Charles Chaplin quedó inmortalizado en la historia del cine por su inolvidable personaje: Charlot, un hombrecillo de aspecto tan cómico como triste que interpretó, durante más de 25 años.
Este desarrapado vagabundo, a un bigote pegado, vino al mundo en 1914 ataviado con enormes zapatos, bombÃn y un inquieto bastón que parecÃa tener vida propia.
Andaba siempre con sus cómicos pasos, en el frustrado empeño de mejorar su lamentable existencia, algo que reflejaba la absoluta pobreza y soledad que rodeó la propia infancia de Chaplin en su Londres natal. (EFE).
Â
Ciudad Madrid







