Este Diario informaba ayer que los alcaldes Paco Moncayo, de Quito, y Jaime Nebot, de Guayaquil, competían por el título de Alcalde del Mundo.
En realidad, la noticia de que dos autoridades ecuatorianas, elegidas en las urnas por amplísimas votaciones, compitan por tan elevada distinción, debe entusiasmar no solo a las ciudades que representan, sino al país entero.
Moncayo y Nebot son dos de los 50 finalistas, de entre 280 alcaldes participantes, en el concurso organizado por City Mayor, red mundial de profesionales que promueven ciudades prósperas.
De estilos diferentes, los dos alcaldes han entregado sus mejores esfuerzos por sus ciudades, aunque, obviamente, no han logrado resolver todas las necesidades de ciudades en crecimiento. Con Moncayo, Quito recuperó su centro histórico y promocionó nuevas áreas de desarrollo; con Nebot, Guayaquil se embelleció, el Municipio amplió e inauguró servicios para la gente que ha recuperado su autoestima. En conclusión, los dos alcaldes tienen merecido llevarse tan honrosa designación, por lo cual la competencia en la que se encuentran es positiva para el país. Como positivo es que el alcalde de Cuenca tenga la Presidencia Mundial de las ciudades Patrimonio de la Humanidad.
El solo hecho de estar entre los finalistas en tan prestigioso concurso demuestra cuan positivo es que sus autoridades trabajen por sus comunidades. De paso, el premio cubriría unos cuantos malos récords que Ecuador tiene fuera de sus fronteras.
Hora GMT: 28/Enero/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito
