María Amagua tiene hoy en día una hija de 5 años. Cuatro años atrás, como todas las mamás, quiso juguetear con Carla, verla gatear y sentarla con su ayuda. Sin embargo, la bebé no respondía y, en cambio, buscaba siempre recostar su cuerpo. Pensó María que su pequeña tenía un problema de cadera o de columna.
Consultó por estas razones al pediatra, según el cual nada anormal ocurría. Cuatro meses después buscó a otro especialista que, luego de ver a la niña, tuvo sospechas, guiado por algunos comportamientos de ella: no le gustaba jugar con amiguitos, por ejemplo.
Carla prefería estar sola, aislada. Armaba rompecabezas o manipulaba legos con habilidad, destrezas manuales que son propias de los autistas. Otros niños presentan capacidades precoces, sobre todo con los números.
Entra a mi Mundo es una de las fundaciones nacionales que trabaja con niños autistas. Su directora, Ligia Noboa, dice que el autismo ha aumentado en el planeta. En 1970, los casos eran poco frecuentes. En la actualidad, las cifras indican que en el mundo, de cada 10 mil niños, 10 enfrentan dicha situación.
Poco se conoce sobre el origen de esta enfermedad congénita, que ataca el desarrollo neurológico y del aparato psíquico, pero, por observación, se ha visto que los gemelos y los niños son más propensos a padecerla que las niñas (cuatro de cada cinco son varones).
El Gobierno de los Estados Unidos, en la actualidad, reporta que uno de cada 116 niños es autista, y las cifras estimadas en el Ecuador, según Entra a mi Mundo, registra que al menos hay una población de 60 mil pequeños autistas, sin tomar en cuenta condiciones relacionadas, tales como el síndrome de Asperger, el PDD y el síndrome de déficit de atención.
La enfermedad se manifiesta entre los 8 meses de edad y los 3 años, no tiene cura aún conocida, pero, según Ligia Noboa, también madre de una joven autista de 28 años, es vital detectar a tiempo el asunto, con el fin de llevarlos a escuelas de educación especial. Allí pueden desarrollar destrezas con las matemáticas, por citar tan solo un aspecto.
Entre las terapias que se escogen para tratar a los autistas existe una con medicamentos, la cual no cuenta con el apoyo de todos los médicos. Se encuentran, además, la terapia conductual, métodos de comunicación visual por medio de imágenes y símbolos y, de un tiempo para acá, se ha implementado la llamada delfinoterapia (relación del niño con delfines) y la equinoterapia (con caballos) Algunos padres dicen que han visto resultados con estas actividades, otros no.
Lo que oigo es que los niños pasan muy rico, dijo María, quien ha optado por manejar el caso con Carla de manera individual, sin enviarla a sitios especializados y sin relacionarla con otros niños. Veo que sola se siente más cómoda, especifica la madre.
Agrega Noboa que lo importante es que las personas tengan información, que les permita ayudar de manera efectiva a sus familiares autistas. Los tratamientos hoy día ayudan mucho a ello. (AAR/LMO)
Para conocer más
En el hotel Hilton Colón de Quito, del 13 al 15 de febrero, las personas interesadas podrán conocer más acerca del tema en el "Congreso internacional de trastornos del aspecto autista: de la teoría a la práctica", junto a varios expertos.
En el encuentro se hablará, entre otros puntos, de los cuidados que hay que tener con los autistas, como la dieta. Esta no debe incluir harina de trigo y lácteos. Por el contrario, deben consumirse muchos alimentos que contengan vitaminas de complejo B. (AAR)
Hora GMT: 26/Febrero/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad QUITO
