Por: Manuel Ruano
Para El Punto de Encuentro del Migrante
Está por llegar la prima de Quito a pasar las fiestas de Navidad y Año Nuevo a la ciudad del Sol, desde temprano estábamos arreglando la casa para recibir a la invitada y su familia, le dimos una manito de pintura a las paredes que tienen las marcas de las travesuras de los niños, cambiamos las sábanas y las almohadas en las camas, abastecimos la despensa con todo lo necesario, llamamos a los amigos para la fiesta de bienvenida, aún conservamos las costumbres heredadas.
Nos dirigimos al aeropuerto Internacional en caravana, el vuelo tiene retraso de más de media hora, así pasa en estas fechas, los turistas aprovechan los días de descanso para darse una vuelta y escapar del ajetreo cotidiano, de los apagones, de la crisis en el mejor de los casos.
Llegó la prima con el periódico del día bajo el brazo, en la cartera de mano traía la ultima edición de la revista Vistazo, en la otra mano una cajita de Quesadillas de San Juan, el marido arrastraba las maletas, los niños las bolsas de encargos para los parientes y amigos.
Los abrazos y los besos se riegan por toda la sala de arribos y no es para menos, la alegría de tener a un familiar para pasar las fiestas es un hecho digno de celebrar.
En otros tiempos cuando la economía en los EEUU y Europa estaban mejor, éramos nosotros los que íbamos a la tierra, pero este año no se pudo, los pasajes valen el doble, no se puede faltar en los trabajos, tampoco hay plata para tanto regalo que hay que llevar, como que a Santa Claus también le tocó pagar el precio de la crisis.
La conversación se instala en la sala de la casa junto a las maletas, las novedades de la familia son primero, quien se casó, quien está enfermo, quien está sano, quien está mal, quien está bien, quien hizo el ridículo, quien ha sobresalido, después el capítulo de los amigos, de los vecinos y como parte inevitable la política, la discusión que hace descorchar la botella de vino Sifandel californiano.
Y entre apagones, universitarias palizas, ley de medios, angosturas, copas y recopas pasan las horas de deliciosa charla, como que si estuviéramos sentados en la casa de mis abuelos en Cotocollao, por el clima del sur de la Florida que se parece en estos tiempos a los de la capital de la mitad del Mundo.
Y a través del dialogo, siento que aún la gente tienen la esperanza fundada de que el gobierno de Don Rafael cambie sino para siempre pero si por un buen rato la estructura del país, me comentaban de que el que se llamo anteriormente congreso ya no es lo que era, donde los representantes del pueblo entraban con maletines cargados de muñecas de trapo, de ceniceros, de mote con chicharrón, de garrotes y fajos de billetes.
Que por fin alguien le quiere cambiar el rostro y la función a algunas universidades, para que sean de verdad centros de estudio y no de negocios, o brazos de partidos políticos, o centros de acopio de militantes de organizaciones Equus Asinus, o centros de metamorfosis ideológicas, donde entraban jóvenes promesas para el futuro del país y se transformaban en doctrinólogos marxistas leninistas con postgrados en dadivas de garrote a rectores, diputados y cualquier cosa que sea funcional, expertos en protestar por toda cosa que suene como a yanki, que suene como a burgués, porque allí les lavaban la materia gris con los discursos de Matrioska, allí nunca les avisaron que los comunistas fracasaron, que están extintos, que se suicidaron o viven peor que esclavos los dos o tres que quedan.
Todavía la gente tiene la esperanza de que Abdalá vuelva o de que no vuelva, que la selección clasifique para el mundial de Brasil 2014, que se acaben los apagones, que el Aucas vuelva a la categoría, que no pase o que pase lo de Honduras, la gente está viva aunque como dice la prima, todavía le falta y a ver que pasa, todavía tiene popularidad, ese todavía lo dice todo.
Todos en la sala con los rostros emocionados con los relatos de la prima, a algunos se les olvidó que estaban al otro lado del mundo, se les olvidó que salieron por falta de trabajo y oportunidades, que se largaron por olvidar un amor, que se huyeron de los chulqueros, de las deudas, de la injusticia, de las falsas promesas, que tuvieron que dejar lo que más querían, sus hijos, sus padres, sus muertos, sus calles y sus plazas.
Y yo por acá, contento a pesar de lo que pasa en esta vida, porque aun hay gente buena como la prima, que me trajo a más del periódico, el Vistazo y las quesadillas de San Juan, una maleta llena con todo el amor de mi familia, con todo el amor de mi gente, me trajo los recuerdos de mis días, los saludos de mis amigos, una sonrisa de mi niña Gaby, el nombre de la Dama de la Gymnopedie, el sabor de mi Patria y muchas esperanzas y ganas de volver a pisar mi América del Sur, donde el canto de la Negra se quedo flotando en las cumbres andinas, donde los colores de Guayasamín pintan el cielo, las letras de Gabo nos hacen los cuentos y la poesía de Mistral nos dan los sueños.
Felicidades, se acabo el 2009!
Manny Ruano
Miami, Florida
Hora GMT: 21/Diciembre/2009 - 17:21
