Segundo E. Moreno Yánez
smoreno@hoy.com.ec
"Las cartas de BolÃvar, todas originales, algunas autógrafas –escribe su editor Jorge Villalba- fueron conservadas por su destinatario, el Gral. Flores, al cual debemos agradecer que no quemara las cartas confidenciales del Libertador que le mandaba destruir. Por lo menos no lo hizo en todos los casos". Entre las cartas conservadas en el Archivo Flores – PUCE y editadas en el libro Correspondencia del Libertador con el general Juan José Flores, 1825-1830 (Quito, 1977), la escrita en Barranquilla el 9 de noviembre de 1830, pocas semanas antes de su muerte (falleció el 17 de diciembre de 1830), es una de las más "amargas epÃstolas que cierran la correspondencia con el Gral. Juan José Flores". Sin duda, la noticia del asesinato de Sucre aceleró su propia muerte; escribe BolÃvar, "la muerte de Sucre es la mancha más negra y más indeleble de la historia del Nuevo Mundo".
Conocedor de la historia de las relaciones diplomáticas de Francia con el Ecuador, DarÃo Lara (en: Histórica Conmemoración , Quito, 2006) llama la atención al común juicio de los diplomáticos que conocieron a Vicente Rocafuerte. Todos ellos señalan su preparación intelectual y recalcan su patriotismo; coinciden también en los aspectos negativos de su carácter: hombre de pasiones vivas, carácter irascible, testarudo cuando se le contrarÃa pero débil y vacilante cuando se le adula. Con Flores demostró algunos meses de amistad; luego fue su contrario como caudillo de la guerra de los "chihuahuas"; después se reconcilió con Flores y fue su colaborador para, finalmente, hacer campañas de oposición hasta su muerte, en 1847.
No admira, pues, conocer las prevenciones que el casi moribundo BolÃvar hace a Flores: "Advertiré a Ud. –escribe el Libertador- que Rocafuerte ha debido partir para ese paÃs, y que este hombre lleva las ideas más siniestras contra Ud. y contra mis amigos. Es capaz de todo y tiene los medios para ello. Es tan ideático, que habiendo sido el mejor amigo mÃo en nuestra tierna juventud y habiéndome admirado hasta que entré en Guayaquil, se ha hecho furioso enemigo mÃo, por los mismos delitos que Ud. ha cometido: haberle hecho guerra a La Mar y no ser de Guayaquil, con las más añadiduras de opiniones y otras cosas. Es el federalista más rabioso que se conoce en el mundo, antimilitar encarnizado y algo de mato. Si ese caballero pone los pies en Guayaquil, tendrá Ud. mucho que sufrir y lo demás, Dios lo sabe. Vendrá La Mar, Olmedo lo idolatra y no ama más que a él. Espere pues las consecuencias de estos antecedentes". Una vez más, el reto a los historiadores está presente: no contentarse con celebrar a los "grandes estadistas", ocultando sus errores Pues, si "antaño el hecho de ignorar estos actos constituÃa una protección, -escribe DarÃo Lara- desde cierto punto de vista hoy serÃa proclamar las virtudes del olvido y de la ignorancia".
Â
Autor: Segundo Moreno - smoreno@hoy.com.ec Ciudad Quito







