El agua subterránea de la capital es extraída para abastecer a varios sectores. Existen reservas para la época de sequía o por eventos naturales

Bajo la ciudad existen varios yacimientos de agua conocidos como acuíferos. El 15% del total del agua que se distribuye en el Distrito Metropolitano proviene de estas fuentes naturales.

Los acuíferos almacenan el agua lluvia que se filtra por el suelo y se almacena en una formación geológica.

Desde 2004, la Epmaps emprendió un proyecto para el estudio y aprovechamiento sostenible de este recurso y, en 2006, creó el departamento de Acuíferos de Quito. Óscar Larrea, jefe de esa área, señaló que esta fuente hídrica, por su naturaleza y ubicación, constituye un recurso estratégico, frente a la previsible disminución de los recursos hídricos superficiales causados por un estiaje o por un fenómeno natural, como la erupción de un volcán. Explicó que las aguas superficiales se utilizan mayoritariamente en épocas de lluvia y las subterráneas en períodos de sequía.

Hasta la fecha se han realizado estudios de factibilidad de los acuíferos en el centro-norte de Quito, Valle de Los Chillos, San Antonio de Pichincha, Pifo-El Quinche, sur de Quito, Cumbayá-Tumbaco, Cuenca alta del río Pita y El Quinche-Guayllabamba. Sus resultados permitieron editar el Mapa Hidrogeológico del Distrito Metropolitano de Quito, publicado en 2009.

Al momento, en el Distrito existe una red de 110 puntos conformado por 50 pozos y 60 vertientes. Allí se monitorea la calidad y cantidad del agua. De esos pozos, unos se encuentran en operación y otros listos para iniciar el proceso de extracción.

La explotación de cada pozo, de 250 m de profundidad, depende del balance hídrico. Por ello, mensualmente se hacen sondeos para medir la cantidad de agua. Si asciende más de lo normal puede afectar las edificaciones como ocurrió con uno de los acuíferos ubicados en el sector de La Carolina. Esto porque el agua se filtra generando inestabilidad en el suelo. "En cambio, si los niveles descienden más de lo normal puede suceder que otras empresas lo estén utilizando", señaló Larrea.

Teresa Muñoz, del área de Acuíferos, realizó en días pasados las pruebas de bombeo en el pozo N.°18, ubicado en la calle Japón. Al constatar que los niveles eran los normales, Daniel Pozo tomó una muestra del agua para llevarla al laboratorio. Allí se examina la calidad del líquido y en, caso de contaminación, se suspende el suministro y la zona que se vería afectada es abastecida por otras fuentes.

Larrea señaló que el agua que se extrae de los pozos solo necesita un proceso previo de purificación con cloro y enseguida se lo conecta a la red de alcantarillado para distribuirla a los hogares. Todo el sistema es controlado a través de la planta de tratamiento de Bellavista.

El objetivo con la explotación de todos los pozos es contribuir al abastecimiento de agua potable del Distrito en 500 l/s hasta 2015 y 800 l/s hasta 2020 mediante la explotación sostenible de sus acuíferos.

Uno de los últimos proyectos es el Acuífero de El Condado, del que junto a otros dos pozos más se obtendrían 200 l/s. Ese líquido se prevé que abastezca a zonas como Calderón, donde existe densidad de población. (NJ)

Otros datos

La Unesco estima que el volumen global de aguas subterráneas almacenado bajo la superficie terrestre representa el 96% de agua dulce no congelada en todo el planeta.

En el país, el aprovechamiento de las aguas subterráneas no alcanza el 10% de los recursos disponibles.

Cada pozo equipado y listo para suministrar tiene un costo de $250 mil. Se invierten $25 mil por año para equipos.