tomarla es seguro para su salud.
Brasil acaba de recibir el equivalente al registro sanitario. Ello facilitará su capacidad de conseguir financiamiento cuando lo necesite, y de hacerlo a menor costo. También ayudará a que lleguen al Brasil más capitales de inversión y menos capitales especulativos de corto plazo.
La decisión fue tomada como reflejo de una política macroeconómica pragmática, predecible y seria del Brasil más allá de los vaivenes políticos, incluyendo instituciones más fuertes, un banco central técnico e independiente en la práctica, y mejores indicadores fiscales y externos. Al mismo tiempo, el gobierno de izquierda del Brasil ha enfatizado la importancia de combatir la pobreza, de desarrollar programas de ayuda a los más pobres y de tener empresas públicas eficientes. Es un buen ejemplo de que una política económica seria no es para nada incompatible con una política social redistributiva.
Hora GMT: 06/Mayo/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito Autor: Por Simón Cueva/Vicerrector, Universidad de las Américas
