Por Mauricio Pozo Crespo
Hablar de salvatajes bancarios en el Ecuador se ha convertido casi en una mala palabra, pues sobreviven los pésimos recuerdos de 1999, año que muy probablemente representó la peor crisis económica del país de toda su historia. Uno de sus orígenes fue precisamente la bancarrota del 70% del tamaño del sistema financiero que desembocó en un feriado bancario y luego en un congelamiento de depósitos. A las cuentas de la época, esto representó cerca del 20% de PIB, cifra considerada internacionalmente elevada.
Hoy el mundo atraviesa una crisis que ya se la compara con la depresión de 1930 y la intervención de los Estados nuevamente cobra vigencia. No como un retorno a las economías cerradas o a la etapa previa a la caída del Muro de Berlín, como algunos ya comentan, sino como la siempre necesaria intervención de los gobiernos. Los mercados funcionan mejor cuando los Estados son más eficientes y cuando los gobiernos adoptan las mejores prácticas económicas. La historia se repite, crisis bancarias han tenido casi todas las economías del mundo y siempre han actuado los gobiernos de una u otra forma. Por esto lo que está en discusión no es si los entes oficiales deben intervenir sino cómo lo hacen. En los Estados Unidos están elevando el seguro de depósitos a $250 mil por cuenta y por persona y en Europa están haciendo lo propio. Pensar en seguros de depósitos en el Ecuador es imposible, pues la pesada carga ideológica en esto impide un razonamiento equilibrado. No se piensa en la protección al depositante sino se atribuye a una protección al banquero. Por esto ciertos temas aparecen como convenientes en el exterior pero inconvenientes en el Ecuador. El mundo parece al revés en nuestro país.
No termina la crisis internacional actual y las acciones de los gobiernos siguen muy de cerca el problema. Es un juego de dominó que se inicia y no se termina hasta que la última ficha termine de caer. No obstante, en esto es absolutamente esencial las señales de confianza que brinden las acciones de los gobiernos. Si estas no son las adecuadas, las intervenciones no son efectivas. Qué mejor ejemplo que los $700 000 millones entregados por el Gobierno de los Estados Unidos que no permitieron una recuperación de confianza en los mercados.
Esta amenaza externa que tiene el país nos debe llevar a una profunda reflexión. Si la acción del Gobierno no es creíble, las buenas intenciones que puedan existir no llegarán donde deben llegar.
Si el actual Gobierno está permanentemente emitiendo señales agrestes al sector privado, a pesar de que en ocasiones retroceda de su posición inicial, no permite generar confianza. En el futuro, cuando efectivamente el Gobierno busque un objetivo necesario para el país, no se le va a creer nada. En el exterior y en el Ecuador, las señales deben generar confianza y deben ser creíbles.
mpozo@hoy.com.ec
Hora GMT: 13/Octubre/2008 - 05:08

13/Octubre/2008 a las 08:53
EN EL FONDO LO QUE LOS PAISES EUROPEOS DESEAN ES SALVAR EL MODELO CAPITALISTA Y EL LIBRE MERCADO QUE MUCHOS RÉDITOS LES HAN DADO POR LARGOS AÑOS A COSTA DE LOS PAISES DEL TERCER MUNDO, SUMINISTRADORES DE LAS MATERAIS PRIMAS Y VICTIMAS DE LA EXPLOTACIÓN DEL CAPITAL.