Análisis
Por Simón Cueva/ Vicerrector, Universidad de las Américas
Mientras el precio del petróleo subía y subía en los últimos años, la gasolina, el diésel y el gas de cocina mantuvieron sus precios de venta al público congelados en el Ecuador. El Estado ha venido subsidiando la diferencia entre el precio (cada vez más caro) de importar esos productos y su precio de venta al público. También ha dejado de ganar plata al no vender parte de su petróleo caro para producir gasolina barata. Estos subsidios que ayudan sobre todo a los ricos y la clase media, y muy poco a los pobres llegaron a sumar más de $3 000 millones cada año, más que lo que el país gasta en inversión pública.
En los últimos meses, la caída del precio del petróleo ha significado muchas malas noticias para el Ecuador, pero por lo menos una buena: estos subsidios se han reducido drásticamente. Es probable que el precio del petróleo en 2009 se recupere un poco hacia niveles de $40 y $60 por barril. Si eso pasa, aliviará en algo las dificultades fiscales, pero no las eliminará.
Con el fin de ahorrar los recursos públicos, introducir políticas más progresivas (que favorezcan más a los pobres) y aprovechar la crisis para enfrentar problemas de fondo, sería el momento ideal para enfrentar el tema de los subsidios a los combustibles. Al haber bajado el petróleo, no habría un impacto inicial muy grande en los precios de los combustibles y, si sube el petróleo poco a poco, se incrementarían los precios de los combustibles gradualmente, haciendo que los ricos paguen más para enfrentar la crisis. Sería hora de implementar políticas progresistas sin demagogia y con valentía.
Hora GMT: 01/Enero/2009 - 05:01
