Sucedió un 8 de diciembre de 1596. Nunca antes hubo tantos condenados a morir en la hoguera en los llamados "Autos de Fe". En total eran 60, acusados, casi todos, de sospechosos de ser judíos.
Uno de ellos, Luis de Carvajal, tenía antepasados judíos y había sido condenado al destierro, pero regresó, no denunció a sus familiares, y arderá entre los leños.
En la turba brutal que acompaña al cortejo hay rostros felices y otros apesadumbrados que lo disimulan, para evitar sospechas.
Caballeros y damas van de luto en la procesión. Las comunidades religiosas, todas, lucen sus mejores galas y llevan cruces verdes. Los condenados, afeitados barba y cabello, llevan cirios blancos apagados, hábito amarillo y una cruz roja pintada en el pecho y la espalda. Los del Tribunal de la Santa Inquisición los esperan con sotanas moradas, sentados en sillas de terciopelo negro. El colorido es total. Luego viene la Santa Misa. Un grupo de clérigos, a gritos, pide arrepentimiento a los reos. Algunos lo hacen y son muertos a garrote vil. El resto, a la hoguera. La diferencia en ajedrez: el que mata es digno.
Hora GMT: 21/Abril/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito Autor: Por: Ramiro Díez V. Especial para HOY
