BUENOS AIRES.- La escasez de alimentos y combustibles, ocasionada por una rebelión fiscal de casi 100 días, originó que pobladores de varias ciudades efectúen protestas de cacerolas, en apoyo al sector rural.
Ayer, una treintena de carreteras seguían semibloqueadas por el conflicto con el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, quien incrementó los aranceles a las exportaciones de granos.
Los efectos del prolongado conflicto ya se sienten. Un ejemplo de ello son las largas filas de camiones atorados sobre las rutas que impiden la llegada de las mercancías, los alimentos, así como la escasez de combustible.
La tensión se agravó la tarde del lunes feriado, cuando Luis D"Elía, dirigente oficialista, denunció, sin pruebas, la existencia de un plan para un golpe de Estado económico, al frente al ex presidente Eduardo Duhalde (2002-2003), adversario de los Kirchner.
Por esta razón, D"Elía llamó a la población a defender la democracia y a sumarse a una marcha a la Plaza de Mayo, para el miércoles.
Vecinos de coquetos barrios de clase media de Buenos Aires y su periferia y de varias ciudades del país como Rosario y Córdoba (norte) salieron anoche a las calles haciendo sonar las cacerolas y bocinas en apoyo al sector agrario. (AFP)
Las consecuencias
El paro agrario pone "en jaque" a una nación que exporta anualmente alrededor de $35 mil millones en productos alimentarios, lo que representa más del 50% de las ventas externas.
Hora GMT: 17/Junio/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito
