Por Jaime Carrera
Director del Observatorio de la Política Fiscal
Incluidos unos $13 000 millones por subsidios a los combustibles y otros entre 2007-2009, en todo el sector público se gastaron $60 000 millones, cifra mayor que los $41 000 millones gastados entre 2000-2006, 50% más que los $41 000 millones gastados en 1990-1999.
Entre 2007-2009, ingresaron $25 000 millones por exportaciones de petróleo y derivados, mientras en 2000-2006 se recibieron $26 000 millones. En 1990-1999, ingresaron $14 000 millones y en 1980-1989 entraron $13 000 millones. En tres años, se recibió tanto como en 20 años. Los dólares de hoy no son los de antes, aún así, las diferencias son abismales.
Luego de gastar sin mesura la abundancia, hay más de 4 millones de personas en el desempleo y subempleo, sin ingresos o con rentas para apenas subsistir y que mantienen a la mayoría de 6 millones de habitantes con hasta 19 años. El 35% de la población es pobre, el 15% está en extrema pobreza. El país produce $300 al mes por persona.
El Estado se acostumbró a gastar sin reparar en los futuros inmensos costos sociales de sus erradas convicciones. Quienes obtienen utilidades al negociar con el Estado no ven más allá de su particular interés. Los que medran del gasto público con sueldos elevados y subsidios que someten voluntades y niegan oportunidades incuban la pobreza de sus hijos.
Los intereses particulares desplazan la valoración colectiva de principios que sustentan el progreso de las naciones: una gestión económica y fiscal responsable, el aprecio de las libertades para crear riqueza, el ser cada vez mejores para estar mejor. La Pro forma de 2010 y los cambios propuestos reflejan que el camino al desarrollo está lejos de ser un sentimiento nacional.
Hora GMT: 14/Diciembre/2009 - 05:12

14/Diciembre/2009 a las 08:56
Una de las razones por las que ganó las elecciones el actual Presidente fué por su elevado grado académico, y todos pensábamos que con él se iba a inaugurar una gestión y toma de decisiones basadas en estudios, análisis, proyecciones, etc. en rigurosa aplicación de metodologías y herramientas técnicas efectivas. Pero no..! El PhD solo le sirve al Presidente para desautorizar a quienes le observan o critican algo, y para dar una que otra charla académica en alguna universidad.
Por lo demás, hemos visto un manejo alegre del dinero público tanto en el mantenimiento de la imagen personal como del gobierno y las erogaciones según las simpatías o antipatías que el tenga hacia determinados grupos sociales. Lo del Banco Central es otro ejemplo, hacer tabla rasa de los reglamentos y seguridades para garantizar el cobro, y exigir que le entreguen el dinero en forma inmediata. La compra de los 7 grupos generadores que aun no llegan todos ¿estaba prevista o fue un impuso de comprar lo que primero se encuentre para paliar en algo la crisis (recuérdese que primero se quiso comprar con sobreprecio unos generadores coranos a Cuba). El anuncio de elevar el salario básico a 320 dólares que la hizo en una de sus cadenas sabatinas el Presidente y que luego mandó a sus secretarios de Estado a desmentir ¿fue producto de algún estudio?. Y así por el estilo tenemos innumerables ejemplos de que las decisiones se toman a impulso y conveniencia del Mandatario, sin el menor rigor o respaldo técnico.
Este es el mejor ejemplo de que el grado académico no lo es todo, y también el mejor ejemplo de que otros, sus colaboradores, resignan la contundencia de las conclusiones de los estudios y análisis, a la voluntad y capricho del Mandatario, a cambio de un atractivo sueldo, viajes y algun otro incentivo que con el tiempo ya se irá develizando en cada caso. Digo yo, si soy un Consultor capaz y competitivo y me invitan al Gabinete a aportar con mis conocimientos y experiencia, si me van a usar como mamotreto para que santifique lo que al Presidente se le antoja yo simplemente no acepto y me quedo realizando mis actividades particulares, a menos que mi ejercicio profesional sea tan precario (para los pergaminos que dicen tener las mentes lúcidas) que ni siquiera puede percibir un ingreso igual al de la cartera de estado que me ofrecen ¿no?
Hay que recordarle al Presidente que el País no es una hacienda de su propiedad, que su cargo no es eterno, que su gestión no está excenta (aunque por ahora con Cordero lo parezca) de fiscalización, auditoría y rendición de cuentas, y por sobre todo que la escasa paciencia poco a poco se nos va agotando a los ecuatorianos.