Un agente de seguridad de los EEUU mató a un pasajero de American Airlines, identificado como Rigoberto Alpízar de 44 años, un ciudadano estadounidense nacido en Costa Rica .
Es la primera vez que agentes federales disparan contra un pasajero en un avión desde que el Servicio de Alguaciles Aéreos fue reactivado tras los atentados terroristas del 11 de septiembre del año 2001. Luego de estos ataques, la Policía federal tiene presencia en los vuelos de aviones estadounidenses en todo el mundo. Pero es la segunda vez en este año, si recordamos un episodio similar ocurrido en julio, en la ciudad de Londres, cuando un policía acribilló por "error" a un un joven brasileño sospechoso de terrorismo.
En el caso de Alpízar, el hecho ocurrió, según varias versiones, cuando el pasajero gritó que portaba una bomba y corrió.
La pasajera Mary Gardner relató que el hombre comenzó sorpresivamente a correr entre las hileras de los asientos y una mujer lo seguía tratando de calmarlo. Según Gardner, esa mujer que las autoridades identificaron como su esposa, Anne Buechner, gritaba que Alpízar sufría de "trastorno bipolar", una enfermedad mental maníaco-depresiva que provoca cambios bruscos de personalidad, de conducta y de estados afectivos, donde la persona pasa rápidamente de la euforia a la depresión.
""La mujer dijo que él no había tomado sus medicinas"", indicó Gardner. Se produjeron cinco disparos en total, y American Airlines aseguró que se efectuaron en el puente de embarque y no dentro del aparato. Luego, la Policía abordó el avión y ordenó a todos poner las manos en la cabeza.
Sus familiares directos en Orlando no quisieron comentar sobre el incidente, pero su cuñado, Steven Buechner, dijo que Alpízar venía de regreso de unas ""vacaciones de trabajo"" en el Perú.
"No sé qué decir"", dijo Kelley Buechner, cuñada de Alpízar. El padre, Carlos Alpízar, de 72 años, dijo que estaba sorprendido y destrozado y que a su hijo lo habían matado como a un delincuente.
La suspuesta bomba que llevaba Alpízar no se encontró; sin embargo, la Policía dijo que la acción tomada por ellos fue la correcta pues el pasajero no respondió a las advertencias hechas por ellos. La Casa Blanca también elogió y justificó la acción. Los dos agentes federales fueron apartados de su cargo hasta que se aclare y se investigue los hechos.
""La gente que comete estas locuras debe entender que va a enfrentar una fuerza letal"", según dijo un agente de seguridad al diario Nuevo Herald.
Alpízar, quien residía en las afueras de Orlando, llegó a Miami el jueves por la mañana en un vuelo desde Quito y abordó el vuelo 924 de American Airlines. El aparato, procedente de la ciudad colombiana de Medellín, se dirigía a la ciudad del centro de Florida tras hacer escala en Miami. El incidente ocurrió en la puerta 42 de la terminal D, la cual fue cerrada durante media hora.
Tras los disparos, un equipo especial de la Policía de Miami-Dade abordó el aparato y efectuó un registro completo de su interior. Todos los equipajes fueron sacados de la bodega del avión hacia la pista e inspeccionados por perros entrenados para detectar explosivos. (MPI)
"Ley del aire" se aplica por primera vez
Air marshalls o agentes de seguridad aérea son aquellos que vuelan en aviones encubiertos como un simple pasajero para evitar secuestros o incidentes terroristas aéreos. La idea cobró fuerza luego del 11 de septiembre y Alemania, Canadá o Australia imitaron la medida, ya aplicada por Israel desde hace unos 30 años. El agente está bien entrenado y debe ser capaz de controlar a un secuestrador. Debe tener en cuenta estrictas normas antes de disparar, que debería ser el último recurso. Debe saber cuándo intervenir, ya que un grupo de secuestradores puede montar un incidente a bordo con el fin de identificarlo. En la aerolínea israelí El Al, se ubican en asientos con un botón para alertar a los pilotos para que maniobren y los secuestradores pierdan el control. (MPI).
Hora GMT: 11/Diciembre/2005 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito
