Luego de las actividades oficiales, los asistentes permanecieron hasta la madrugada frente a sus computadoras
A la 01:00, el interior de Cemexpo se convirtió en cancha de fútbol, ring de lucha y pista de baile. Los geeks tomaban fotos, comían pizzas gigantes y perreaban hasta abajo.
Muchos de estos campuseros viajaron más de 10 horas para llegar a la segunda edición del Campus Party, el mayor encuentro tecnológico que se realiza en el país.
Seis horas atrás, ellos asistían a las últimas conferencias del día. En el área de innovación, una charla sobre las ventajas del software libre abría el debate sobre la democratización de los programas tecnológicos. En los 13 500 m² del centro de exposiciones, los geeks de diferentes ciudades como Guayaquil, Calceta, Loja y Cuenca, entre otras, permanecían concentrados frente a sus monitores, laptops, celulares y tabletas. La mayoría utilizaba audífonos, no conversaba.
En este contexto, ingresar en el hábitat de los amantes de la tecnología no fue tarea fácil. La solución: mimetizarse con el entorno. Sacar la computadora fue la carta de presentación que permitió interactuar en el mundo de estos expertos, que cada vez son más en el país. Según los datos del Ministerio de Telecomunicaciones, en el país, dos de cada cinco personas tienen acceso a internet, la mayoría de los usuarios tienen entre 14 y 25 años.
Antonio Insuasti estudió ingeniería en Sistemas en la Escuela Politécnica del Ejercito. Desde los 15 años ha sido miembro activo de la comunidad Ubuntu Ecuador. Mientras preparaba su charla del siguiente día, instalaba en una portátil un programa de software libre. A las 22:00, las 2 500 carpas instaladas en los exteriores de Cemexpo permanecían vacías. Un grupo de estudiantes de la Escuela Politécnica del Litoral colocó un parlante gigante en un de los costados de la explanada. Los concursos de baile se iniciaron. En una mesa cercana, el lojano Javier Villamagua, de 21 años, sincronizaba los movimientos de su proyecto, un brazo robótico. Los energizantes se multiplicaban a gran velocidad, así como los gorros de lana con figuras de animalitos, uno de los distintivos nocturnos de estos expertos. Las charlas tecnológicas y la elaboración de programas fueron sustituidas por videos musicales, redes sociales y películas. Los juegos de cartas y los bailes en Wii ganaban terreno a la noche.
John Intriago estudia en la Escuela Superior Politécnica Agropecuaria de Manabí. Él fue parte de los talleres de innovación en robótica. Aprendió a programar en el software libre Pinguino. Mientras jugaba con una pelota de tenis, comentó que estuvo a punto de quedarse fuera del Campus Party por ser estudiante de segundo semestre. A las 10: 45, buscaba con desesperación su pendrive. La creatividad de los campuseros se movilizó al mundo lúdico, los puffs de color verde claro, que en en la mañana sirvieron de asiento, se convirtieron en los escudos en una batalla de cuerpos en la que participaron hombres y mujeres.
A las 12:15, Dennise Ochoa se disponía a subir al Facebook las fotos que se tomó en la mañana con Jon Hall y Didac Lee. Ella estudia Telemática en la Espol y es de Guayaquil. Esta es la primera vez que participa en el Campus Party. Lo que más le gustó fueron las charlas de innovación científica. El frío que llegaba desde la av. Córdova Galarzaga la incomodaba. Sin embargo, no tenía planificado ir a dormir.
Los pisos de Cemexpo se convertían en camas improvisadas, que a momentos servían a los asistentes para descansar y aplacar el frío. A las 02:00, las instalaciones seguían llenas, los únicos que tenían sueño eran los guardias, los organizadores y los periodistas. Este era el indicador de que en el Ecuador los campuseros no duermen. (GFF)
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