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Ahora la Constitución también sobra...

Publicado el 16/Octubre/2012 | 00:30

Análisis

Por: José Hernández

Director Adjunto

El Presidente Correa está decidido a violar la ley. En ese esfuerzo, intentó contar con el apoyo de Fernando Cordero. Pero el presidente de la Asamblea Nacional le devolvió el balón, la semana pasada, ejecutando una finta que hace honor a su fama. No le dijo que se equivocaba. Ni que el contenido de su carta, de ser aplicado, violaría la obra de Montecristi.

Se limitó a recordar a su compañero de movimiento algunos artículos que evitan convertirlo en central de pedidos en la Asamblea. Fernando Cordero rechazó, entonces, elegantemente la propuesta del presidente Correa sin juzgarla, sin opinar sobre ella y sin dar su punto de vista.

En otras palabras, dio la impresión de apartar un caliz que, de ser consecuente con su cargo, lo pondría en peor predicamento. Responder, por ejemplo, ¿por qué el presidente de la República quiere convertirlo en censor supremo de los pedidos de información a los ministros? ¿Por qué Correa quiere ignorar los artículos que Cordero se encargó de recordarle? ¿Acaso los asambleístas no pueden, en forma independiente, pedir la información que deseen (salvo los casos que prevé la ley) a todos los funcionarios del Estado?

Hasta ahí, Fernando Cordero había salvado las formas sin entrar a lidiar con el fondo: las cortapisas puestas por el oficialismo para fiscalizar a los funcionarios del Gobierno. Y las coartadas han sido de bajo vuelo: trámites incompletos, evitar los shows mediáticos... Ahora, el presidente agrega un pedido abiertamente ilegal y, tras una respuesta sensata, el presidente de la Asamblea se sumó ayer a la tesis oficial para justificar el entuerto presidencial: el pedido absurdo que hizo Kléver García al ministro José Francisco Cevallos. Una excepción justifica la regla que el presidente puso y ratificó el sábado: ministro que da información a un asambleísta, en forma individual, se va.

En claro, Fernando Cordero cierra los ojos sobre un orden ilegal, dada por Correa, que concierne directamente al poder que él preside.

Su carta daba cuenta de que un derecho, de los asambleístas y de los ciudadanos, estaba en juego. Pero ratificada la orden por parte de Rafael Correa, Fernando Cordero encontró en la excepción donde guarecerse para no defender políticamente lo que afirmó en carta. La misma puerta de salida usó Mauro Andino ayer en Radio Visión.

La excepción, la desmesura de García, las exageraciones... ¿Y el derecho a la información inscrito en la Constitución? ¿Y el abuso del presidente Correa al dar la orden de que sus ministros no lo respeten? De nuevo una figura como Fernando Cordero retrocede.

A Rafael Correa lo tiene sin cuidado violar la ley. Le basta con saber que no pueden enjuiciarlo políticamente. Y que el pueblo lo defenderá. Con tesis como esas, sobra toda la Constitución de la República.

 

Autor: José Hernández - jhernandez@hoy.com.ec Ciudad Quito


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jesalazar - en Diario HOY - Noticias de Ecuador.

Comentarios

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  1. 1 DANILO MANTILLA desde - QUITO

    Da lástima señor Hernández.

  2. 1 Valdemar Bedoya desde - Quito

    Detrás de esa coraza de "protección" que intenta dar el señor Presidente, hay un espíritu de cuerpo que no se compadece con la ética. Si un periodista independiente le pregunta, por ejemplo al señor Patiño sobre los últimos detalles sobre la narcovalija, ¿tiene la obligación de estar callado o indiferente ante la inquietud de la sociedad un ministro que pretende despejar todo asomo de sospecha que se forma alrededor de este tema? Si alguien le pregunta a José Serrano, ministro del Interior, ¿cómo es que no hay ningún dato y menos detenido sobre la avioneta que estaba en el hangar de Santa Elena? ¿Será posible que el ministro diga no puedo hablar, dejando tras sí un reguero de lucubraciones? Un Gobierno no puede caminar así con esa total falta de transparencia. El periodismo tiene que pedir dos autorizaciones para saber la verdad: la primera, al señor Presidente y si éste autoriza, dirigirse al ministro o funcionario competente. La constitución garantista y su régimen lleno de sigilos.

  3. 1 ramiro zamora a. desde - Ambato

    El articulista habla de este pais como si fuera una democracia, debe tener en cuenta que aqui(y buena parte de latinoamerica y el tercer mundo), el reloj se detuvo, las palabras de Samuel Huntington tienen plena vigencia, "Haiti, Filipinas, y Ecuador, no son democracias, porque con o sin elecciones(con o sin fraude), la constitucion y las leyes son papel mojado, en caso de un negociado, se reunen tres o cuatro ministros, con tres generales o coroneles, e interpretan las leyes a su antojo para su propio beneficio y las companias nacionales y/o extranjeras"; ¿algo ha cambiado?.

  4. 1 William Camacho desde - Loja

    Buen análisis Sr.Hernandez, en un Estado como el nuestro, donde el Presidente es amo y señor de todos las funciones del Estado, basta una orden y eso se hace, que importa la Constitución de la Republica, la ley o la voluntad soberana del pueblo, el pueblo tiene derecho a saber y conocer como se administra los recursos del Ecuador y las autoridades del Estado tienen el deber, la obligación de informarle al pueblo. Acaso hay algo tan podrido en el gobierno como para ocultar información? porque no se permite fiscalizar? porque tienen que ser despedidos los funcionarios de menor jerarquía que cumplen ordenes de sus superiores? Nada dura para siempre, todo lo que sube por efecto de la gravedad cae, no hay crimen perfecto tampoco hay secretos bajo el sol, para entonces no tendrán jueces, ni fiscales o si no pregúntenles a Montesinos, a Fujimori o a Pinochet. Aun se puede reflexionar, cambiar y ser hombres de bien.

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