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Adiós y testamento de Moreno

Publicado el 18/Noviembre/2012 | 00:31

Adiós y testamento de Moreno

La crónica

Por: Roberto Aguilar

Editor de Contenidos

El libro ‘Rafael Correa–Balance de la Revolución Ciudadana’ se presentó esta semana en la Flacso.

Fue una oportunidad perdida para que críticos y partidarios del correísmo se sentaran a conversar.

"¿Por qué no vino el Fander?" . Muchos faltaron pero a nadie se echó tanto de menos como al secretario de Planificación y Desarrollo de Rafael Correa. En esta, que fue su casa (la sede de la Flacso, donde obtuvo su primera maestría y de cuyo programa de Economía del Desarrollo fue coordinador), se daba por descontado que llegaría esa noche. Pero no llegó. El acto de lanzamiento del libro ‘Rafael Correa Balance de la Revolución Ciudadana’ empezó –y terminó- sin él.

Editorial Planeta tuvo el acierto de no organizar este programa en la Feria del Libro del Ministerio de Cultura, en cuyos cubículos de madera aglomerada, pomposamente llamados auditorios, se maltrata por igual a libros, autores y lectores. En su lugar, el salón del subsuelo de la Flacso se presentaba como un confortable espacio para que, por primera vez, defensores y críticos del régimen estrecharan sus manos en un ambiente académico y debatieran sus diferencias, mirándose a los ojos, con la misma altura con que lo hacen por escrito en las 430 páginas del libro.

Las invitaciones fueron puntualmente repartidas a los 19 autores de los 17 ensayos de interpretación compilados por Sebastián Mantilla y Santiago Mejía, entre quienes figuran, junto a Fander Falconí, ministros y funcionarios de Estado como Jeanette Sánchez y Carlos Marx Carrasco, que tampoco fueron.

La última vez que esos tres personajes compartieron publicación y lanzamiento en este mismo lugar, no faltó nadie. Era el año 2006. Rafael Correa, que ya soñaba con la Presidencia de la República, y el grupo de economistas y tecnócratas que lo apoyaban, incluidos los tres nombrados, habían juntado sus reflexiones en un volumen bajo el título de ‘Asedios a lo imposible’: Falconí y Alberto Acosta, editores. Ahí esbozaban la teoría de lo que harían ellos si tuvieran el poder en sus manos, como, en efecto, tuvieron al año siguiente. Es con ese libro de hace seis años que debe contrastarse el que presentó Planeta esta semana, como se contrastan las intenciones con las consecuencias, los proyectos con los balances, la realidad con el sueño.

Hace seis años, por ejemplo, el ensayo de Falconí se titulaba ‘La construcción de una economía con cimientos ecológicos. Hoy, escribe ‘Del consenso de Washington al posneoliberalismo’, 22 páginas en las que analiza la misma economía ecuatoriana pero sin los cimientos ecológicos. Cómo los perdió en el intermedio es una historia de dominio público: ruidosa, dramática y sorprendente; y también ejemplar, si se quiere comprender el papel jugado por los intelectuales de izquierda en el período y, de paso, el por qué de las ausencias y los debates frustrados.

Sólo uno de los autores gobiernistas acudió a la cita: Lenin Moreno, el vicepresidente. Llegó puntual, habló al último y no perdió la sonrisa ni por un segundo mientras escuchaba el brillante y para nada complaciente retrato del correísmo que, con objetividad académica y envidiable claridad expositiva desgranó Felipe Burbano de Lara sin límite de tiempo.

Moreno estaba ahí para marcar distancias con el Gobierno que ha decidido dejar atrás. Lo hizo con un discurso que era necesario leer entre líneas. Un discurso hilvanado de chistes de desigual fortuna que el segmento más exigente del público encontró inoportunos para la ocasión, como inoportuno para la ocasión fue el hecho de que no hubiera leído el libro que debía comentar (lo confesó de entrada, para que no quedaran dudas sobre sus intenciones) y que prefiriera elucubrar en torno a los laberintos fabulosos de la física cuántica, las singularidades espaciotemporales del universo-mundo y la contingencia de Dios. Aprovechado lector de cuanto texto de divulgación científica se le cruza por delante es el vicepresidente Moreno y quienes asistieron al acto académico de la Flacso pueden dar fe de ello. Escuchado con atención, su discurso, en apariencia tan alejado del suelo como la estrella Alfa del Centauro, estuvo cargado de recados políticos estrictamente coyunturales que lanzó a los cuatro puntos cardinales como mensajes embotellados. Al fin y al cabo, el vicepresidente, a diferencia de la ministra de Cultura, quizá no esté obligado a leer las novedades editoriales que presenta.

La sala estaba llena. A reventar. Las poco más de 250 sillas del auditorio no fueron suficientes para acoger a un público impuntual que no paró de llegar durante los primeros cuarenta minutos de la ceremonia. Decenas se apiñaron de pie, al fondo de la sala. La ausencia de políticos en el lanzamiento de un libro tan político fue notoria y significativa. Tanto como la presencia de ciudadanos de a pie desprovistos de prejuicios. Oswaldo Páez, por ejemplo, un arquitecto cuencano que es profesor universitario y autor de libros y ensayos de crítica del arte y de la arquitectura, tan alejado de la política en su vida pública como parecería estarlo el discurso del vicepresidente. Él se dejó caer por ahí, atraído por la posibilidad tan inusual, tan remota, tan anormal, en estos tiempos, de asistir a un debate de altura entre críticos y partidarios, algo que le permitiera formar su propio criterio. Páez no fue el único. El concurrido lanzamiento del libro de Planeta demostró cuánto los ecuatorianos echan de menos la posibilidad de hablar sin insultarse.

El debate no tuvo lugar (nunca lo tiene) pero Felipe Burbano de Lara lo sustituyó de la mejor manera que pudo. En su disertación se propuso, precisamente, extraer de los 17 ensayos del libro la esencia de los temas en debate. Primero: en qué consiste el " retorno del Estado"  que ha tenido lugar bajo el correísmo: cuál es la capacidad del Estado para regir sobre lo público y en qué medida se ha descorporativizado la sociedad ecuatoriana. Segundo: la ruptura con el neoliberalismo: cómo ese afán correísta de diferenciarse de las políticas económicas que lo precedieron tiende a simplificar esas políticas y a sobredimensionar las propias. Tercero: las políticas económicas reales que están en marcha: cuál ha sido su eficacia para generar empleo, atraer inversión, reducir la pobreza. Cuarto: la colonización de la sociedad civil por el Estado: ¿no está el país asistiendo al naufragio de la ciudadanía bajo una lógica de control?

" Qué aburrido sería sentirse en un mundo donde toda la gente piense como uno" . Con estas palabras aparentemente de tan poco vuelo Lenin Moreno eludió las críticas implícitas y explícitas del discurso de Burbano de Lara y dejó sentada, como si de un testamento se tratara, su posición frente al correísmo. Esa posición es la que han querido encontrarle los proponentes de su candidatura al premio Nobel de la Paz: más allá del bien y del mal. Por eso la física cuántica.

Teoría de la relatividad. Einstein para principiantes: un pasajero sentado en un avión que viera pasar a otro por el pasillo rumbo al baño, lo vería avanzar a la velocidad normal de un caminante: 4 kilómetros por hora. Pero si alguien pudiera verlo desde el suelo (digamos, con una mira telescópica desde la cima de una montaña), concluiría que su velocidad es la de sus pasos sumada a la del avión: 904 kilómetros por hora. Por eso, " es tan distinto ver las cosas desde el cómodo asiento de un puesto burocrático o de un medio de comunicación, que verlas con los pies sobre la tierra" . En el discurso de Lenin Moreno siempre hay leña para ambos lados: los medios y la burocracia.

" No he tenido tiempo de leer el libro porque he estado muy ocupado viendo que no me incluyan en ninguna lista de candidatos" . Los más generosos de entre los asistentes reían a mandíbula batiente. Pero el chiste fue en serio. Oír con atención al vicepresidente, seguirlo desde los quásares hasta la partícula de Dios a través de su declaración de amor a " esta maravillosa diversidad que evita lo plano de la existencia" , en un mundo donde no existen verdades absolutas, es entender por qué decidió no seguir adelante con el correísmo.

Terminó, papel en mano (única parte leída de su discurso), enumerando la lista de sus " errores y desaciertos" , como si lo dicho hasta el momento no bastara para diferenciarlo del Gobierno del que forma parte. Claro que la lista fue cualquier cosa: atrasos en el plan de fabricación de prótesis, malentendidos en el proyecto de casas de acogida, desfases en el diseño de políticas de educación incluyente… Pero asumió, personalmente, todas esas fallas y puso el pechito. No como otros.

A la salida, hizo cola la gente para saludarlo y abrazarlo, para pedirle un autógrafo en el libro que no leyó, con esa mezcla de reverencia y distancia que impone la silla de ruedas. El vicepresidente fue cordial con todos. Como siempre: él nunca abandona su personaje. Se quedó el tiempo estrictamente necesario. El coctel fue perfectamente normal para otras épocas: vino tinto y bocadillos de dos clases financiados por Planeta o por la Flacso. Pero en tiempos correístas, cuando la mayoría de cocteles son pagados por los contribuyentes, resulta escaso, por no decir paupérrimo. ¿Sólo vino? ¿Sólo dos clases de bocadillos? ¿Maíz y aguacate?, dirían Jorge Glas o Pedro Delgado, acostumbrados a mejores tratos. Detalle que faltó en este libro que hace el balance del correísmo: cómo comen los correístas.

 


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jcastillo - en Diario HOY - Noticias de Ecuador.

Comentarios

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  1. 1 RUDOLF

    LO QUE DICE ROBERTO AGUILAR EN ESTE ARTICULO ES MUY CIERTO. PARECE, POR FIN, QUE ALGUNOS DE LOS "CHE GUEVARAS" YA SE ESTAN DANDO CUENTA DE TODAS LAS BARBARIDADES QUE HACEN Y DICEN. QUE INTERESANTE LO QUE HA DICHO EL VICEPRESIDENTE: "HE ESTADO MUY OCUPADO VIENDO QUE NO ME INCLUYAN EN NINGUNA LISTA DE CANDIDATOS". ESTO DA A PENSAR QUE ES UNA PERSONA INTELIGENTE Y A LA QUE NO LE INTERESA SEGUIR EN LA PODREDUMBRE DEL PODER. CREO QUE ESTE EJEMPLO DEBERIAN SEGUIR TODITOS LOS CORREISTAS E IRSE CUANTO ANTES A SUS CASAS.
    FELICITACIONES SR. LENIN MORENO...............

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