
LA PAZ.- Grupos civiles opositores de Bolivia mantenían hoy en jaque al gobierno de Evo Morales, quien advirtió que "la paciencia tiene un límite" tras violentas protestas por tercer día que dejaron al menos dos muertos y afectaron el suministro de gas a Brasil y Argentina.
Al creciente clima de tensión interna Morales añadió un fuerte roce diplomático con Estados Unidos, a cuyo embajador en La Paz, Philip Goldberg, pidió expulsar tras declararlo públicamente "persona no grata" acusándolo de promover la división en Bolivia.
Washington calificó el paso de "grave error", mientras la oposición alertó por una eventual suspensión de la ayuda norteamericana, principal aportante con más de $100 millones anuales.
Morales afronta protestas en cinco de los nueve departamentos de Bolivia, donde sectores de oposición provocan disturbios en rechazo a la intención del gobernante socialista de aprobar en referendo un nueva Constitución. (AFP)
Hora GMT: 11/Septiembre/2008 - 20:27
