Por Cecilia Velasco
Algunos estamos alegres y expectantes con el triunfo electoral de Barack Obama, el primer presidente negro de los Estados Unidos, hecho en sí mismo importante, porque permite ver que los cauces de la democracia formal y representativa estadounidense se han abierto. Sus primeras declaraciones, llenas de un sentido de adhesión y compromiso con el pueblo de la nación que lo eligió, permiten ver un espíritu inclusivo y, felizmente, la percepción de responsabilidades hondas y decisivas con un planeta a punto de echarse a perder por el afán extractivo de los gobiernos y las grandes empresas. El hecho ha suscitado optimismos de diverso cuño, como el de aquellos para quienes es claro que el mundo ha tomado otra dirección claro, hacia la izquierda, y los pesimistas y apáticos que, con un sentido parroquiano, afirman que para nosotros, los ecuatorianos, el hecho no influye, porque el norte siempre será el norte, y el sur, bueno, ya se sabe: somos víctimas de discriminación, racismo, barreras en contra de los emigrantes, políticas de intercambio comercial injustas, etc.
Se sabe, y es innegable, la política de los distintos Gobiernos estadounidenses hacia América Latina, pero es claro que con un régimen de esta tendencia, las cosas tienden a mejorar para todas las naciones. Incluso si tal fenómeno no ocurriera o sí, pero en proporciones menores a las esperadas, hay signos que pueden producir nuestra admiración, y la admiración sabe mejor si no está contaminada por la envidia.
Los padres de Barack Obama, tempranamente fallecidos, tuvieron un perfil académico. El padre fue uno de los miles de estudiantes extranjeros que los Estados Unidos acogen, y el actual presidente tuvo la posibilidad, desde una situación económica más bien precaria, de hacer altos estudios y obtener diplomas de reconocimiento en un país que, sin duda, alienta el talento y la inteligencia. Las universidades estadounidenses posibilitan la investigación académica y auspician publicaciones de toda índole. Se puede decir, como objeción, que los Estados Unidos pueden hacerlo; pero nuestros países también podrían, en la medida de las posibilidades, si en verdad quisieran.
El triunfo de Obama nos recuerda claramente las luchas de los movimientos negros estadounidenses en contra del racismo, y el hecho concreto e innegable de las ventajas que tiene la globalización de las culturas, las formas de las democracias y los derechos para una comunidad mundial que, cada vez, es más mestiza y diversa.
Un presidente negro elegido mayoritariamente es una buena la ocasión para que los países del sur reflexionemos y enmendemos nuestros propios y bien cimentados sistemas de discriminación en contra de las minorías. Sí, debemos ser críticos con los EEUU; tal vez también debamos serlo con nuestras propias taras y atávicos prejuicios.
cevelasco@hoy.com.ec
Hora GMT: 11/Noviembre/2008 - 05:06

11/Noviembre/2008 a las 10:20
PESIMO EL NOMBRE DEL ARTICULO. PODRIA HABERSE DICHO "EXPECTATIVAS CON EL GOBIERNO DE BARAK OBAMA". EL TÍTULO DEJA TRASLUCIR LAS PASIONES ANÓMALAS DE QUIEN ESCRIBE, PORQUE COMO ECUATORIANOS NO TENEMOS PORQUÉ SENTIR ENVIDIA NI ESTAR ALEGRES CON EL SR. OBAMA. EL ECUADOR SI DESEA SALIR ADELANTE DEBERÁ SER CON SU PROPIO ESFUERZO Y UNIDAD.
11/Noviembre/2008 a las 12:15
Un articulo justo como para personas como el burocrata desocupado de Marco: ADMIRA.. NO ENVIDIES.!! "Si debemos ser criticos con los EE.UU. talvez tambien debamos serlo con nuestras propias taras y atavicos prejuicios". Que entenderia..? Lo unico que ha circulado por su cabeza es que el articulo muestra admiracion hacia la democracia americana, y ese solo hecho le hace ver "pasiones anomalas" (?). Como el pueblo americano ha dado, una vez mas, muestras de civismo, raciocinio y democracia, (cosas dignas de admirar ) entonces hasta el nombre del articulo hay que cambiarlo.. Que cosas ..no..? No hay peor ciego que el
11/Noviembre/2008 a las 16:16
Armando debería primero revisar su ortografía para opinar. Burócrata, críticos, también, atávico, anómalas, admiración, más, artículo, él, son así, con tilde. Aquí si, hay que admirarse y no envidiar. Que pena.
11/Noviembre/2008 a las 18:06
Leo con frecuencia a Cecilia Velasco y me parece que el artículo es uno más de sus buenos que tanto ha publicado, a pesar de su título. Tampoco creo que Cecilia necesite que la defiendan, pero da coraje ver el prejuicio que algunas personas demuestran. Así no vamos a ningún lado. Que tildes, dice mi tocayo José. Algunas computadoras no tienen la opción de incluir sus famosas tildes como la mía. Primero debo escribir en word y luego hacer copia. Don Marco probablemente no sabe que no es señal de buena cultura escribir todo con mayúsculas. Es el equivalente a escribir con tinta roja. Que bueno que en los EEUU se haya elegido a un presidente que refleja la multi-culturalidad de esta fabulosa nación.