Opinión de Diario HOY
En pocos días más, contaremos con la información trimestral del INEC sobre las tasas de desempleo y subempleo. Desde el cambio de metodología de esa medición, que antes era mensual, el país cuenta solo con la información cada tres meses.
Entre 2008 y 2009, los índices de desempleo y subempleo aumentaron. En junio de 2008, la tasa de desempleo nacional urbano fue de 6,4% y la de subempleo de 50,1%. Un año más tarde, en junio de 2009, esos índices fueron, respectivamente, del 8,3% y del 51,6%, de acuerdo con la tabla de evolución del mercado laboral del INEC.
No son alentadoras las perspectivas de reducir el desempleo y subempleo. Todos los signos inducen a pesar que estas tasas se deterioraron. En primer lugar, pesa la crisis económica internacional, sobre todo por la disminución del flujo de recursos a causa de las dificultades del sector externo de la economía y por la reducción de las remesas que envían los ecuatorianos desde el exterior. Una economía que ha tenido dos trimestres seguidos de crecimiento negativo, es decir, en recesión, repercute por fuerza en el mercado laboral. Y pesan las políticas aplicadas por el actual Gobierno contrarias a la flexibilización laboral y con falta de incentivos para la inversión privada. El Gobierno ha apostado a la inversión estatal como eje del dinamismo de la economía. Pese a toda la importancia que esta tiene para la generación de empleo con la obra pública, su ejecución suele desarrollarse con los ritmos lentos de la administración burocrática y no sustituye a la inversión privada.
Los resultados de las políticas laborales del Gobierno juzgarán con más precisión conforme se cuenten con más datos con la nueva metodología de evolución del mercado de trabajo. Por ahora, uno de los problemas mayores es mantener los puestos de trabajo e incentivar al sector privado con seguridad jurídica y reglas clara a la inversión que pueda generar empleo.
Hora GMT: 08/Septiembre/2009 - 05:11

08/Septiembre/2009 a las 10:44
A ver adalides de la libertad de expresión, el pluralista Diario HOY.
Con su titular y texto han traído a mi memoria, reciente por cierto, al bello Mauricio Pinto (DP, por más señas) que usaba el eslógan de campaña: "Soy Mauricio Pinto, mi trabajo es crear trabajo". Y fue, claro, el primero en despedir a cientos de empleadas apenas se aprobó la prohibición de la tercerización.
Otro sabio, con sobrada razón, ha dicho que solo el sector privado es capaz de generar empleo. Cuando lo hace el Estado, le caen a cozcorrones por aumentar burocracia. La pregunta entonces es ¿por qué el noble y patético empresariado ecuatoriano (amigo de los subsidios, sucretizaciones y salvaguadias a troche y moche) no es capaz de crear más plazas de trabajo? La respuesta de cajón: por que el Estado no ofrece incentivos a la inversión. Pese a que la inversión extranjera en Ecuador crece y a que el capital tiene un olfato harto elemental: va donde hay plata. Como me decía mi mamá "la plata llama a la plata". Por eso nuestros banqueros no han tenido que pensar mucho en exportar capitales al exterior como práctica consuetudinaria.
Ecuador tiene (y de largo) los más bajos impuestos de la región, recursos naturales interesantes (mas nada del otro mundo), pero nuestra mano de obra comete dos pecados gravísimos: cuesta más de lo que vale y no tiene formación acorde a las demandas tecnológicas actuales. En otras palabras, está dolarizada y no se la puede emplear para fabricar chips. Si me han leído entenderán está última metáfora y verán que solo capacitándola debidamente se puede salir del atolladero ¿Qué están haciendo Estado y sector privado para capacitarla?