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Astrobiología

Publicado el 29/Noviembre/2009 | 00:10

Por Jaime Acosta Espinosa


jjacosta@hoy.com.ec

Cuando Galileo Galilei miró con su elemental telescopio al espacio, hace cuatrocientos años, no se imaginó las cosas deslumbrantes que iba a encontrar. Con ellas cambió nuestra visión del hombre y del universo. Desde entonces, las ciencias naturales se han hinchado en forma prodigiosa y cada día se topan con mundos insospechados.

Bajo el término emergente de Astrobiología, se cobija ahora toda una investigación que busca una mayor comprensión sobre los orígenes de la vida, su evolución, distribución y destino en el universo, pero sobrepasando nuestro pequeño planeta y apuntando hacia las galaxias. En este terreno convergen los afanes de varias disciplinas, principalmente la astronomía, la cosmología, la biología, la química, la geología y la física. Para algunos les sonará inaudito que la Academia de Ciencias y el Observatorio Astronómico del Vaticano convoquen a una semana de diálogo para discutir sobre Astrobiología. Participaron en el evento, hace dos semanas, científicos de gran estatura intelectual, como el Prof. Jonathan Lunine, de la Universidad de Tor Vergata, en Roma; el Prof. Chris Impey, de la Universidad de Arizona y del Observador Steward en Estados Unidos o la Dra. Athena Coustenis, del Observatorio París-Meudon en Francia. No es por primera vez que la Santa Sede se emociona por temas de Astrobiología.

Ya en el 2005, invitó a una escuela de verano para tratar sobre la misma materia, con el concurso de los más encumbrados representantes de estas ciencias. La Astrobiología se empeña para responder a algunas de las interrogantes más apasionantes y atractivas de estos tiempos: ¿de dónde procede la vida? ¿habrá vida en otros planetas? Preguntas como éstas vienen cargadas de implicaciones filosóficas y teológicas, pero los organizadores del evento mencionado tuvieron buen cuidado de advertir que los discursos en la reunión se circunscribían exclusivamente a la perspectiva científica. A menudo, y con gran pompa, se organizan congresos científicos sobre asuntos biológicos y planetarios, pero pronto dejan la impresión de que más bien les incumben preocupaciones de orden filosófico y teológico.

Dicen los científicos invitados al simposio vaticano que se han encontrado señales de vida en los recovecos más sorprendentemente diversos e inhóspitos de la tierra. ¿Por qué, se preguntan entonces, no sería plausible que haya millones de localizaciones habitables en la Milky Way, que es una entre los billones de galaxias del universo? El profesor Chris Impey reflexionaba que "sus motivaciones y metodologías pueden ser diferentes, pero tanto la ciencia como la religión proponen a la vida como el resultado de un universo a la vez inmenso y mayoritariamente inhóspito. Existe entonces un rico terreno intermedio para el diálogo entre los practicantes de la astrobiología y aquellos que buscan comprender el sentido de nuestra existencia en el universo biológico".

No se podrá acusar al Vaticano de encerrarse en sus murallas y despreciar las maravillas científicas de estos tiempos.

Hora GMT: 29/Noviembre/2009 - 05:10

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Comentarios

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  1. 1 Jorge Escobar desde - Quito

    Ciencia y religión son irreconciliables: la ciencia estudia el mundo natural y trata de explicar sus fenómenos. La religión habla de seres místicos que no pueden verse, oírse, tocarse, gustarse u olerse y supuestamente habitan en el cielo o el infierno. La ciencia no puede estudiar tales seres místicos.
    Las iglesias odian a la ciencia porque ya no pueden atribuir los fenómenos naturales a la acción divina. Ahora sabemos que los rayos se producen por diferencia de voltaje entre las nubes y el suelo, no por la furia de Zeus.
    Si la Iglesia Católica Aportólica y Romana (ICAR) organiza un evento científico es solo para quedar bien, pura publicidad. La ICAR siempre a perseguido a los herejes (cualquiera que contradiga sus dogmas) incluidos por supuesto a los científicos como Galileo.

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