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80%

Publicado el 03/Junio/2010 | 00:09

Por: César Ricaurte
cricaurte@hoy.com.ec

"Los medios de comunicación privados son el 80% y son un poder sin contrapoder", afirmó el presidente Rafael Correa en una entrevista con Miguel Rivadeneira y Gonzalo Ruíz. Se trata de un argumento que suena poderoso en el momento de tratar de justificar la idea de que el Estado debe intervenir en los organismos regulatorios. Sin embargo, si se analiza la afirmación con lupa, no es más que un sofisma.

El problema no es la propiedad, como se quiere hacer aparecer. Finalmente, el 80% de medios privados incluye medios grandes, medianos y miles de pequeñas y micro empresas, que son las que conforman la mayor parte del universo de la comunicación en el Ecuador. Es decir, estamos lejos de la idea de un sector que actúa como un cártel o como un "poder" que necesita un contrapoder. Porque tenemos en ese 80% medios de todos los tamaños y de todos los colores. Medios que están al lado del Gobierno, medios que hacen del entretenimiento barato un arma política, medios neutrales a los cuales no les interesa más que transmitir reguetón todo el día, medios opositores, medios que tiene propuestas editoriales serias, etc.

Si se presenta el 80% de medios privados como un poder, se está satanizando lo privado por ser privado, y ese no es el punto, porque la mayoría (mucho más allá del 80%) es de ciudadanos que actuamos en la esfera de lo privado primordialmente.

El problema aparece cuando lo privado deriva en concentración o en monopolio de medios, en el peor de los escenarios. He aquí dos conceptos que se han manejado con total falta de rigurosidad en el actual debate sobre comunicación en el país. En estricto sentido, lo que vemos es que hay un irregular manejo de frecuencias (que, al parecer, continua, invariable) y que eso derivó en una cierta concentración que ni de lejos llega a los niveles de Colombia, México o la Argentina, para citar tres casos. Es decir, habían grupos económicos que poseían o poseen varios medios de comunicación. No obstante, es muy difícil sostener, -sino es desde el sesgo y la lectura ideológica- que esta situación ha derivado al monopolio en la conformación de la opinión pública, que es lo que está en juego.

Obviamente, no estamos en el mejor de los mundos, y se deben buscar mecanismos de desconcentración y, más que nada, de democratización -que se conjuga con pluralidad- en el desarrollo de los medios de comunicación en el país.

¿Se está empujando seriamente esta idea? Tengo serias dudas si es que vemos que el mayor concentrador de medios es actualmente el Estado. O que un ex alto funcionario del Gobierno, que era presidente del organismo regulador de las frecuencias, monta un sistema de televisión en las 24 provincias del país por medio de "franquicias" y sin que sepamos qué bases legales y administrativas están en juego.

Mientras esto sucede, hay quienes están distraídos peleando una insostenible repartición de frecuencias del 33% para el Estado, 33% para los medios comunitarios y 33% para los privados, cuando conocen perfectamente que la legislación más avanzada establece una reserva de X porcentaje de frecuencias para los medios comunitarios, y pare de contar.

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