Opinión de diario HOY
El director del Programa Mundial (PMA) de Alimentos de las Naciones Unidas en el Ecuador ha dado una voz de alerta sobre los altos niveles de desnutrición infantil en el Ecuador. Ha dicho, con razón, que no se justifica que un paÃs de ingresos medios tenga una pésima situación como el Ecuador en cuanto a desnutrición infantil. Tras Guatemala, Honduras y Bolivia, el Ecuador se ubica en el cuarto puesto más crÃtico en América Latina en sus Ãndices de desnutrición infantil. El 26% de la población entre 0 y 5 años sufre desnutrición crónica; en el medio rural, ese Ãndice llega al 35,7% y, en el indÃgena, hasta el 40%.
Como también ha recordado el funcionario del PMA, la desnutrición crónica de los niños equivale a condenarlos a cadena perpetua: sin el desarrollo básico por la falla nutricional en los primeros años de vida, siempre estarán en desventaja en relación con quienes no padecieron ese crónico azote.
La desnutrición infantil es una lacra de la pobreza e indigencia. Pero no hay que esperar vencer estos males para doblegar el otro. Programas como el de micronutrientes, como el que desde hace tiempo promueve Unicef en el paÃs, y programas de educación y apoyo a las mujeres embarazadas y madres lactantes han mostrado excelentes resultados.
El problema es de priorizar el gasto, más allá de la retórica populista: cuánto servirÃa, por ejemplo, dirigirlo el que ahora se dedica a publicidad oficial a combatir también ese hiriente mal de la desnutrición infantil.








29/Enero/2009 a las 11:24
Considero que la desnutrición infantl es producto de varios factores, entre estos, aquelos a los que se refiere el editorial: pobreza e indigencia.
Sin embargo, no hay que soslayar la falta de conocimientos elementales de nutrición por parte de la mayorÃa de la sociedad ecuatoriana, ya que no se necesita tener fortunas para alimentarse bien, sino escoger bien los alimentos que consumimos.
Bien sabemos que en ciertos estratos, por ejemplo: prefieren tomar colas que un jugo de frutas, absolutamente más barato. Basta también observar los famosos fiambres que llevan los estudiantes a sus centros educativos, llenos de golosinas ( snacks, chocolates, caramelos, etc) y, un guineo, nada que ver, una limonada para la sed, peor.
SerÃa importante que tanto los padres de familia- primeros y únicos educadores de niños y jóvenes- , los maestros de la educación formal y, desde luego los medios de comunicación de gran incidencia en el público infantil y juvenil, envÃen de vez en cuando una "cuñita" sobre este tema.
Basta de culpar la gobierno de turno de lo que sucede en el paÃs, si asumieramos también nosotros la responsabilidad de cambiar nuestra realidad, con honestidad y madurez; otra fuera nuestra suerte.
29/Enero/2009 a las 14:31
Considero que la desnutrición infantl es producto de varios factores, entre estos, aquelos a los que se refiere el editorial: pobreza e indigencia.
Sin embargo, no hay que soslayar la falta de conocimientos elementales de nutrición por parte de la mayorÃa de la sociedad ecuatoriana, ya que no se necesita tener fortunas para alimentarse bien, sino escoger bien los alimentos que consumimos.
Bien sabemos que en ciertos estratos, por ejemplo: prefieren tomar colas que un jugo de frutas, absolutamente más barato. Basta también observar los famosos fiambres que llevan los estudiantes a sus centros educativos, llenos de golosinas ( snacks, chocolates, caramelos, etc) y, un guineo, nada que ver, una limonada para la sed, peor.
SerÃa importante que tanto los padres de familia- primeros y únicos educadores de niños y jóvenes- , los maestros de la educación formal y, desde luego los medios de comunicación de gran incidencia en el público infantil y juvenil, envÃen de vez en cuando una "cuñita" sobre este tema.
Basta de culpar la gobierno de turno de lo que sucede en el paÃs, si asumieramos también nosotros la responsabilidad de cambiar nuestra realidad, con honestidad y madurez; otra fuera nuestra suerte.
29/Enero/2009 a las 15:21
Considero que la desnutrición infantl es producto de varios factores, entre estos, aquelos a los que se refiere el editorial: pobreza e indigencia.
Sin embargo, no hay que soslayar la falta de conocimientos elementales de nutrición por parte de la mayorÃa de la sociedad ecuatoriana, ya que no se necesita tener fortunas para alimentarse bien, sino escoger bien los alimentos que consumimos.
Bien sabemos que en ciertos estratos, por ejemplo: prefieren tomar colas que un jugo de frutas, absolutamente más barato. Basta también observar los famosos fiambres que llevan los estudiantes a sus centros educativos, llenos de golosinas ( snacks, chocolates, caramelos, etc) y, un guineo, nada que ver, una limonada para la sed, peor.
SerÃa importante que tanto los padres de familia- primeros y únicos educadores de niños y jóvenes- , los maestros de la educación formal y, desde luego los medios de comunicación de gran incidencia en el público infantil y juvenil, envÃen de vez en cuando una "cuñita" sobre este tema.
Basta de culpar la gobierno de turno de lo que sucede en el paÃs, si asumieramos también nosotros la responsabilidad de cambiar nuestra realidad, con honestidad y madurez; otra fuera nuestra suerte.
29/Enero/2009 a las 19:16
Considero que la desnutrición infantl es producto de varios factores, entre estos, aquelos a los que se refiere el editorial: pobreza e indigencia.
Sin embargo, no hay que soslayar la falta de conocimientos elementales de nutrición por parte de la mayorÃa de la sociedad ecuatoriana, ya que no se necesita tener fortunas para alimentarse bien, sino escoger bien los alimentos que consumimos.
Bien sabemos que en ciertos estratos, por ejemplo: prefieren tomar colas que un jugo de frutas, absolutamente más barato. Basta también observar los famosos fiambres que llevan los estudiantes a sus centros educativos, llenos de golosinas ( snacks, chocolates, caramelos, etc) y, un guineo, nada que ver, una limonada para la sed, peor.
SerÃa importante que tanto los padres de familia- primeros y únicos educadores de niños y jóvenes- , los maestros de la educación formal y, desde luego los medios de comunicación de gran incidencia en el público infantil y juvenil, envÃen de vez en cuando una "cuñita" sobre este tema.
Basta de culpar la gobierno de turno de lo que sucede en el paÃs, si asumieramos también nosotros la responsabilidad de cambiar nuestra realidad, con honestidad y madurez; otra fuera nuestra suerte.