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A los 20 años, la italiana Eluana Englaro tuvo un accidente automovilístico que le causó muerte cerebral irreversible. Durante 17 años estuvo alimentada por una sonda. Su padre libró una batalla legal para desconectarla. Un caso que dividió a Italia.
Eluana: 17 años de su vida en un coma irreversible

El padre de la joven italiana de 38 años, Giuseppe Englaro, consiguió una orden judicial para ayudarla a morir "dignamente"
ROMA. En 1992, Eluana Englaro, una joven italiana de 20 años, sufrió un accidente de tránsito que la dejó en estado de coma irreversible.
El incidente cambió totalmente, en un inicio, la vida de sus padres, Giuseppe Englaro y Saturna Minuti. Y, unos 10 años más tarde, la historia de la joven causó conmoción en toda Italia.
Luego del trágico accidente, Eluana permaneció desde 1994 en la clínica Beato Luigi Talamoni de Lecco, al cuidado de las hermanas de la Misericordia. Sin embargo, ante la situación irreversible de su hija, Giuseppe hace 10 años emprendió una batalla legal contra el Gobierno italiano, para que le autorice suspender el suministro de alimentos e hidratación artificial que mantenían con vida a Eluana.
Entre los argumentos de Giuseppe para tomar esta decisión se encontraba el deseo de cumplir el anhelo de Eluana, quien antes del accidente le habría expresado claramente el deseo de morir en caso de sufrir un incidente que la dejara en coma o en estado vegetativo.
La conversación de este tema se habría dado porque un amigo de la familia habría quedado en estado vegetativo.
En diciembre de 1999, el caso fue llevado a la Corte de Apelaciones de Milán, donde la petición del padre fue rechazada. El mismo pedido volvió ser descartado por el Tribunal Supremo.
Sin embargo, una nueva petición para una audiencia sobre el tema fue concedida por la misma Corte de Casación el 16 de octubre de 2007. Desde entonces, el caso de Eluana tomó relevancia en la opinión pública italiana.
Las gestiones de Guiseppe, conocido también como Beppino Englaro, fueron criticadas por el Vaticano, y en general por el Gobierno conservador de Silvio Berlusconi.
Posteriormente, en julio de 2008, la Corte de Apelaciones de Milán sentenció que el padre y tutor de Eluana (Beppino) tiene permitido interrumpirle el suministro de alimentación e hidratación.
Englaro, legalmente facultado para suspender el tratamiento de su hija, no estaba dispuesto a proceder hasta que el proceso de apelación termine.
Finalmente, en noviembre pasado, la Corte Suprema de Italia concedió una autorización para a desconectar a Eluana de las sondas que la mantenían con vida.
Inmediatamente el Gobierno italiano, la Iglesia católica y varias organizaciones pro vida realizaron un sin número de acciones legales para revertir el fallo de la Corte.
Con todos los papeles en regla, el padre de la joven intentó trasladarla a la Clínica de Udine, ubicada en la ciudad de Udine (noroeste de Italia) para que sea desconectada, pero no fue posible porque el ministro de Sanidad italiano envió un comunicado a todas las clínicas y hospitales, en el que prohibía que se deje de alimentar a los pacientes que no pueden valerse por sí mismos, y que en caso de hacerlo habría sanción.
Esta prohibición alargó por tres meses más la lucha del padre de Eluana, quien nunca mostró una fotografía de su hija enferma, sino solo imágenes de la joven antes del accidente.
Según Giuseppe, luego del incidente, las condiciones de su hija fueron totalmente diferentes: "Eluana pesaba 40 kilogramos, los brazos y las piernas las tenía encogidas, podía yacer solo de lado porque con el vientre hacia arriba podía ahogarse por los líquidos que le fluían de un estómago atrofiado... Permanecía apoyada sobre el lado derecho del cuerpo lo que le causaba llagas y laceraciones en la piel, que tenía hasta en la cara, y sus párpados permanecían perennemente medio cerrados" .
El abogado de Englaro hizo valer el fallo de la Corte y a finales de enero pasado el centro de reposo La Quiete, ubicado en la localidad de Paluzza (Udine), se ofreció a desconectar a la mujer. Un equipo médico voluntario del centro recibió la asesoría legal necesaria para seguir al pie de la letra las condiciones de la autorización emitida por la Corte.
El pasado 3 de febrero, Eluana fue trasladada a la casa de reposo, unos tres días después los médicos le redujeron el 50% de los nutrientes que recibía, y el sábado pasado le quitaron el 100% de la alimentación artificial. Solamente le suministraron sedantes para evitar dolor.
El neurólogo Carlos Alberto Defanti aseguró que el proceso duraría unos 15 días. Sin embargo, Eluana solamente resistió cuatro.
La joven, de 38 años, murió el lunes pasado a causa de un paro cardíaco propiciado por la falta de nutrientes en su cuerpo, según el informe de la autopsia.
Los restos de Eluana reposan desde el viernes pasado en la tumba familiar del cementerio de San Daniele de Paluzza junto a los mausoleos de sus abuelos paternos, como siempre lo deseó su padre, Giuseppe. Al entierro solamente asistieron sus familiares y los amigos íntimos de la familia. (EFE-AFP-VET)
Debate en el Gobierno italiano
Mientras el mundo conocía la muerte de Eluana Englaro, de 38 años, el lunes pasado, el Senado italiano debatía una ley para salvarle la vida. Esta ley propuesta por el primer ministro italiano Silvio Berlusconi establecía que a ningún paciente (que no pueda valerse por sí mismo) se le pueda retirar la sonda por la cual se le suministran nutrientes e hidratación. Esta ley no contaba con el respaldo del presidente de Italia, Giorgio Napolitano, quien respaldaba la postura del padre de Englaro, e incluso propuso la creación de una ley de testamento biológico.
Un grupo de parlamentarios italianos apoya esta iniciativa, la misma que podría ser puesta en la agenda del Senado, la próxima semana. Esta normativa establece que toda persona puede dejar por escrito y notariado su deseo de ser desconectado, o de dejar de recibir asistencia extraordinaria para mantenerse con vida, en caso de sufrir un accidente o percance que le deje en estado vegetativo o en coma irreversible. Los grupos pro vida y el bloque conservador del Gobierno italiano siguen considerando que la muerte de Eluana fue un "asesinato", a pesar de que el equipo médico siguió al pie de la letra las ordenes de la Corte italiana. (VET-CRR)
Ecuador no tiene leyes para casos como el de Eluana
Se requiere reforma constitucional
En octubre de 1987, la Asociación Médica Mundial declaró que "la eutanasia, sea por propio requerimiento o petición de la familia del enfermo, es contraria a la ética. Ello no impide al médico respetar el deseo del paciente de dejar que el proceso natural de la muerte siga su curso en la fase terminal de su enfermedad", señala el documento.
Por su parte, la Sociedad Ecuatoriana de Bioética (SEB) sostiene que "hay que respetar la vida y sus procesos naturales". Esta organización se encarga de orientar a médicos y familiares de pacientes en coma vegetativo para determinar las condiciones de bienestar para ellos.
En el Ecuador no existe una legislación que contemple que una persona, concientemente, decida morir en caso de padecer una enfermedad terminal, o peor aún que se le aplique un suicidio asistido o eutanasia.
Para el penalista Ramiro Aguilar, el tema se ha vuelto un tabú. "En la Asamblea de Montecristi se debatió sobre el derecho a la vida, pero sobre el derecho a la muerte hubo un gran silencio".
Aguilar asegura que, de acuerdo a la ley vigente en el país, si alguien ayuda a otra persona a morir, "está asistiendo a un suicidio por lo tanto está formando parte de un delito".
Esto es compartido por el médico Jean Raad, experto en enfermedades terminales, quien señala que en el país existe "cero" legislación sobre estos temas, mientras que en "en los países democráticos la gente tiene la posibilidad de escoger en vida su destino, en caso de tener una enfermedad terminal, respetando siempre la autonomía de la persona".
Raad no defiende la eutanasia, pero sí la posibilidad de que un paciente pueda decidir dejar de recibir "tratamiento extraordinario" para mantenerse con vida.
Por su parte, monseñor Hugo Reinoso dijo que la doctrina universal de la Iglesia católica es muy clara: "la vida desde su concepción hasta la muerte natural debe ser protegida y defendida", como gran principio.
Sin embargo, el religioso advierte que la Iglesia está de acuerdo en que el hombre debe tener ciertas condiciones óptimas para poder vivir. "El Papa Pío XII permitió que se administre medicina paliativa a los enfermos terminales, no solo para atenuar dolores, sino también, como efecto secundario, para producir algo de inconciencia y de cierta forma la muerte". Juan Pablo II acogió la decisión de Pío XII.
Los tres analistas consideran que en el país hace falta un debate amplio para definir los parámetros legales y éticos sobre este tema, como ya ha sucedido en países como Alemania.
En Agosto de 2007, la diputada Claudia Jijón presentó un proyecto de reforma al Código Penal en el que se proponía atenuar las penas por "homicidio por piedad" y establecía requisitos para que quien lleve a cabo la eutanasia (el médico según el proyecto de ley) sea juzgado de acuerdo a la reforma. Sin embargo, la cesación del Congreso provocó que el proyecto no entrara a discusión. (CRR)
Otros casos
1.- Karen ANN Quinlan Una joven de 21 años quedó en estado vegetativo, tras consumir una sobredosis alcohol y valium sin nada en el estómago. Sus padres fueron autorizados por una corte de Nueva Jersey a desconectarla del respirador artificial, pero siguió respirando durante nueve años más. Murió en 1985 por neumonía.
2.- Ramón Sampedro, un marinero español, quedó tetrapléjico a los 25 años, tras tirarse al agua desde una roca. El hombre emprendió una lucha para poder morir. La Justicia negó su pedido en varias ocasiones. En 1998, Ramón recibió ayuda de una amiga suya para envenenarse con cianuro. El caso inspiró la película Mar adentro.
3.- Chantal Sébire, una maestra francesa, desarrolló un tumor nasal que le desfiguró el rostro. Chantal pidió a la Justicia que le permitiera inducirse la muerte, pero el pedido fue negado. La mujer fue encontrada muerta el 19 de marzo de 2008 a causa de una sobredosis de barbitúricos.
4.- Theresa Marie Schiavo cayó en estado vegetativo en 1990. Terri fue conectada a un ventilador artificial que la mantuvo con vida por 15 años. En 2005, una orden judicial permitió su desconexión. Schiavo murió a los 15 días de su desconexión por inanición.
5.- Hannah Jones, una británica de 13 años, decidió no someterse a una operación de corazón que posiblemente le ayudaría a prolongar su vida. La niña aseguró a los jueces que prefiere morir en su casa, al oeste de Inglaterra, rodeada de su familia, "cuando llegue el momento". Sus padres respetan y apoyan la decisión de la menor.





