Por Simón Espinosa Cordero
simeco@hoy.com.ec
Hoy, 11 de febrero, se conmemora la primera de las 18 apariciones de la Virgen a Bernardita Soubirous en Lourdes, Francia, el año de 1858, atestiguadas por curaciones milagrosas. No sé qué pensará Agustín García Banderas de estos milagros en los que creía Alexis Carrel, premio Nobel de Medicina 1912, pero lo cierto es que Agustín obra milagros sociales. Él preside la Sociedad Ecuatoriana de Bioética. Ginecólogo, humanista, filósofo, torero de salón y cantaor aficionado se mantiene al día física, espiritual y académicamente. Tres adverbios estos que modifican a los verbos caminar, meditar, leer. Hará unos cuatro meses fui a oírle disertar sobre "La enseñanza universitaria de la bioética desde una perspectiva interdisciplinaria" en un seminario sobre "La bioética en la formación de recursos humanos en salud: situación y desafíos en el Ecuador", patrocinado por el Ministerio de Salud, el Consejo Nacional de Salud, la Comisión Nacional de Bioética y las organizaciones Panamericana y Mundial de la Salud.
Las charlas de este seminario fueron editadas con el título del referido seminario.
Este libro de 253 páginas debería ser de lectura y consulta obligadas en las universidades del país con escuelas de Enfermería, Medicina y sanaciones afines.
En el Anexo 2 del libro mencionado, Agustín tiene un "Credo Humanizador" que vale la pena transcribirlo aquí, pues será útil para la reflexión de médicos, enfermeras, pacientes y parientes de quienes se hallen en trance de enfermedad o muerte. El libro autoriza citas y transcripciones. Helas, pues a continuación.
"Creo que el bienestar del paciente es la razón de ser de las profesiones médicas: me comprometo a mejorar diariamente mis conocimientos y destrezas y brindar calidez en la atención de mi paciente. Creo que los pacientes tienen derecho a conocer y decidir sobre sus problemas de salud: me comprometo a informar de manera completa, veraz y comprensible a mi paciente sobre los actos que se van a realizar en su persona, a fin de conjuntamente resolver lo más conveniente para su salud. Creo que los seres humanos tienen derecho a que se respete su intimidad y privacidad: me comprometo a guardar confidencialidad de los secretos que me fueren confiados en el ejercicio del acto médico. Creo que los enfermos merecen la mejor calidad de atención: me comprometo, en unión de mis colegas, a reducir el error médico, minimizar los riesgos y sufrimientos producidos por los adelantos tecnológicos mal utilizados y extremar los cuidados con los más vulnerables. Creo que el ser humano se realiza plenamente en la sociedad: procuraré una comunicación interactiva gestual y verbal con mis pacientes, para, a través de una empatía mutua, lograr la salud del enfermo. Creo que la medicina es una profesión noble y altruista y en equipo. Me comprometo a ejercer mi profesión sin afán de lucro, mantener buenas relaciones con colegas de trabajo y no dejar que mi criterio esté influido por intereses perjudiciales a la salud de mis pacientes".
No queda espacio para los dos artículos últimos de este credo referidos al acceso de la población al sistema de salud, y sobre la muerte y el alivio del sufrimiento. Espero que Bernardita y Agustín me perdonen esta obligada mutilación.
Hora GMT: 11/Febrero/2010 - 05:07

11/Febrero/2010 a las 11:31
Si este credo fuera leído por todos los involucrados sería un buen comienzo, si fuera entendido, la esperanza se encendería. Si fuera practicado, nuestra sociedad no requeriría de benefactores políticos, ni de marchas.
11/Febrero/2010 a las 15:18
Ahora que los Asambleístas estan por discutir los proyectos de ley sobre la práctica de la Medicina, sería importantes que les hagan llegar estas obras, a fin de que se ilustren y tengan las bases suficientes para armonizar las ideas y conceptos de la vida humana y consideren que la ética y la bioética es el fundamento para cuidar de la salud y la vida de las personas, que como seres humanos necesitan un tratamiento especial que no riña con sus derechos civiles y humanos. El columnista ha tocado un aspecto interesante que esperamos tenga repercusión en los niveles políticos del gobierno de la revolución ciudadana.