Análisis
Por: José Hernández
Director adjunto
Los correÃstas no lo admiten. Sin embargo, terminaron poniendo al paÃs ante una disyuntiva absurda. A cambio de los avances en rutas y en ciertos sectores sociales, dan por sentado que, en el campo polÃtico, se debe aceptar el despotismo ilustrado tras el cual corre y persevera el Ejecutivo. A ninguna de las facciones del Gobierno preocupa esa visión presidencial. Los exfebrescorderistas y operadores de este Gobierno, siempre creyeron en el carisma del jefe y la mano dura. La izquierda sesentera apostó por una vanguardia mesiánica y nunca creyó en la democracia formal. Ellos piensan que en un paÃs sin mayor cultura ciudadana no hay cómo bailar rock y salsa a la vez. Si se hace obra social o de infraestructura, que esperen los derechos polÃticos. Al fin y al cabo coinciden, esa derecha y esa izquierda, en que el pueblo es un todo indivisible (que ellos representan) y que la mayorÃa no tiene por qué respetar los derechos y libertades de las minorÃas. De la oposición. O de los crÃticos. A todos desprecian.
Plagado como está de sociólogos, cualquiera esperaba que este Gobierno incluyera lecturas polÃticas novedosas y que en ellas recogieran algo de la complejidad de la cual tanto se ha ocupado Edgar Morin. Pero no: el Gobierno decidió instalarse en la interpretación más arcaica de la polÃtica. No ha salido de la guerra frÃa. Y sus operadores han prescindido de todos los pensadores contemporáneos. De Zygmunt Bauman, por ejemplo. En uno de sus libros, Daños Colaterales, de 2011, este profesor polaco se ocupa de uno de los temas en los cuales está enfrascado Ecuador: cómo combatir la desigualdad social y cómo incluir la marginalidad que produce en la agenda polÃtica. Dicho de otra manera, él muestra cómo se necesitan mutuamente los derechos polÃticos y los derechos sociales. Y cómo sobreviven únicamente si se realizan en forma conjunta.
La dicotomÃa que aceptan los correÃstas, y principalmente sus intelectuales como una fatalidad, es entonces otra coartada. Es cerrar la puerta a los nuevos desarrollos democráticos que en el último siglo han sido, en primera instancia, polÃticos: los derechos de los negros en Estados Unidos, los derechos de la mujer, de los niños, de los consumidores, de los gays y otras minorÃas sexuales… "Si los derechos polÃticos son necesarios para establecer los derechos sociales –escribe Bauman–, los derechos sociales son indispensables para que los derechos polÃticos sean "reales" y se mantengan vigentes". No hay fatalidad ni dilemas trasnochados: buenas rutas a cambio de que desaparezca, como por encanto, el derecho  a pensar, opinar o disentir… No hay cómo, so pretexto de que una mayorÃa electoral optó por un presidente, aceptar que todos los ciudadanos sean simplemente sometidos a sus designios.
La derecha aborreció a los sociólogos (como Tournier o Bauman) y la izquierda detestó a los demócratas que siempre calificó de pequeño burgueses idealistas. En el fondo coinciden: no buscan ni conciben ciudadanos sino masas ávidas de subsidios y obras tangibles. Los derechos polÃticos y su desarrollo no forman parte de su programa. Son exquisiteces que paÃses como Ecuador, con una enorme población de personas marginalizadas, quizá no merecen.
Ahà estaba el reto de Rafael Correa tras la privación de derechos que habÃa operado parte de la derecha ecuatoriana. Juntar las dos puntas del problema: desarrollar al paÃs y extender los derechos polÃticos de la sociedad. Sólo asà hubiera logrado una esfera pública más tolerante e inclusiva y el paÃs hubiera podido, estructuralmente, paliar la bomba de tiempo que nutren la inequidad social y la marginalización que produce.
La deuda polÃtica del correÃsmo es colosal. Y por lo que anuncia el candidato-presidente quedará impaga, asà sea reelecto. El correÃsmo puede decir que ha hecho obra social y de infraestructura y nadie podrá negarlas, asà se agreguen las condiciones opacas en que han sido realizadas. Pero no podrá negar que tras seis años en el poder, él privatizó para sà y para los suyos la escuálida democracia del paÃs. La usó y, lejos de ampliarla, la puso al servicio de su visión despótica.
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Autor: José Hernández - jhernandez@hoy.com.ec Ciudad Quito








30/Diciembre/2012 a las 09:18
El Ecuador tiene una deuda grande con José Hernández, este verdadero intelectual de poderosa palabra, mente lúcida y demócrata hasta los tuétanos.
Hernández explica por qué la inmensa obra fÃsica, realizada por un gobierno, quizá bien intencionado pero abusivo, que no respeta a sus ciudadanos, que acapara todo poder, que ha elegido el insulto y la descalificación como modus operandi, está condenada al fracaso.
Es que a fuerza de insultos Correa no podrá nunca unir los corazones ecuatorianos en un proyecto nacional, de todos, que proyecte al Ecuador hacia adelante.
Lo que tenemos es un simulacro de participación, donde ni los mismos correÃstas son actores importantes, como lo desnuda con mirada de águila Roberto Aguilar.
Y esta falta de verdadera democracia, sabido es, desemboca fatalmente en corrupción, atropellos y finalmente rebeldÃa.
02/Enero/2013 a las 19:59
Nohe visto ni un solo intelectual en Asalto PaÃs. Tengo entendido que un intelectual ve los contrastes desde todos los ángulos. Los teorizantes de A P solo ven desde el lado que les impone el lindo. Eso no es ser intelectual. Se equivocó en eso don José. O pretende caerles bien a los de A P. No se olvide que:Mal paga el diablo a sus devotos y los tibios son detestados hasta por Dios.
03/Enero/2013 a las 07:52
El se. Hernández está totalmente equivocado en su concepción de la derecha. El confunde derecha con autoritarismo o fascismo . Equivocado nuevamente . Como ejemplo solo tiene que mirar a los gobiernos de Merkel o Cameron y no va a decir que son antidemocráticos , los gobiernos del Siglo XXI sà son antidemocráticos , de corte facista , basta con leer a Hitler Musoline o Franco, pero por favor no confunda con la respetable ideologÃa de la DERECHA.
04/Enero/2013 a las 19:31
Simplemente un par de preguntas ¿porque esta sección se llama analisis? Por mas que la analiso solo veo la opinion del Sr. Hernandez, Otra pregunta ¿ porque si tanto espiritu democratico tiene usted Sr. Hernandez al final de su opinion solo da la opcion al ME GUSTA y el NO ME GUSTA brilla por su ausencia? Ahi va mi No me gusta (opcion que usted niega al pie del articulo la omision no es democracia) ni este "analisis" ni a los correistas que estan a ver que pueden pillar, pero si vamos a exigir democracia demos ejemplo y permita....ponga democraticamente debajo de.su opinion o analisis...las 2 opciones democraticas.