Análisis de diario HOY
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El próximo 28 de agosto es una fecha importante para nuestro país, pues ese día el presidente Rafael Correa, y el de Colombia, Álvaro Uribe, volverán a reunirse en un mismo salón dentro de la cita convocada por la Unasur para que el vecino del norte explique la presencia militar estadounidense en su territorio. Si bien hasta el momento la cita a realizarse en la fría y lejana Bariloche, en la Argentina, todavía no contempla en la agenda una reunión bilateral entre Correa y Uribe, es fundamental que las cancillerías trabajen para conseguir sentar a los dos mandatarios para que, de una vez por todas, aclaren sus diferencias, pongan en agenda sus requerimientos y arranquen un proceso de normalización en las relaciones diplomáticas.Existen hechos recientes que nos dan optimismo. La nueva disculpa pública por el bombardeo de Angostura que pronunció el mandatario colombiano fue inmediatamente aceptada por Correa, quien además dijo que estaría dispuesto a dar la mano a Uribe dejando de lado su rencor personal y privilegiando la dignidad que representa. Esta semana, se añadió el encuentro en Lima entre los cancilleres de ambos países, quienes tuvieron una conversación cordial que no llegó a tocar a fondo las deterioradas relaciones. Son señales de acercamiento que llegan a romper un período de constantes hostilidades verbales que tuvieron su punto crítico el pasado 10 de agosto, en Quito, cuando el presidente venezolano Hugo Chávez se atrevió a decir que en la región soplan vientos de guerra. Qué acertadas que en ese momento resultaron las palabras del mandatario brasileño Lula da Silva convocando al diálogo. Qué oportuna fue la invitación de la presidenta argentina Cristina Fernández ofreciendo a su país como mediador y como escenario ra las conversaciones.
La cita de Bariloche es propicia para que los mandatarios del Ecuador y Colombia retornen a posturas equilibradas, propias de estadistas que privilegian los intereses colectivos de sus naciones antes que antipatías de tipo personal. Ha transcurrido un año y medio de mantener rotas las relaciones diplomáticas y los únicos resultados son de pérdidas de lado y lado. El comercio binacional, antes tan fluido y dinámico, hoy vive su peor momento reflejado en la decadencia económica que atraviesan las ciudades fronterizas. Para ello, es necesario también que nuestro presidente actúe sin influencias ideológicas externas de ningún tipo. Específicamente, nos referimos a las de Hugo Chávez, quien lleva adelante una agenda política en la que pretende incluirnos. Para la cita de Bariloche, no sabemos cuál será el discurso del venezolano, tan propenso al enfrentamiento permanente. Pero sí estamos seguros de que, para el Ecuador, lo mejor será intentar restablecer unas relaciones históricamente amistosas con Colombia.
Hora GMT: 24/Agosto/2009 - 05:11
