LIMA.- El ex presidente peruano Alberto Fujimori ha sido un verdadero fenómeno en la política de Perú desde que en 1990 irrumpió como un candidato "anti-sistema" hasta que fue condenado hoy por violaciones de los derechos humanos.
Conocido como el "Chino" a pesar de su origen japonés, Fujimori pasó del anonimato a la jefatura del Estado, donde permaneció una década, tras ganar las elecciones de 1990.
También hizo historia cuando dio en 1992 un golpe de Estado desde la Presidencia, ganó otras dos elecciones (1995 y 2000) y presentó su renuncia desde Japón en el año 2000.
Su intensa vida política comenzó con una sorprendente carrera electoral que le permitió destronar de las preferencias al escritor Mario Vargas Llosa al presentarse como un hijo de inmigrantes japoneses, parte de la masa olvidada por los políticos tradicionales.
Una vez en el poder, este ingeniero agrónomo nacido en 1938 impuso un estilo de Gobierno personalista rayano en lo autoritario, con drásticas medidas para impulsar la reinserción financiera del país y acabar con el terrorismo.
Tuvo éxito en ambas tareas, primero con un "shock" económico que superó en dureza al propuesto por Vargas Llosa, que Fujimori mismo había desacreditado en la campaña.
Para combatir al terrorismo ordenó el cambio en la estrategia de las Fuerzas Armadas, la reinserción social de comunidades alejadas y el fortalecimiento de la presencia del Estado.
Esto se vio recompensado con las capturas, en 1992, de los líderes de Sendero Luminoso, Abimael Guzmán, y del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), Víctor Polay.
Pero según la sentencia, también autorizó una estrategia oculta de eliminación de presuntos subversivos, a cargo del grupo militar encubierto Colina.
Este escuadrón de la muerte asesinó en 1991 a 15 personas en la antigua zona limeña de Barrios Altos, y en 1992 secuestró y ejecutó a nueve alumnos y un profesor de la universidad limeña de La Cantuta.
Para todo esto contó con la asesoría de Vladimiro Montesinos, otro personaje que hoy pasa sus días en prisión tras haber sido considerado el "poder tras el trono" del régimen de Fujimori.
Sus detractores consideran que fue un dictador desde 1992, cuando ordenó la disolución del Congreso y la Judicatura y asumió poderes absolutos con apoyo de las Fuerzas Armadas.
Pocos meses después, la presión internacional lo llevó a convocar a un Congreso Constituyente que elaboró una nueva Constitución, la cual le otorgó el derecho a la reelección.
Fortalecido con esto, Fujimori intensificó un estilo que lo llevó incluso a enfrentarse con su hoy ex esposa, Susana Higuchi, quien luego lo denunció por maltratos psicológicos y físicos.
El conflicto con Ecuador, en 1995, le dio mayores réditos ante sus compatriotas que, a pesar de las primeras denuncias de corrupción, lo reeligieron para un segundo período consecutivo.
También hizo frente con éxito a un secuestro en la residencia del embajador japonés en Lima, que le sirvió para extender su prestigio hasta Japón, donde algunos sectores conservadores lo consideran un héroe.
Tras derrotar en el 2000 a Alejandro Toledo, quien denunció fraude, afrontó una etapa de convulsión social que llegó a su límite en septiembre de 2000, cuando salió a la luz la gran trama de corrupción orquestada por Montesinos.
Fujimori convocó entonces a un nuevo proceso electoral para el año siguiente, al que dijo que no se presentaría, y huyó a Japón, desde donde renunció por fax a la Presidencia.
A pesar de la distancia, siempre intentó estar presente en la política peruana, pero sufrió un serio revés cuando viajó a Chile el 6 de noviembre del 2005 para buscar desde ese país su retorno a Perú.
Al día siguiente fue detenido y tras un prolongado trámite, la justicia chilena decidió extraditarlo, en septiembre del 2007, por violaciones de los derechos humanos y corrupción.
Desde entonces permanece en una prisión policial de Lima, donde cumple una condena a 6 años de cárcel que se le impuso por el allanamiento ilegal a la vivienda de la esposa de Montesinos.
A pesar de que la condena que se le impuso hoy lo confina a pasar largos años entre rejas, mantiene aún vigente su legado político, encarnado en su hija Keiko Sofía, elegida congresista en 2006, con el mayor número de votos de todos los que optaban al Legislativo, y que se perfila como candidata a las próximas presidenciales. (EFE)
Hora GMT: 07/Abril/2009 - 15:22
