Sucedió en 1324. Los aztecas habían sido más o menos errantes hasta que al final, tras varias escaramuzas, se asentaron en el territorio dominado por el Gran Señor de Colhuacán, llamado Achitometl.
En medio de las tensiones, y para sellar la paz y la unión, los recién llegados pidieron al gobernante que les entregara a su hija adolescente, para celebrar matrimonio con el máximo jefe azteca.
Achiometl accedió a entregar a su joven hija. Y hubo fiesta. Así sellaron el juramento de armonía entre los pueblos que en adelante serían uno solo.
Pero algo falló: un sacerdote azteca, al que llamaban "la Voz de Dios", ordenó que la joven novia fuera despellejada viva. Y así lo hicieron. Luego, el sacerdote se puso encima la piel de la novia, todavía agonizante, y danzó en gratitud a dios por elegirlo a él como su vocero.
Cuando el Gran Señor de Colhuacán se enteró de la muerte de su hija, ordenó el exterminio de los aztecas, que murieron en gran número, aunque algunos lograron escapar de manera milagrosa.
En ajedrez, nadie cree en divinidades macabras, sino en la belleza de la inteligencia.

Blancas Negras
11 CxP+ AxC
2 DxP+ R1D
3 TxA mate
Hora GMT: 07/Enero/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito Autor: Por Ramiro Diez V. Especial para HOY
