Por Alexandra Ayala Marín
alexayalama@hoy.com.ec
"Alguien debe animar la "fiesta electoral", decía Asdrúbal, el jueves. Su caricatura representaba, al parecer, a Carlos González. ¡Y eso que no había visto las imágenes de TV por la noche!: el ex ID, ex diputado en dos períodos, denunciante insistente de varios entuertos o hechos corruptos, trepaba el muro del Consejo Nacional Electoral, que da a la terraza del edificio, y llegaba, arreglándose camisa y pantalón. Todo, porque habían cerrado las puertas unos minutos antes de las 18:00 y él tenía que inscribir las candidaturas de su movimiento a las próximas elecciones. ¡Hurra! Comenzó la animación. Y una moraleja adelantada: si a un ladrón no lo vencen los muros, imagínese a los políticos de la vieja y la nueva partidocracia.
Es el inicio de la campaña electoral que nos dará, además de asambleístas y autoridades seccionales, un nuevo mandatario; no, perdón, será uno ya viejo de dos años, que inéditamente conserva más de las tres cuartas partes de aprobación de la ciudadanía, aunque extrañamente su credibilidad no llegue a tanto, y que se ha proclamado "motivador" de la gente, entre varias otras autoproclamas.
En fin, ocurrió lo que tanto esperábamos: 10 binomios inscritos para la Presidencia de la República. Unos, reincidentes, por no llamarlos necios o ambiciosos, y otros, nuevos y desconocidos (otra vez, como en las ferias de pueblo: cualquiera se autoproclama profeta o salvador). ¿Contribuirán, efectivamente, a restarle votos al anunciado binomio triunfador que, por obra y gracia de la actual Constitución, cuenta con el respaldo del poder que ejerce? Ante el "motivador" oficial, la tarea se presenta casi imposible: será la contienda del triunfo anunciado y malos pronósticos, porque con reforma política en consolidación, lo que se va a consolidar es el autoritarismo de un estilo de Gobierno y quién sabe qué otro perjuicio antidemocrático. ¡Pero arrancó la "motivación"!
El mismo jueves, en Guayaquil, el actual presidente-candidato respaldaba -con su habitual ronquera de tanto grito- la postulación a la Alcaldía de Guayaquil de su reciente ex ministra de Vivienda y amiga personal, María de los Ángeles Duarte, quien sigue el mismo estilo de atacar a los media porque estos se "inventaron" las casas mal construidas y los techos arrancados por el viento. Ya sabemos que la administración de esa ciudad es fruta jugosa, apetecible, sobre todo para la concentración del poderes a la que aspira PAÍS, pero sí es vergonzoso y grosero (aunque se diga que en la política y el amor, todo vale) que esta candidata no solo parta aventajada con una tramposa cadena de TV que publicitaba las obras realizadas en su gestión ministerial, sino que, además, en violación ética, por lo menos, a procedimientos políticos que, se dice, tienen un nuevo sustento constitucional, sea su amigo presidente el que "motive" a votar por ella. Claro, él no lo hizo con su hermana Pierina, candidata a la Prefectura del
Guayas, porque si no, lo acusaban de nepotismo flagrante. Además, se escoge a los amigos, no a la familia. Contentémonos, sin embargo: tendremos muchos animadores y un solo motivador durante dos meses. ¡Viva la patria!
Hora GMT: 07/Febrero/2009 - 05:09
