|    Pico y placa Quito:  5-6    |  

¿A quién le importa?

Publicado el 16/Julio/2012 | 00:50

Susana Klinkicht

susanak@hoy.com.ec



Finalmente, un fiscal suizo ha confirmado lo que ya se sospechaba: Joao Havelange, presidente de la Federación Internacional del Fútbol Asociado (Fifa) durante 24 años, y su ex yerno Ricardo Teixeira recibieron $1,53 millones y $13 millones, respectivamente, por parte de la empresa ISL, para favorecerla con contratos de transmisión de partidos internacionales y otras ventajas de su comercialización. La Fifa y los involucrados pagaron $5,9 millones para archivar la causa y encubrir los nombres de los beneficiados. Joseph Blatter, quien preside la Fifa ya 14 años y fue secretario general bajo Javelange durante otros 17, lo sabía, pero no lo considera motivo para renunciar, ni siquiera para asumir el daño moral causado al deporte internacional.

El escándalo es solamente uno de los efectos nefastos de una cuestionable revolución en la comercialización del deporte, introducida en los años ochenta precisamente por International Sports and Leisure (ISL) y su fundador Horst Dassler, sucesor de la dinastía Adidas. Comenzó pagando para que los balones que no fueran de su empresa salieran pateados fuera de la cancha, para que gente contratada devolviera otros con su marca. También regalaba zapatos a los deportistas promisorios, para hacerse después del mayor número de campeones posible para el mercadeo de sus productos. Muerto el jefe en 1987 y antes de dar en quiebra en 2001, ISL manejaba los derechos de la Fifa ($2 400 millones), el tenis, el atletismo, otros grandes circuitos deportivos e importantes conexiones con el Comité Olímpico Internacional.

Los periodistas de la BBC y cuatro periódicos suizos, que con su perseverancia obligaron a la Fiscalía a publicar los documentos, afirman que han destapado la punta de un iceberg. Lamentan que el verdadero escándalo esté en que, de tanto mencionar irregularidades en el deporte, ya nadie se escandaliza. ¿Cuándo los hinchas se reúnen en el estadio, a quién le importa?, es la pregunta. Los efectos para el deporte son devastadores. Tendrán en Ecuador consecuencias las recientes denuncias sobre sobornos a entrenadores?

Richard Pound, miembro del COI, exige un plan concreto para combatir los delitos en el deporte, que diferencie con claridad cuáles tareas asumen las federaciones y cuáles corresponden a los fiscales. Gracias a su mal entendida autonomía, el deporte recibe dinero de los contribuyentes pero no se somete a controles. Pound, quien es fundador de la agencia contra el doping, sostiene que la atención que se pone en los estimulantes, apuestas y manipulación de juegos, encubre lo que sucede en las más altas esferas. La Comisión Europea ha manifestado su asombro por los altísimos gastos de la Fifa en salarios. Entre los empleados y dirigentes de la sede en Suiza se reparte dos veces lo que cuestan los jueces y empleados de la Corte Internacional de Derechos Humanos en Estrasburgo, cuyo número es casi el doble. ¿Mantiene así Blatter el silencio de su gente? Para los próximos días ha anunciado un informe anti-corrupción, que revelaría incluso el gran secreto de su propio salario. ¿Alguien le cree?

 

Autor: Susana Klinkicht - Ciudad Quito

Archivado en | Perspectivas  | Opinión HOY impreso 

Tags : Susana Klinkicht 



Actualizado por

1

cguerrero - en Diario HOY - Noticias de Ecuador.

Publicidad