Análisis
Por: José Hernández
Director Adjunto
¿Desmontar o no el correísmo? La oposición está avanzando a grandes zancadas hacia esa disyuntiva. Y esta pasa por reformar la Constitución y, por supuesto, derogar o cambiar una pila de leyes que la ha desarrollado.
César Montúfar respondió afirmativamente las dos preguntas esta semana en este Diario: hacer una profunda reforma constitucional y desmantelar 15 leyes de la mal llamada revolución ciudadana: las enumerará esta semana, dijo, en su propuesta presidencial. El desmonte del correísmo es para él una condición sine qua non en un programa que ve orbitando en el centro político. Y que implica, para posibles arrepentidos del correísmo, hacer una honda autocrítica por haber ayudado a nutrir el monstruito del cual habló Fernando Vega. No solo autocrítica; cambio de modelo.
Curioso: Paco Moncayo, que también habla del centro y también tiene expectativas presidenciales, lejos de alejarse de Montecristi, renovó su simpatía con sus más ortodoxos defensores: hizo guiños de ojo a las izquierdas que escogieron a Acosta para hacer una revolución "de a de veras". Sin embargo, el exgeneral es uno de los más fervientes abogados de desmontar el correísmo: habla de una transición que implica, a sus ojos, recuperar el Estado de Derecho, la separación de poderes, la libertad de expresión… ¿Cómo empata eso con la defensa a ultranza de la Constitución, que es el programa mínimo y máximo que se han dado Alberto Acosta y los suyos?
Hasta ahí, hay que concluir que los partidarios confesos de una fórmula de centro tienen visiones radicalmente opuestas de cómo disputárselo al correísmo: Montúfar haciendo una limpia de Montecristi y Moncayo acordando con sus defensores. Esta diferencia está atravesada por dos interrogantes: ¿El correísmo es el resultado de un modelo político y conceptual que está en la Constitución? ¿O, simplemente, Correa traicionó esos paradigmas que, bien aplicados, producirían menos concentración de poder y más democracia? Alberto Acosta y sus amigos han reiterado que el mal no está en los textos, sino en las personas que están en Carondelet. Moncayo, un hombre ducho en la historia de las ideas, sabe que la estructura de poder diseñada en Montecristi no es genuina. Y, por lo que ha dicho estos años, se puede colegir que no se extraña del resultado producido por este megapresidencialismo nacido del complejo de Adán. Moncayo tendrá entonces problemas si quiere erigirse en opción de centro. No se ve cómo puede salvaguardar, al lado de las izquierdas, la base política del correísmo y, a la vez, restituir lo que, a sus ojos, ese régimen acabó. Luce imposible que sostenga la contradicción que defiende Alberto Acosta. Por un lado, el modelo político vetusto que consagró la Constitución y que tanto aprecia un presidente concentrador de poder como Correa. Y, por otro, las garantías constitucionales y ciudadanas que están en ese texto y que son incompatibles con ese modelo. Por eso sobran a un presidente intolerante como Rafael Correa.
Montecristi armó un modelo hipervertical y quiso articular un modelo ciudadano hiperhorizontal. El contrasentido no pudo ser mayor. Y, además, puso los mecanismos de esa ciudadanización en manos del Ejecutivo y, para agravar el embrollo, institucionalizó la participación. El resultado es lo que el país observa: Correa no tiene frenos y los representantes de los ciudadanos son todos burócratas que le deben el cargo. La impunidad y la obsecuencia, la arrogancia y la concentración del poder, están en la Constitución de Montecristi. Y los paliativos para sus defensores están en la retórica sin fondo que han desarrollado. Por ejemplo, decir que respetan la libertad de expresión. Qué bueno. Pero en los hechos defendieron a los Simpson pero no a Jorge Ortiz. Y si la democracia no es también defender los derechos de las personas que piensan diferente, ¿qué es? ¿Y cómo se ejerce?
Alberto Acosta, experto en filosofía oriental, navega cómodo en esas paradojas. No es el único. Montecristi es para todos la mayor piedra de toque de las próximas elecciones.
Autor: José Hernández - jhernandez@hoy.com.ec Ciudad Quito
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09/Septiembre/2012 a las 08:21
Reaccionarios y narcoparacas como Hernandez son quienes, a todas luces, evidencian deseos de tumbar la constitucion de Montecristi. A ellos no los favorece.
09/Septiembre/2012 a las 10:27
Mi voto para tumbar esta porquería escrita por unos españoles y resentidos sociales.
Ni siquiera los mismos AP saben bien quien escribió ese mamotreto, por el cual ellos votaron e hicieron votar al 60% de ecuatorianos a punta de dadivas, descuentos, palas tractores borregos y demás regalitos con petrodolares chavistas.
Jacobo antes de hablar de narcos reaccionarios, anda reportate con tu jefe Patiño
09/Septiembre/2012 a las 11:58
DISCULPE SEÑOR RAMIRO, NO ES QUE LOS DE ARRAZA PAIS NO SABEN BIEN QUIEN ESCRIBIÒ ESE MAMOTRETO...SOLAMENTE ESTABAN DORMIDITOS CUANDO SE LA REDACTÒ!!!
A DESPERTAR BORREGITOS!!!!!
09/Septiembre/2012 a las 13:07
Le beneficia a jacobo y alos otros sirvientes de correa.
09/Septiembre/2012 a las 13:37
No hay necesidad de tumbar la Constitución "garantista y canto a la vida". Simplemente hay que obligarle al jefe de turno a que la cumpla. Solo que él se cree un iluminado y no respeta la constitución. Por otro lado, Alberto Acosta hizo bien en dar el salto largo de esa guarida de Mentes lúcidas, pero manos lo contrario de limpias. Todos esos otros que siguen en la fiesta y alcahuetean al intocable es porque también sacan tajada. A propósito de narcos, Jacobo, ¿sabe algo de la narcovalija?
09/Septiembre/2012 a las 15:28
Son temas cruciales y en ellos va comprometido el futuro del País. Está visto que cinco años de aplicación de un modelo bucólico y simplista que plantea el trueque entre minifundios y la sustitución de importaciones, la bonificación a la pobreza como solución y el Presidente tiene que armar un discurso de explotación minera para poder continuar con el absurdo de cerrarse a la inversión privada, no crear fuentes de trabajo, para resolver la pobreza de los pueblos ancestrales, tienen que desmontarse todos los elementos que construyeron un paradigma falso, una institucionalidad resquebrajada, el aislamiento del país y la cada vez más asfixiante situación del sector privado.
09/Septiembre/2012 a las 23:45
Muy buen comentario, Oswaldo (Quito). Lo malo hay que cortarlo de raíz, no reformarlo ni enmendarlo y esto JAMÁS se dará con la izquierda en el poder. Así puedo concluir del excelente, como frontal, Análisis de su autor. Esto, dentro del escenario que contemple elecciones pese al elocuente fraude ya gestado.
10/Septiembre/2012 a las 22:39
El colombiano es enfermo. Es alfombra de la oligarquía...
11/Septiembre/2012 a las 10:28
PARA "TUMBAR LA CONSTITUCIÓN 2008", ENTRE OTRAS COSAS NECESITARIAN QUE LA CC TENGA EN SU SENO UN MIEMBRO DEL PRE, LA ASAMBLEA TENGA ASAMBLEISTAS DE ALQUILER Y SE CONVIERTA EN LA "ASAMBLEA DE LOS MANTELES", QUE EL MPD APOYE CON SUS GARROTEROS PARA DESALOJAR A PALOS A LOS ASAMBLEÍSTAS QUE SE OPONGAN A PROCESOS DEL CNC, QUE EL CNE ESTE DISPUESTO A DESTITUIR A LOS ASAMBLEÍSTAS QUE SE OPONGAN A SUS PROCESOS, PUEBLO SIGA ENCANTADO POR LA REVOLUCIÓN.
QUE ALGUIEN PROPONGA UNA CONSULTA POPULAR