César Ricaurte
cricaurte@hoy.com.ec
Santiago Estrella Garcés, escritor y periodista, preguntó a Eduardo Galeano en el Salón de la Ciudad del Municipio de Quito, ¿por qué uno podía ser hincha de un equipo de fútbol qué nunca gana nada y solo da sinsabores y sufrimientos a los hinchas? Santiago lo decía porque era un hincha del Aucas.
No se cómo Santiago habrá recibido la noticia allá en Buenos Aires, dónde es corresponsal de diario El Comercio, cuando se haya enterado que su amado Aucas descendió a la segunda categoría, en esta época en que el éxito es la marca con la cual se mide todo.
Como bien lo indica Marcos Mayer en su estupendo libro La tecla populista: "Este populismo es viejo, nada ha resurgido...
Se podría decir que se consolida a partir de una industria cultural en la que el valor mayor pasa por la cantidad de consumidores que convoca un libro, una película o un disco... El argumento de lo popular se articula con el mercado, ya que en el populismo el valor de un producto cultural se define por sus cifras de venta". A estas alturas poco se discute si el fútbol es cultura o no. Como tampoco pocos pueden dudar de que se trata de una industria multimillonaria que forma parte del conjunto llamado espectáculo o entretenimiento. Por eso las reflexiones de Mayer vienen como anillo al dedo.
En esta era , el éxito en ventas marca el valor estético e incluso emotivo de un equipo de fútbol. Dicho en otras palabras: la popularidad avala el éxito y el éxito a su vez sustenta la popularidad. Pocos quieren ser hinchas de un "perdedor" lo que podría encasillarse en ese fenómeno tan contemporáneo del loser frente al winner.
Pero si en algo hay estética es en la pérdida, en la derrota y en el perdedor. O si no pregunten a Mutis y nuestro entrañable Maqroll.
Por eso es tan significativo un equipo que hace del fracaso su bandera y de la desilusión su estrategia como todo un símbolo de reivindicación.
Aucas definitivamente pertenece a otra era del fútbol. Una en la que la voluntad, la "garra", el último minuto y la camiseta de lana barata se sudaba hasta más allá del último minuto. Lo cual entra en contradicción con la eficiencia empresarial, las estrategias de "marketing", los números de camisetas ultratecnológicas vendidas y los miles de socios del club campestre que se reivindican como ejemplos del fútbol moderno.
Como muestra un spot de un canal de televisión, los verdaderos héroes están en una cancha de tierra. Por eso no es de extrañarse que los hinchas del Aucas hayan despedido al equipo con aplausos y lágrimas (al mismo tiempo). Finalmente ganaron 4-0, pero con su mítica "mala suerte", no fue suficiente. Un perdedor en toda regla. ¡Orgullosamente!
Ahora el Aucas regresa a una dimensión más humana del fútbol y puede ser que sea lo mejor. Allí esa histórica camiseta posiblemente no será manoseada por malos dirigentes o empresarios poco serios.
Hora GMT: 05/Noviembre/2009 - 05:08

05/Noviembre/2009 a las 11:03
Los hinchas añorarán el pasado. Igual "llorarán como mujer lo que no pudieron defender como hombre" y esta no es una alegoría en contra de la mujer, sino en contra de los perdedores. Una cultura que ensalza el "perdedor" es una receta para ser "víctimas". Fui y soy hincha del Aucas, pero hasta que no ganen no me asomaré a verlos perder.
05/Noviembre/2009 a las 14:56
Interesante observación, sobre todo en esta época en la que los "ligusitas" se han multiplicado con la misma facilidad con la que desaparecieron cuando el equipo estuvo mal.
Todos quieren ganar, pero en fútbol se juegan otras cosas, por eso es un deporte que apasiona.
Suerte Aucas, no soy hincha tuyo pero prefiero a equipos así antes que a las empresas de fútbol... la verdad...