Un pequeño punto se mueve rápidamente sobre una delgadísima línea de color lila. Se trata de un avión de una aerolínea comercial que se aproxima a Sucumbíos, mientras sobre la línea roja, que representa el límite internacional (Ecuador-Colombia), no aparece ningún movimiento extraño.
Así funciona el radar AR 15M, recientemente ubicado en esta provincia amazónica, como parte del sistema antiaéreo de defensa de la FAE, que se activó para prevenir nuevas incursiones de las Fuerzas Militares de Colombia.
Los efectivos del Ejército de ese país violaron el espacio aéreo ecuatoriano, el pasado 28 de enero, lo que provocó el deterioro de las relaciones bilaterales entre Ecuador y Colombia, que fue superado hace poco.
Desde una pantalla de un monitor mediano, instalado en una especie de contenedor, técnicos militares vigilan durante el día y la noche, concentrados sobre el juego de líneas.
Este equipo tridimensional, (que mide velocidad, distancia y altura) de fabricación inglesa, cubre 90 millas de la Amazonia, donde ejercen control los militares de la Brigada de Fuerzas Especiales 24 Rayo y de los Batallones 55 y 56. Su capacidad en total llega a las 150 millas.
En lo diez días que lleva instalada esta tecnología no se ha registrado ninguna aeronave extraña que hubiese sobrepasado hasta el Ecuador, según el comandante de Defensa Aérea del Ala 37, Hólger Chacón.
Por lo que no ha sido necesario activar la alarma temprana. Sin embargo, no es una garantía en el caso de aviones fantasmas, (sin piloto) que no son perceptibles.
Como parte de las acciones militares continúan en operación cuatro aviones A37B que pertenecen al Ala de Combate de la FAE. El pasado lunes, desde el hangar de la Base militar de Nueva Loja, despegaron muy temprano y permanecieron en el aire, durante doce horas.
En el azulado cielo de la Amazonia fue lo único que se movió hasta que oscureció. Es el promedio que diariamente vuelan estas naves casi veteranas de guerra con 30 años de uso; mientras que en las noches las actividades disminuyen porque son aviones que no poseen un sistema de visión nocturna, que los diferencia del poder de los Black Hawck, de última tecnología, que posee Colombia.
Jerson Real, comandante del Escuadrón A 37, asegura que las aeronaves ecuatorianas están en capacidad de llegar en tres minutos desde la base hasta la frontera.
Hasta la fecha, las aeronaves supersónicas han cumplido 79 misiones: 70 de ellas de reconocimiento armado y nueve de defensa aérea sobre sectores como la Bermeja, General Farfán, San Miguel, Angostura, Puerto del Carmen; entre otros.
También se patrulla
La vigilancia aérea se complementa vía terrestre en coordinación con el Ejército. Pero, en este caso el radar no sirve para detectar vehículos o personas que crucen el límite internacional.
Desde que se produjo la incursión de las fuerzas militares colombianas, las patrullas militares ecuatorianas, ejercen una acción más permanente en sectores conflictivos como el Putumayo, Puerto Nuevo, Puerto del Carmen y Chanangue.
Llegar a este último punto toma tres horas y media, a pie. Jenny Benavides, de nacionalidad colombiana,(oriunda de Nariño) quien trabaja en un comisariato en Puerto Nuevo, señala que los uniformados acuden por lo menos tres veces a la semana.
Se acentúa el tráfico de combustible en la selva
En Puerto Nuevo, a orillas del río San Miguel, los habitantes dicen estar acostumbrados a la presencia de los militares.
Un vecino, igualmente colombiano, lamenta que, sin embargo, las cosas no han cambiado respecto a la falta de empleo y servicios básicos. Es por ello que los mayores ingresos de la mayoría de gente que vive en la línea fronteriza, provienen de la comercialización de gas y gasolina blanca.
El Ejército en las últimas 48 horas descubrió dos grandes piscinas de gasolina blanca en los sectores: Mitad del Mundo y Aguarico III, este último conocido como la Y de Harber.
En medio de la selva Amazónica todavía se percibía un fuerte olor a combustible, a varios metros de la polvorienta carretera. En Aguarico, el panorama era preocupante porque el combustible fluía a chorros por una gruesa tubería que los delincuentes habían instalado desde el poliducto, ubicado al filo de la vía (a 200 metros).
Estos pinchazos fueron realizados por gente que conoce del sistema porque las instalaciones son bien elaboradas y ubicadas entre la maleza selvática para evitar ser detectadas.
El coronel Francisco Narváez, comandante de la 24 Rayo, calcula que en la primera piscina habían por lo menos 1.000 galones y en la segunda, 3.000 galones.
Todavía no existen detenidos pero hay sospechosos a los que se les investiga. Se esperaba que en las próximas horas, la empresa estatal Petroecuador ingresara a estos sitios para retirar la gasolina.
El Ejército seguirá al servicio de petroleras
El convenio macro de seguridad con las 16 compañías privadas que operan en la Amazonia nunca dejó de operar, a pesar de los ofrecimientos del ministro de Defensa y del ex jefe del Comando Conjunto, Raúl Zapater.
El mando militar asegura que estos convenios terminarán en julio. Como reveló este Diario en un informe de septiembre de 2005, la seguridad del sector petrolero privado sigue en manos de los militares. En la mayoría de los casos supeditada a las reglas de las transnacionales.
Los convenios incluyen también el alquiler de naves de la Aviación del Ejército para el transporte de materiales para las transnacionales. Renovadas denuncias provocaron que ayer el primer mandatario pida explicaciones al ministro de Defensa, Oswaldo Jarrín, sobre el uso de aeronaves.
Palacio dijo en Guayaquil que ya recibió un primer informe. En él se le señaló que de las 1.200 horas de vuelo de un helicóptero Puma, solo 70 fueron ocupadas para el traslado de carga para una empresa petrolera privada.
Fuentes militares argumentaron a EXPRESO que los recursos que se reciben de este servicio sirven para mantener las naves operando, ya que no hay presupuesto para ello.
Desde hace cuatro años, personal de la Fuerza Terrestre presta sus servicios a las compañías que operan en Pastaza y en Coca, tras la suscripción, en julio de 2001, de un convenio macro entre el entonces ministro de Defensa Hugo Unda y 16 empresas (incluida Petroecuador).
Más detalles
Una zona hostil
Las piscinas donde almacenan la gasolina son construidas de forma manual. Pero, según los militares, las personas involucradas conocen bien de esta técnica y aprovechan todo el combustible, no se mezcla con agua.
Cuando el producto es sacado de esas piscinas, se vacía en envases de 55 galones que se comercializan en el mercado entre 200 y 300 dólares cada uno.
El producto es trasladado a Colombia por diferentes pasos clandestinos que existen en la frontera. Estos sectores no son de fácil acceso, hay que ingresar caminando, atravesando la selva y en un ambiente a veces hostil.
Hora GMT: 17/Febrero/2006 - 05:00 Fuente: Diario Expreso Ciudad Quito
