La entrevista
Por: ThalÃa Flores y Flores
Subdirectora de Información
Margarita Carranco, de la Fundación del Padre Carolo, y Catalina Avilés, de la Fundación "Jonathan" siguen las huellas de sus inspiradores para atender a los que más necesitan
Margarita Carranco Administra el Hospital
¿Cuál es la filosofÃa de la Fundación del Padre Carolo?
Es cómo ayudar a los más pobres y a los más vulnerables a través de la salud, la educación y la protección. Él decÃa: "Para los pobres, lo mejor”. Entonces, trataba de construir las mejores guarderÃas, ver los mejores maestros y los mejores médicos aunque no signifique los mejores salarios, pero sà salarios dignos.
¿Cuántas personas son atendidas en el hospital?
Al año, en el Sur, 250 mil personas directamente. Indirectamente, un millón.
¿Es un proyecto integral?
SÃ. En salud tenemos dos espacios: el hospital Un canto a la vida y el Centro Médico de Especialidades Tierra Nueva, que quedan uno en Quito Sur y otro en Chillogallo. Tenemos la unidad móvil que recorre los barrios más pobres, que construyó el padre Carolo y que, por $2, ofrece consulta en odontologÃa y medicina general.
¿Cuánta gente atiende?
En protección social hay 40 promotoras atendiendo a personas de la tercera edad abandonadas, a personas adultas con discapacidad y a enfermos crÃticos. Cada año vienen 11 brigadas de EEUU, Francia y Canadá. Este año hemos tenido cerca de medio millón en subsidio con cirugÃas gratuitas.
¿Cómo se logran estas ayudas?
Hay varios caminos. No dejamos de demandar donaciones aunque cada vez son menos. Hay donantes que dicen: "Tome $15 000 o $50 000”. Antes era más fácil, de Europa venÃa mucha ayuda y hoy viene con dificultad. Ahora, se lo hace a través de proyectos, para comprar equipos o para que funcione un servicio como la unidad de cuidados intensivos. Frente a las circunstancias y a la coyuntura actual del paÃs, donde se ha universalizado la salud, hemos pasado a ser prestadores de servicios para el Estado: IESS, Ministerio de Salud y también para Humanas, Salud S.A. y para unos 20 prestadores pequeños.
¿Este cambio no afecta la filosofÃa original?
No, porque no hemos dejado de atender a los pacientes históricos que, por fidelidad o, porque creen en la obra del Padre Carolo, vienen. A más de las brigadas, con medio millón de dólares, tenemos un fondo solidario: a la gente más pobre, de acuerdo al análisis financiero, se le reduce las tarifas un 20%, 40%, 50% o no pagan. El próximo año, tendremos una proyección mayor del fondo solidario. De tal manera que vamos a incorporar a todos los del Bono del Desarrollo Humano, quienes serán atendidos gratuitamente. Alguien dice que hay que repartir ganancias, no pérdidas. Mientras tanto, tenemos un problema de liquidez, de déficit, pero con esta nueva mirada gerencial y con responsabilidad social saldremos. Nuestros objetivos para 2013 son lograr sostenibilidad financiera, para conseguir la sostenibilidad socia. De esta manera, ningún proyecto se detendrá. También ampliaremos el servicio con la unidad móvil. Tmbién en educación, con las guarderÃas y con el centro de desarrollo infantil, donde el 80% de los niños del Centro son niños con discapacidad severa. Los más pobres tienen atención a domicilio. Los retiramos de sus domicilios y los transportamos en busetas al Centro, donde les damos cinco comidas, les ofrecemos todas la terapias y la educación de mejor calidad posible y los regresamos a sus casas.
¿Puede cuantificar el gasto anual que tiene la fundación con el hospital y todo este proyecto?
Son cerca de $6 millones.
¿Tienen financiados todos los proyectos?
No totalmente financiado. Siempre dependemos de las prestaciones, de las donaciones y de nuestros propios ingresos y, por eso, incorporamos el sistema gerencial. Antes, las fundaciones no tenÃan esa mirada. Hablar de eso era casi como cometer un pecado. "¡De qué están hablando!”, se decÃa. Hoy no. Esto es una obra social, pero si no tienes una mirada gerencial de cómo hacer mejor, cómo servir de mejor manera a los pacientes y, al mismo tiempo, tener un ingreso, no sales. La fundación tiene un ingreso y un egreso en punto de equilibrio. Pero, sin dejar de lado un recurso para invertir, tienes que buscar más recursos. De lo contrario, no podrÃamos tener la terapia intensiva que vamos a tener a principios del próximo año. Si no buscas más, no estás atendiendo a los más pobres y evitando que se mueran. Otro proyecto que tenemos es mejorar los equipos de imagen con un préstamo del Banco del Estado, con todas las garantÃas y las posibilidades que nos dieron por ser fundación.
El hecho de ser fundación nos sirve para encontrar diversas fuentes de financiamiento.
¿Cuánta gente colabora en toda las áreas de atención para todas estas personas?
Son unas 450 personas en educación, salud y protección, de las cuales 320 o 330 son para el área de salud.
¿El salario que perciben está de acuerdo con los estándares actuales y con las alzas respectivas?
No. El Estado te dice: "Esto tiene que ganar un médico, un tecnólogo, etc.”. Pero nosotros no podrÃamos. Todo se irÃa en gasto corriente y no tendrÃamos los recursos para apoyar a la gente más pobre. La gente que es contratada sabe que la fundación no tiene los recursos para pagarles lo mismo que el Estado. Sin embargo, han aceptado esas condiciones porque tampoco son condiciones de última. Gozan de todos los derechos, tienen médico ocupacional, terapias gratuitas de parte de la fundación cuando lo requieren. Nosotros aplicamos la atención de calidad y calidez a nuestros pacientes o nuestros clientes, entre comillas. Pero también hay clientes internos, que es nuestro personal y que tiene que tener satisfacciones y realizaciones. Allà es cuando la gente desarrolla una filiación. La mayorÃa del personal que está trabajando en la fundación, algo más del 70%, lo hace por compromiso social. Entonces, yo creerÃa que en esa condición está compensado.
También es su aporte.
SÃ. De otra manera, no podrÃamos atender a miles y miles de más de 50 barrios. Con los ingresos de salud sostenemos protección y también educación. A pesar de que tenemos convenios con el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES), para atender a las dos guarderÃas, y, posiblemente, lleguemos a tener apoyo del Ministerio de Educación, nosotros creemos que estamos cumpliendo con la misión del Padre Carolo quien, en su testamento dijo: "Cuando ustedes dejen de atender a los pobres y empiecen a atender a la gente que tiene recursos, entreguen la obra a la Curia, porque habrán perdido su derecho a la herencia que les dejé”.
Cada dÃa llegan 200 niños y 250 adultos mayores
Catalina Avilés dirige la Fundación "Jonathan"
¿Qué significa para usted la Fundación Jonathan?
La fundación se ha convertido en parte de mi vida, en verdad, es mi vida mismo, porque me desarrollo en torno a ella. Digamos que la fundación Jonathan es mi razón de vivir. Cada jornada tengo una obligación, una meta que cumplir, un logro que alcanzar porque algún niño necesita una cirugÃa o una medicina en especial que es muy cara y debo conseguir. Entonces, la fundación se ha convertido en un compromiso de vida.
¿Qué siente cuando todos los dÃas abre la puerta para recibir a los que vienen?
Parece que le veo llegar a Jonathan porque él disfrutaba mucho de esta casa. Le encantaba el patio, en general, toda la casa disfrutaba porque tiene un espacio grande en el último piso y el patio se prestaba para que un niño, al que le gustaba jugar la pelota y jugar con su perro, se divertiera. Ahora también tenemos un perrito que juega con los niños, que pasa con ellos. ImagÃnese, es una perrita fina, que nos donaron, y que se maneja muy bien con los niños y también con los adultos.
¿Cuántas horas al dÃa dedica a la Fundación Jonathan?
Empiezo como a las 09:00 y termino muy por la tarde. La verdad es que no tengo hora fija, tampoco sábado ni domingo. A veces, hay oportunidad de descansar, otras, no. Pero estoy contenta.
¿Cómo llegan los niños a la fundación?
Ellos llegan referidos por sus vecinos o por los medios de comunicación que visitan la fundación. Vienen de diferentes puntos de la ciudad. Hablamos de sectores de los extremos de la ciudad, como por ejemplo, desde el Sur, de la Lucha de los Pobres y de El Troje. Y, del Norte, de la Mitad del Mundo, Llano Chico y hasta de Guayllabamba.
¿Cuántos niños están siendo atendidos ahora?
Estamos amparando a 250 niños y a 200 adultos mayores. A las personas de edad, les hemos dado atención médica y también alimentación. A los niños, fundamentalmente, vacunas y leche.
¿Cómo operan? Los niños, por ejemplo, ¿llegan todas las mañanas y se van las tardes?
Todos asisten diariamente y todos regresan a sus casas. Lamentablemente, el local no se presta para ser un albergue. Y tampoco hay posibilidades para una mayor atención.
¿A cuánto asciende el presupuesto mensual? ¿Cuánto se necesita para satisfacer todas las necesidades?
La verdad es que los gastos básicos diarios, quiero decir, las recetas que más solicitan y los gastos de mantención de la casa llegan a $1 500, por lo menos. Esto, sin contar cualquier emergencia que nunca falta.
¿Quiénes aportan?
Algunas empresas y personas que han apadrinado a la fundación.
¿Los niños y las personas mayores almuerzan todos los dÃas en la fundación?
Asà es. Desayunan y almuerzan y, adicionalmente, les damos un refrigerio por la tarde.
¿Cómo consiguen las medicinas? ¿Cuánto gastan?
Eso gestiono con los médicos que reciben sus muestras médicas. Cada cierto tiempo, ellos reúnen una cantidad generosa y me entregan. De esa manera, podemos cumplir con los tratamientos. A veces son varios casos al mismo tiempo. Si no recibiéramos este tipo de ayuda, no podrÃamos cumplir con nuestro objetivo.
¿Cuál es el objetivo?
El objetivo es dar la atención médica y cumplir con el tratamiento hasta que el paciente se cure. Son gente muy pobre y, la mayorÃa de las veces, solo adquiere una mÃnima parte de la receta. Asà no llegan a curarse nunca.
¿Cuáles enfermedades pueden atender?
DSa enfermedad más recurrente en los adultos mayores es la hipertensión arterial. También necesitan de calcio porque tienen artrosis y artritis degenerativa y, la mayorÃa, la presión alta. En verdad, se necesita calcio porque hay algunas personas que sufren de deficiencia de calcio. Para los niños, en cambio, se necesita más vitaminas, sobre todo hierro.
¿Qué problemas tienen los niños?
Como son niños desnutridos, son propensos a las infecciones. Para ellos necesitamos antigripales, descongestionantes, asà como vitaminas. Hay niños que entran en infecciones intestinales o gripales, entonces, hay una variedad de medicina que se requiere porque son niños que no están bien cuidados y siempre caen enfermos. Al entregar las medicinas, damos una mano a las madres y cumplimos con nuestro trabajo.
¿Cuántas personas atienden aquà en la fundación?
Hay seis médicos. Y en el área administrativa, incluyendo al personal de la limpieza y cocina, somos 12 personas.
Si alguien tuviera la oportunidad de ayudar a la fundación, ¿qué le pedirÃan?
DesearÃa tener el compromiso de una institución o una persona que nos ayude de manera permanente, con un valor económico, o con la entrega de vÃveres, por ejemplo, arroz, azúcar. Alimentos no perecibles para poder mantener la alimentación diaria.
¿El Ministerio de Bienestar Social no ha buscado asumir las tareas de la fundación?
Alguna vez hice una gestión porque me enteré de que se puede acceder a un fondo para mantener el comedor, por ejemplo. Pero eso implicarÃa tener un contador de planta para que chequee facturas, incluso el costo de un pimiento, un culantro o un plátano.
¿Es suficiente el personal para atender a niños y adultos mayores?
Nos organizamos bien. Atendemos con alimentación diaria a 250 personas. El área en donde estamos trabajando no nos permite tener más gente, y tampoco tenemos posibilidad de ampliar.
¿Son propietarios de este local o lo arriendan?
La casa es mÃa. La compré cuando Jonathan tenÃa unos 7 años y luego que perdà a mi hijo, que fue secuestrado y luego asesinado, se quedó vacÃa. Esta casa era su sueño.
El espacio le está quedando pequeño.
He gestionado en el Municipio para que me den un local con mayor espacio, pero no hay ningún sitio adecuado por este sector (ItchimbÃa). Solo hay terrenos muy distantes: o bien al norte o bien al sur y, realmente, yo no quiero dejar desamparado este lugar donde vivà con mi hijo Jonathan, en cuya memoria creé la fundación. Y también porque acá llega gente de El Tejar, la Tola, la Vicentina, de la Colmena. También viene gente del centro histórico. Si yo me mudara, serÃa penoso para ellos porque no tendrÃan a dónde ir.
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Autor: ThalÃa Flores - tflores@hoy.com.ec







