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Ágoras democráticas

Publicado el 05/Diciembre/2008 | 00:09

Por Marena Briones Velasteguí

En un ágil, sentido y ameno ensayo, titulado Ética y Periodismo, Savater afirma que las ágoras públicas de las que la participación democrática dispone en estos tiempos (un periódico, un programa de radio o de televisión, una página de Internet), son posibles gracias a la intermediación de las personas que trabajan en los medios de comunicación. Tal circunstancia –agrega– supone una gran responsabilidad: por una parte, los medios de comunicación son un servicio público, "tienen la función pública de posibilitar el funcionamiento de la democracia"; y, por otro lado, "constituyen una fuerza revolucionaria, una fuerza subversiva". Así –continúa el pensador– la más grande revolución de la modernidad, la Revolución Francesa, nació "movida en buena parte por periodistas geniales, tipo Voltaire". Voltaire descubrió "que el hecho de que las imprentas ya no estén en unas pocas manos, sino que cada vez existan más personas civiles que puedan imprimir y difundir gacetas, hojas y folletos, entre otros, hace que, sin necesidad de comprar costosos y difíciles libros, la gente tenga acceso a hojas casi volanderas, pero en las que se le informaba o se le advertía sobre una serie de problemas que ocurrían en su época". Con esas palabras de Savater como telón de fondo, quiero decir que ya es hora de que en el Ecuador hablemos en serio tanto sobre la valía social y política de la intermediación mediática, como sobre la responsabilidad social que la oportunidad de ejercerla implica. Y cuando digo que hablemos en serio, quiero decir que seamos al fin capaces de despojarnos de esa serie de prejuicios con los que, desde diferentes lados y particularmente desde los más involucrados, solemos acometer la reflexión en torno al rol de los medios de comunicación social. La hora ha llegado sobre todo por ese vasto conjunto de normas que, atravesando varios segmentos de la actual Constitución, denotan el esfuerzo por configurar jurídicamente el denominado y no menos complejo ¨derecho a la comunicación".

La referencia a Voltaire que he transcrito líneas atrás, cae, en ese sentido, como anillo al dedo. Aunque desde otra perspectiva, la de esa época, en el fondo el descubrimiento de Voltaire no supone otra cosa que el reconocimiento de la importancia que subyace en la hoy demandada democratización de la comunicación. Pero, esa importancia, que en principio comparto, es una importancia que requiere ser dotada de robustez, coherencia y consistencia. Y, para que alcance tales atributos, no hay más fórmula mágica que la promoción y la construcción de un debate sincero, plural y abierto. Pues, cuando escucho a un estudiante -estudiante de Derecho- sostener que no comprende para qué puede servirle tomar conciencia de que el lenguaje tiene límites; de que por su propia naturaleza el lenguaje se ve abocado en no pocas ocasiones a problemas de ambigüedad, vaguedad y carga emotiva; no puedo evitar preguntarme cuánto no podrían contribuir los medios de comunicación y las personas que trabajan en ellos a reivindicar el valor de las palabras y a gestar una cultura de deliberación ciudadana que apele a esa básica racionalidad discursiva que nos es tan urgente y tan necesaria.

mbriones@hoy.com.ec

Hora GMT: 05/Diciembre/2008 - 05:09

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Tags : Marena Briones 



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Comentarios

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  1. 1 Rafael Cevallos desde - Quito

    ¡Cuánta razón tiene la editorialista! Si así pensara buena parte de los integrantes de la prensa nacional, otro vientos soplaran en el país. Nada mejor para una sociedad que contar con medios serios, independientes, transformadores, pero ante todo comprometidos con su misión de Orientar, Formar y Educar al pueblo.

  2. 1 Rafael Pazmiño (MARDOQUEO) desde - Quito

    Deontología se relaciona con las normas morales al practicar el periodismo, la Teleología se relaciona con el obrar éticamente de acuerdo con el bien para la mayoría. En la Prensa actual mas del 95% en la vida diaria es motivo de crítica, nada esta bien, el gobierno hace todo mal, todo merece reproche, pero todo tuvo una razón...Es el 85% del MANDANTE. Considerando que los periodistas con sus opiniones personales repercuten enormemente en los criterios de la comunidad, creo que los perodistas que asoman en las pantallas debeían aplicar un poco mas la Deontología y la Teleología. Pero continuemos con la LIBERTAD DE PRENSA.
    MARDOQUEO.

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