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Apagón de la dignidad

Publicado el 11/Noviembre/2009 | 00:11

Por Bernardo Tobar Carrión

btobar@hoy.com.ec

No sería objetivo cargar todas las tintas contra el actual Gobierno por los apagones, tanto como no lo es que la Revolución Ciudadana culpe una vez más al pasado de todos los males presentes, evidenciando que esta mediocre cultura, de esquivar siempre las propias responsabilidades, no ha cambiado para nada en época de tanto cambio. Lo que sí hay que reconocer es que los actuales apagones son muy diferentes a los de antaño - desde el siglo pasado que no los padecíamos-, pues la penumbra de la larga noche neoliberal no tenía el luminoso encanto de la oscuridad del socialismo del siglo XXI, donde al menos nos alumbran el fuego de los corazones ardientes y el brillo de las mentes lúcidas.

Injusto atribuir imprevisión a los no va más de la planificación, que están por cumplir el tercer año de Gobierno. Al contrario, el corte eléctrico es eslabón consistente en la cadena de correas y restricciones, pues si se corta y recorta desde la libertad de expresión, el emprendimiento privado, la educación superior y hasta el empleo, no tendría ningún sentido que la energía siguiera por ahí, muy suelta de huesos, tan prendida y tan campante, como si el racionamiento generalizado no fuera con ella. Otra diferencia importante con los apagones de épocas pasadas es que vivir a oscuras es lo más parecido al buen vivir que sabiamente nos impusieron desde Ciudad Alfaro, de modo que esta fijación absurda por el crecimiento económico, que algún contador sin luces estimó indispensable para combatir la pobreza, también reduzca su ritmo para dejar en paz a la naturaleza, que para algo ya tiene derechos constitucionales.

También intuyo que la oscuridad era requisito de ingreso en el Alba pues el racionamiento es denominador común de sus países miembros; por eso ni Colombia ni Perú pueden ingresar al club de Chávez, en tanto les sobra energía para suplirnos en la escasez. Lamentablemente la de Colombia no nos sirve, porque allí no hay corazones ardientes ni mentes lúcidas, sino bases norteamericanas.Todo esto le da un sabor muy bolivariano a los apagones, ya sin influencia de las transnacionales; son apagones, diríamos, más altivos y soberanos, tanto que hasta las tarifas eléctricas se denominan oficialmente "de la dignidad", es decir tan insuficientes como para no sacrificar el buen vivir en aras del mantenimiento y expansión contaminante del parque eléctrico. Y sobre todo son estratégicos, porque si bien durante la larga noche neoliberal, con dolarización y todo, las velas no salieron de los museos, esto de ser iluminados potencialmente por empresarios que tengan más interés privado en sus ganancias que interés general en suministrar un servicio es francamente inadmisible ¡Cómo se puede tolerar que alguien haga negocio a costa de alumbrarnos! Aquí la luz es lo de menos, lo digno y estratégico es que nadie, salvo el Estado, llene sus cofres con dinero, cumpliendo así otro fin revolucionario, que todos seamos iguales; y vaya que estamos en camino de serlo, tanto que apenas nos diferenciamos unos de otros en la oscuridad.

Hora GMT: 11/Noviembre/2009 - 05:11

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Comentarios

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  1. 1 Andres desde - Quito

    Excelente articulo que refleja la intencion del govierno. Ahora nos tocara el chuchaqui del siglo XXI en tinieblas para ser mas soportable.

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