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Alarmante desnutrición infantil

Publicado el 29/Enero/2009 | 00:11

Opinión de diario HOY

El director del Programa Mundial (PMA) de Alimentos de las Naciones Unidas en el Ecuador ha dado una voz de alerta sobre los altos niveles de desnutrición infantil en el Ecuador. Ha dicho, con razón, que no se justifica que un país de ingresos medios tenga una pésima situación como el Ecuador en cuanto a desnutrición infantil. Tras Guatemala, Honduras y Bolivia, el Ecuador se ubica en el cuarto puesto más crítico en América Latina en sus índices de desnutrición infantil. El 26% de la población entre 0 y 5 años sufre desnutrición crónica; en el medio rural, ese índice llega al 35,7% y, en el indígena, hasta el 40%.

Como también ha recordado el funcionario del PMA, la desnutrición crónica de los niños equivale a condenarlos a cadena perpetua: sin el desarrollo básico por la falla nutricional en los primeros años de vida, siempre estarán en desventaja en relación con quienes no padecieron ese crónico azote.

La desnutrición infantil es una lacra de la pobreza e indigencia. Pero no hay que esperar vencer estos males para doblegar el otro. Programas como el de micronutrientes, como el que desde hace tiempo promueve Unicef en el país, y programas de educación y apoyo a las mujeres embarazadas y madres lactantes han mostrado excelentes resultados.

El problema es de priorizar el gasto, más allá de la retórica populista: cuánto serviría, por ejemplo, dirigirlo el que ahora se dedica a publicidad oficial a combatir también ese hiriente mal de la desnutrición infantil.

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Comentarios

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  1. 1 Rocío Villacís desde - Quito

    Considero que la desnutrición infantl es producto de varios factores, entre estos, aquelos a los que se refiere el editorial: pobreza e indigencia.

    Sin embargo, no hay que soslayar la falta de conocimientos elementales de nutrición por parte de la mayoría de la sociedad ecuatoriana, ya que no se necesita tener fortunas para alimentarse bien, sino escoger bien los alimentos que consumimos.
    Bien sabemos que en ciertos estratos, por ejemplo: prefieren tomar colas que un jugo de frutas, absolutamente más barato. Basta también observar los famosos fiambres que llevan los estudiantes a sus centros educativos, llenos de golosinas ( snacks, chocolates, caramelos, etc) y, un guineo, nada que ver, una limonada para la sed, peor.

    Sería importante que tanto los padres de familia- primeros y únicos educadores de niños y jóvenes- , los maestros de la educación formal y, desde luego los medios de comunicación de gran incidencia en el público infantil y juvenil, envíen de vez en cuando una "cuñita" sobre este tema.

    Basta de culpar la gobierno de turno de lo que sucede en el país, si asumieramos también nosotros la responsabilidad de cambiar nuestra realidad, con honestidad y madurez; otra fuera nuestra suerte.

  2. 1 Rocío Villacís desde - Quito

    Considero que la desnutrición infantl es producto de varios factores, entre estos, aquelos a los que se refiere el editorial: pobreza e indigencia.

    Sin embargo, no hay que soslayar la falta de conocimientos elementales de nutrición por parte de la mayoría de la sociedad ecuatoriana, ya que no se necesita tener fortunas para alimentarse bien, sino escoger bien los alimentos que consumimos.
    Bien sabemos que en ciertos estratos, por ejemplo: prefieren tomar colas que un jugo de frutas, absolutamente más barato. Basta también observar los famosos fiambres que llevan los estudiantes a sus centros educativos, llenos de golosinas ( snacks, chocolates, caramelos, etc) y, un guineo, nada que ver, una limonada para la sed, peor.

    Sería importante que tanto los padres de familia- primeros y únicos educadores de niños y jóvenes- , los maestros de la educación formal y, desde luego los medios de comunicación de gran incidencia en el público infantil y juvenil, envíen de vez en cuando una "cuñita" sobre este tema.

    Basta de culpar la gobierno de turno de lo que sucede en el país, si asumieramos también nosotros la responsabilidad de cambiar nuestra realidad, con honestidad y madurez; otra fuera nuestra suerte.

  3. 1 Rocío Villacís desde - Quito

    Considero que la desnutrición infantl es producto de varios factores, entre estos, aquelos a los que se refiere el editorial: pobreza e indigencia.

    Sin embargo, no hay que soslayar la falta de conocimientos elementales de nutrición por parte de la mayoría de la sociedad ecuatoriana, ya que no se necesita tener fortunas para alimentarse bien, sino escoger bien los alimentos que consumimos.
    Bien sabemos que en ciertos estratos, por ejemplo: prefieren tomar colas que un jugo de frutas, absolutamente más barato. Basta también observar los famosos fiambres que llevan los estudiantes a sus centros educativos, llenos de golosinas ( snacks, chocolates, caramelos, etc) y, un guineo, nada que ver, una limonada para la sed, peor.

    Sería importante que tanto los padres de familia- primeros y únicos educadores de niños y jóvenes- , los maestros de la educación formal y, desde luego los medios de comunicación de gran incidencia en el público infantil y juvenil, envíen de vez en cuando una "cuñita" sobre este tema.

    Basta de culpar la gobierno de turno de lo que sucede en el país, si asumieramos también nosotros la responsabilidad de cambiar nuestra realidad, con honestidad y madurez; otra fuera nuestra suerte.

  4. 1 Rocío Villacís desde - Quito

    Considero que la desnutrición infantl es producto de varios factores, entre estos, aquelos a los que se refiere el editorial: pobreza e indigencia.

    Sin embargo, no hay que soslayar la falta de conocimientos elementales de nutrición por parte de la mayoría de la sociedad ecuatoriana, ya que no se necesita tener fortunas para alimentarse bien, sino escoger bien los alimentos que consumimos.
    Bien sabemos que en ciertos estratos, por ejemplo: prefieren tomar colas que un jugo de frutas, absolutamente más barato. Basta también observar los famosos fiambres que llevan los estudiantes a sus centros educativos, llenos de golosinas ( snacks, chocolates, caramelos, etc) y, un guineo, nada que ver, una limonada para la sed, peor.

    Sería importante que tanto los padres de familia- primeros y únicos educadores de niños y jóvenes- , los maestros de la educación formal y, desde luego los medios de comunicación de gran incidencia en el público infantil y juvenil, envíen de vez en cuando una "cuñita" sobre este tema.

    Basta de culpar la gobierno de turno de lo que sucede en el país, si asumieramos también nosotros la responsabilidad de cambiar nuestra realidad, con honestidad y madurez; otra fuera nuestra suerte.

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