Por Elsa de Mena
edemena@hoy.com.ec
Se ha tomado como argumento para la aplicación de la nueva política en materia de Comercio Exterior el déficit de Balanza Comercial que, dicho sea de paso, no ocurrió en 2008 medido en su conjunto. Los desequilibrios entre las exportaciones y las importaciones se dieron en el último trimestre del año, no por otra razón que por haberse anunciado que se iban a prohibir las importaciones, circunstancia que alertó a los ciudadanos para especular y tratar de incrementar sus inventarios. El comportamiento de las transacciones de comercio exterior se presentaba consistente: crecían tanto las exportaciones como las importaciones, dejando un razonable margen entre unas y otras. Según las cifras del Banco Central, las exportaciones del 2008 ascendieron a $18 489 millones y las importaciones a $17 423 millones, cifra que incluye la corriente especulativa de los cuatro últimos meses y que cambió totalmente la tendencia normal que venía apreciándose hasta entonces.
Las medidas anunciadas causaron su efecto; los argumentos de apoyar al productor nacional tienen visos añejos de proteccionismo que no dieron resultados positivos en la década de los sesenta; y, para mantener nuestras reservas monetarias, no es necesario impedir las importaciones, sino restringir la liquidez de la economía a través del gasto público. La racionalidad de los ciudadanos hará que ante disponibilidades menores asuman un comportamiento austero en sus compras. Llama la atención que en este caso no se haya argumentado en defensa del consumidor como se lo hizo en el caso del sector financiero, lo cual deja dudas sobre una política aislacionista que empieza a traer graves consecuencias en nuestras relaciones internacionales, por no haberse respetado acuerdos de integración, convenios bilaterales de comercio y normas de la OMC. Nuestros países vecinos han interpuesto sus reclamos en el ámbito legal ante los organismos pertinentes, lo cual puede dar lugar a graves sanciones. En este sentido es de esperarse también políticas de retaliación con relación a las importaciones de Ecuador. Argentina por ejemplo ha suspendido las compras del país, Chile y Perú han presentado además los reclamos correspondientes y Colombia al no estar restablecidas las relaciones diplomáticas simplemente actuará en reciprocidad. El comercio exterior es de dos vías, comprar y vender. Lo apropiado resulta fomentar las exportaciones para fortalecer los medios de pago, y la generación de divisas, no restringir las importaciones utilizando una serie de medidas de carácter arancelario o administrativo. Al afectar la transparencia del mercado, se perturba los precios y la capacidad del consumidor para elegir. Prohibir o encarecer las importaciones limita la oferta de productos, evita una sana competencia y pone en riesgo las exportaciones del país. Es lamentable que quede trunca una política exterior de apertura que ha demostrado ser tan beneficiosa en el desarrollo de varios países latinoamericanos y que sin duda marcan la diferencia con el pasado, como en China y otros países, de corte socialista.
Hora GMT: 12/Febrero/2009 - 05:08

12/Febrero/2009 a las 11:11
Restringir las importaciones o disminuir el gasto publico, ¿Cual es la mas acertada política económica? A mi juicio, ninguna de las dos. Los Estados Unidos y el resto del mundo se encuentran en una disyuntiva similar a la de Ecuador en este tema. En Estados Unidos no se ha hablado de ninguna clase de restricción a las importaciones a pesar de que el “trade deficit” o balanza comercial es negativa. Por otro lado el congreso de los Estados Unidos acaba de aprobar el “plan de estimulo” que da luz verde a un gasto público de alrededor de 800.000 millones de dólares. Encima de los 700.000 millones aprobados el año pasado. Anteriormente también los gastos públicos, que inclusive alguna vez llegaron al equivalente del 100% del PIB, sirvieron para sacar al país de recesiones profundas. La clave fue que estos endeudamientos sirvieron básicamente para crear fuentes de trabajo en áreas que el país necesita.
Lo que tenemos que entender en Ecuador es que la restricción de las importaciones sencillamente incidirá en las relaciones de nuestro país con los países que nos surten de ciertos productos; países que también son consumidores de los nuestros. En cuanto al gasto publico, este no debería ser orientado al despilfarro o a la caridad sino a crear fuentes de trabajo que beneficien al país a largo plazo. Además necesitamos entender que si queremos que nuestra industria progrese y nuestros productos sean apetecidos en el extranjero, simplemente debemos mejorar la industria nacional. El gobierno debe facilitar la creación y desarrollo de la industria nacional. Se debe también tener buenos sistemas de control de calidad, las empresas deben adoptar filosofías de trabajo, producción, desarrollo de talentos, innovación y mejora de los productos, etc. para que de esta manera se pueda entrar en la arena del comercio, primero regional y luego mundial.