Segundo E. Moreno Yánez
smoreno@hoy.com.ec
Con mucha razón algunos autores han considerado la carta de Simón BolÃvar al general Juan José Flores, fechada el 9 de noviembre de 1830 y publicada en Correspondencia del Libertador con el general Juan José Flores, 1825-1830 (Quito, PUCE, 1977), como el último legado del Libertador. En un tiempo versátil, precario e inseguro, cuando la "flexible" voz del pueblo "se presta a todas las modificaciones que se le quieren dar", escribe BolÃvar, "ese pueblo está en posesión de la soberanÃa y hará de ella un saco o un sayo, si mejor le parece; en esto no hay nada determinado aún, porque los pueblos son como los niños que luego tiran aquello porque han llorado […] Mañana se matan unos a otros, se dividen y se dejan caer en manos de los más fuertes o más feroces". Y el decepcionado BolÃvar, acertadamente, colige: "Esto es polÃtica".
El ser humano, quizás, solo aprende la lección en las postrimerÃas de su vida, por lo que su ocaso es la natural invitación para realizar un balance cercano a la objetividad. No admira, por lo tanto, que BolÃvar haga estas póstumas reflexiones, las que tienen el sabor de amargos vaticinios: "Ud. sabe que yo he mandado 20 años y de ellos no he sacado más que pocos resultados ciertos: 1º La América es ingobernable para nosotros. 2º El que sirve una revolución ara en el mar. 3º La única cosa que se puede hacer en América es emigrar. 4º Este paÃs caerá infaliblemente en manos de la multitud desenfrenada, para después pasar a tiranuelos casi imperceptibles, de todos colores y razas. 5º Devorados por todos los crÃmenes y extinguidos por la ferocidad, los europeos no se dignarán conquistarnos. 6º Si fuera posible que una parte del mundo volviera al caos primitivo, éste serÃa el último perÃodo de la América". Consecuente con la visión de la realidad polÃtica de los paÃses liberados con su espada, BolÃvar advierte a Flores: "Mi consejo a Ud., como amigo, es que en cuanto Ud. se vea próximo a declinar, se precipite Ud. mismo y deje el puesto con honor y espontáneamente. Nadie se muere de hambre en tierra".
Después de leer las experimentadas reflexiones bolivarianas admira constatar que, casi 200 años de historia, han confirmado sus presagios acerca de un paÃs que "marcha sobre un terreno volcánico", con ciudadanos todavÃa "colonos y pupilos de forasteros", gobernados por hombres, "unos orgullosos, otros déspotas, y no falta quien sea también ladrón, todos ignorantes sin capacidad alguna para administrar". Basada en el diagnóstico extraÃdo de la "historia clÃnica" de un pueblo, sigue siendo actual esta postrera observación del Libertador: "La súbita reacción de la ideologÃa exagerada va a llenarnos de cuantos males nos faltaban, o más bien los van a completar. Ud. verá que todo el mundo va a entregarse al torrente de la demagogia, y ¡desgraciados de los pueblos! y ¡desgraciados de los gobiernos!".
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Autor: Segundo Moreno - smoreno@hoy.com.ec Ciudad Quito







