Gestor cultural: Bernardo Mantilla es arquitecto de profesión. Ahora se desempeña como gestor cultural. Sus estudios los realizó en la Universidad Central del Ecuador, Facultad de Arquitectura y Urbanismo, y en la Universidad de Gerona-España, Posgrado en Gestión y Políticas Culturales.
La oficina es bastante grande. Una puerta separa la sala principal de una pequeña exclusiva para reuniones, ahí una mesa de vidrio, sobre ella, un frutero lleno de guineos y manzanas. Una sola silla de terciopelo rojo acompaña a los tres cuatros grandes de mujeres indígenas pintadas por Eduardo Kingman.
Así es el lugar donde Bernardo Mantilla, director ejecutivo del Teatro Bolívar de Quito, cumple a diario sus actividades desde 1997, cuando se hizo responsable del Teatro de la ciudad.
Era un bien que estaba incendiado antes del incendio. Para Bernardo hacerse cargo de un edificio a donde ya nadie quería asistir fue un reto. El escenario tiene capacidad para 2 200 personas y a las funciones que presentábamos solo llegaban 20. Las ganas por hacer que un muerto reviva me impulsó a presentar un proyecto que incluía actividades culturales, comenta Mantilla.
No fue tarea fácil asegura, incluso recuerda que tuvo que enfrentarse a los vendedores ambulantes de ese sector, puesto que después de la primera remodelación de la fachada estos continuaron poniendo sus kioskos en los exteriores de lugar. Una vez quise retirarlos a la fuerza. Pensaba que el sueño que tenía de recuperarlo no iba a ser posible. Después de varios arreglos logré la comprensión de esta gente; ellos tres horas antes de los eventos se retiraban de los alrededores, destaca.
Cuando el Teatro ya estaba recuperándose y las funciones tenían más público, a Mantilla le tocó afrontar el incendio del 8 de agosto de 1999, donde el 70% de este bien quedó convertido en cenizas. A las 22:30 recibí una llamada de Segundo (conserje) que me dijo venga que el Teatro se nos quema, salí de mi casa y desde el Estadio Olímpico podía ver cómo una nube negra salía del centro histórico. Al llegar sentí que no podía dejarme caer y otra vez comencé desde cero, expresa. Entre desilusiones, deudas, conflictos y aciertos, el director ha estado de manera incondicional en la recuperación de este inmueble y para seguir reuniendo fondos tiene previsto realizar en este año conciertos de música clásica y jazz.
Otro de los proyectos comienza en abril con el espacio Recitales Íntimos, donde presentarán a cantautores e intérpretes ecuatorianos como Santiago Martínez y Margarita Laso. Para mayo se prepara el programa Encuentros en el Foyer, en donde nuevos talentos de música, teatro y danza serán presentados a un reducido público.
El 21 y 22 de junio llegará al Teatro el ensamble de Música Barroca Mercury y para noviembre está prevista la ópera Jesucristo Super Star a cargo de la familia Terán, conformada por músicos y actores. (SV)
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